Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Mascotas

Javier Martínez Torres, entrenador canino, alerta: los errores que convierten el paseo con tu perro en un desastre

El experto señala cinco fallos muy comunes antes, durante y después del paseo que pueden disparar la excitación, empeorar los encuentros con otros perros y hacer que el animal vuelva peor a casa.

El adiestrador Javier Martínez Torres lo tiene claro: “El paseo comienza desde casa”

El adiestrador Javier Martínez Torres lo tiene claro: “El paseo comienza desde casa” / INFORMACIÓN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

C. Suena

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Hay paseos que empiezan mal antes incluso de abrir la puerta. El perro salta, ladra, tira de la correa, se cruza con otro perro y todo se convierte en tensión. El dueño acelera el paso, intenta corregirlo, se agobia, tira un poco más… y al final ambos vuelven a casa más nerviosos que cuando salieron.

El entrenador canino Javier Martínez Torres resume el problema con una frase muy gráfica: “Haz estas cinco cosas si quieres un paseo desastroso”. Y no habla de grandes errores extraños, sino de gestos muy cotidianos que muchos dueños repiten sin darse cuenta.

El primero empieza en casa. Según explica, poner al perro “como una moto” antes de salir es una mala forma de arrancar el paseo desde el minuto cero. La alternativa, señala, es tratar la salida con normalidad, sin excitación añadida y buscando calma desde el principio.

Porque el paseo no empieza en la calle. Empieza cuando coges la correa.

No todos los perros tienen que saludarse

Otro error muy común es pensar que el perro debe saludar a todos los perros que se cruza. Martínez Torres advierte de que esos encuentros no deberían decidirse por cantidad, sino por calidad. No todos los perros quieren interactuar, no todos están cómodos y no todos los momentos son adecuados.

Forzar saludos puede acabar generando tensión, tirones, frustración o malas experiencias. El objetivo no es que el perro conozca a todos. Es que aprenda a pasear tranquilo, también cuando otros perros pasan cerca.

Dejarle olfatear no es perder el tiempo

Uno de los puntos más interesantes llega cuando el perro se para a oler. Muchos dueños responden con un “vamos” seco y tiran de la correa. Para el entrenador, es otro error. Si el perro se detiene a olfatear, lo recomendable es parar y permitirle hacerlo.

El olfato forma parte del paseo. Para un perro, oler una esquina, un árbol o una acera no es una manía: es información. Es su forma de leer el mundo.

Eso sí, Martínez Torres también matiza algo importante: si el perro olfatea de forma obsesiva, conviene consultarlo con un profesional, porque podría haber detrás estrés o una conducta mal gestionada.

El material también importa

El cuarto error parece menor, pero no lo es: usar cualquier correa, collar o arnés barato sin pensar en la comodidad del perro.

El entrenador recuerda que el material debe adaptarse al cuerpo del animal y ser de calidad. Un arnés incómodo, una correa poco segura o un accesorio mal ajustado pueden hacer que el paseo sea más molesto, más difícil de controlar y menos seguro.

No se trata de comprar lo más caro. Se trata de elegir bien.

Llegar a casa y darle de comer al instante

El último fallo ocurre al volver. Martínez Torres desaconseja dar de comer al perro nada más llegar si vuelve todavía excitado. Según explica, ha visto perros que regresan “como locos” pensando directamente en el plato de comida.

La alternativa es esperar un poco, dejar que baje revoluciones y darle de comer cuando esté más tranquilo.

Al final, el paseo no debería ser una fuente de problemas. Debería ser un momento de bienestar, olfato, calma y vínculo. Y muchas veces no hace falta cambiarlo todo. Basta con dejar de repetir esos pequeños errores que, día tras día, hacen que el perro salga a la calle ya pasado de vueltas.

Suscríbete para seguir leyendo