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The Svalbard Line: 15 días hacia los confines del Ártico

Sumérgete en la belleza de Noruega de la mano de Hurtigruten y disfruta de una experiencia inolvidable por una de las rutas marítimas más singulares del norte de Europa

La Línea de Svalbard: 15 días hacia los confines del Ártico.

La Línea de Svalbard: 15 días hacia los confines del Ártico. / Andrea Klaussner / www.andreaklaussner.com

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Operada como conexión estacional entre la costa noruega y el archipiélago de Svalbard, la Svalbard Line es una de las rutas marítimas más singulares de Hurtigruten en el norte de Europa. Transporte, logística y turismo se unen en un itinerario que permite descubrir de primera mano cómo funciona la vida en el Ártico.

La Svalbard Line ofrece una perspectiva única sobre cómo se articula la vida en latitudes extremas y cómo Noruega gestiona uno de los territorios más sensibles y fascinantes del planeta.

Svalbard.

Svalbard. / D.R.

El comienzo de la aventura: naturaleza en estado puro

El viaje comienza en Bergen. El barco abandona el muelle y pone rumbo a Åndalsnes, un pintoresco pueblo del municipio de Rauma con apenas 2.000 habitantes. Nada más empezar, el barco se adentra en un profundo fiordo rodeado de montañas que parecen surgir abruptamente desde el agua. Aquí todo se vive en vertical: paredes de roca, valles glaciares y miradores suspendidos sobre el paisaje.

Las actividades de la zona están pensadas para auténticos amantes de la naturaleza: senderismo, paseos en la Góndola de Romsdal, rutas en autobús por el sinuoso Paso de Trollstigen o la experiencia del Golden Train a lo largo del Ferrocarril de Rauma, elegido por Lonely Planet como el trayecto ferroviario más pintoresco de Europa.

El paisaje cambia por completo al llegar a Træna, ya en el límite del Círculo Polar Ártico. La visita es breve, pero suficiente para comprender cómo funciona una comunidad situada literalmente al borde del mapa. Las casas aparecen aisladas sobre pequeñas islas y la vida gira en torno a la pesca.

Por su pate, Reine, en las islas Lofoten, ofrece el contraste opuesto: montañas afiladas, cabañas rojas —los famosos rorbuer— y un puerto que parece diseñado para ser fotografiado. Aquí la pesca sigue siendo el eje de la vida cotidiana, aunque el paisaje todavía lo es más. La ciudad muestra que incluso en el norte más lejano hay mucho movimiento, actividad y vida en la ciudad, destacando su arquitectura única y paisajes naturales.

Observar los glaciares y la luz polar antes de    que el paisaje vuelva a transformarse.

Observar los glaciares y la luz polar antes de que el paisaje vuelva a transformarse. / D.R.

Cambio de escenario: excursiones en zodiac

A partir de Skarsvåg, el viaje entra en otra dimensión. El Cabo Norte, un acantilado de más de 300 metros sobre el mar, marca el final físico antes de que comience el mar de Barents. Los pasajeros pueden darse cuenta del cambio evidente: la luz se vuelve más fría, el horizonte más limpio y el viento más constante.

La llegada a Longyearbyen, situada por encima de los 78°N y a menos de 820 millas del Polo Norte, confirma esa sensación de estar en otro mundo. Más que una ciudad, es un asentamiento funcional diseñado para resistir un entorno extremo. Durante la estancia, los viajeros recorren sus galerías, pubs, restaurantes, cervecerías y el notable Museo de la Expedición al Polo Norte, que explica con claridad la geología, la fauna y la historia minera del archipiélago.

Longyearbyen en las islas Svalbard, situadas en el océano Glacial Ártico y pertenecientes a Noruega.

Longyearbyen en las islas Svalbard, situadas en el océano Glacial Ártico y pertenecientes a Noruega. / D.R.

Las excursiones en zodiac acercan al viajero a glaciares que crujen con un sonido seco, casi mecánico. Aquí todo está regulado: fuera del núcleo urbano solo se circula con guía armado y cada actividad depende del hielo y del viento.

Las excursiones en zodiac acercan al viajero a glaciares.

Las excursiones en zodiac acercan al viajero a glaciares. / Genna_Roland

En Ny-Ålesund, aún más al norte, las estaciones científicas de más de diez países conviven en un espacio mínimo donde incluso las señales advierten de no utilizar radios potentes para evitar interferencias con los instrumentos de investigación. El mástil del dirigible Norge recuerda que este lugar fue punto de partida de históricas expediciones hacia el Polo Norte.

Antes de iniciar el descenso hacia el sur, el barco regresa a Longyearbyen. Es la última oportunidad para contemplar la tundra, los glaciares y la luz polar antes de que el paisaje vuelva a transformarse. Poco a poco reaparecen los colores: primero el gris del mar abierto, después el verde de las montañas y finalmente los pequeños pueblos costeros que anuncian el regreso a la vida cotidiana.

Los últimos días pasan entre fiordos, montañas y localidades como Bessaker o los Alpes de Sunnmøre, donde el barco navega entre picos afilados. La llegada a Bergen pone el broche final a la experiencia: el viajero vuelve al punto de partida con la sensación de haber recorrido un mapa que no se parece a ningún otro.

La diferencia de Hurtigruten

Hurtigruten Spain son especialistas en cruceros por Noruega y Svalbard. Desde hace más de 130 años ofrecen viajes auténticos a bordo de la flota Hurtigruten combinando naturaleza, cultura y sostenibilidad.

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