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Caminos para llegar a la escuela

El padre que lleva a sus hijos al colegio atravesando el mar

Para llegar a la escuela por tierra hay que caminar por la selva entre animales venenosos y fuertes pendientes durante cuatro horas

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La proa de un barco cruzando el mar.

La proa de un barco cruzando el mar. / Ferran Nadeu / EPC

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Clara Dalmau Merencio

Clara Dalmau Merencio

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Ir al colegio es una rutina cotidiana para millones de niños en todo el mundo. Sin embargo, el camino hasta el aula no siempre consiste en un breve trayecto en coche, autobús o a pie.

En muchas zonas rurales o aisladas, llegar a clase implica recorrer largas distancias, atravesar montañas, cruzar ríos o caminar durante horas por senderos.

En Malasia existe una familia que refleja esta realidad: un padre que, desde hace siete años, cruza el mar cada mañana para garantizar que sus hijos puedan asistir a la escuela.

Una selva con animales venenosos

El protagonista de esta historia es Jamaludin Musa, un instructor de buceo de 41 años que vive junto a su familia en Kampung Salang, un pequeño pueblo situado en el norte de Pualu Tioman, una isla de la costa oriental de Malasia conocida por sus playas y por formar parte de un parque marino protegido. Allí, la geografía convierte la mayoría de los desplazamientos cotidianos en desafíos.

Según publica el medio malasio 'Sinar Daily', sus hijos, Armin, de 11 años, y Aida Izqabella, de 8, estudian en la escuela Sekolah Kebangsaan Tekek, ubicada en otro punto de la isla.

Aunque ambos lugares están conectados por tierra, el trayecto no resulta una opción viable, ya que para llegar al colegio caminando sería necesario atravesar la selva durante cerca de cuatro horas, recorriendo senderos con fuertes pendientes y zonas donde habitan animales venenosos.

De la motocicleta al barco

Ante esta situación, la familia encontró una alternativa mucho más rápida: el mar. Cada jornada de Jamaludin empieza alrededor de las 6.30 horas para preparar a sus hijos para el colegio, y luego los lleva en motocicleta hasta el embarcadero.

Desde allí, los tres embarcan con el vehículo en una pequeña lancha en la que cruzan el mar durante unos 10 o 15 minutos hasta llegar a Tekek. Una vez alcanzan la otra orilla, vuelven a subir a la motocicleta para completar el último tramo del recorrido hasta el centro educativo.

Cuando deja a los niños en clase, el padre regresa a casa utilizando el mismo itinerario y vuelve a repetir el trayecto al finalizar la jornada escolar para recogerlos.

Sacrificio familiar

La rutina apenas cambia, aunque las condiciones metorológicas sí que pueden hacerlo. Según recoge el diario, navegar no siempre resulta sencillo y el estado del mar puede complicar el desplazamiento.

De hecho, en una ocasión, el motor de la embarcación se desprendió y cayó al agua mientras realizaban uno de los trayectos, por lo que el padre se vio obligado a comprar un nuevo barco para poder seguir llevando a sus hijos al colegio.

Todo esfuerzo tiene su recompensa

Pese al esfuerzo diario y a los inconvenientes que supone depender del mar para un desplazamiento tan habitual, Jamaludin mantiene la misma rutina desde hace siete años. El objetivo es que sus hijos puedan acceder a una educación completa sin renunciar a las oportunidades que ofrece la escuela.

Según el medio malasio, el esfuerzo ha dado resultado: tanto Armin como Aida destacan por su buen rendimiento académico y participan además en diferentes actividades deportivas organizadas por el centro educativo.

La historia trascendió el ámbito local después de que el propio Jamaludin compartiera en sus redes sociales un vídeo mostrando el recorrido que realiza cada día junto a sus hijos. La publicación ha superado el millón de visualizaciones y ha despertado la admiración de centenares de usuarios: "Este padre merece un barco grande. Del mismo tamaño que su esfuerzo y corazón".