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Descanso sostenido

Una psicóloga experta en sueño explica por qué te despiertas a las 3 de la madrugada con la mente acelerada

Desvelarse por la noche es la consecuencia del estrés, de las pantallas y de la fatiga mental

Nuria Roure, psicóloga experta en sueño: "Dormir menos de seis horas de forma crónica reduce hasta un 30% tu capacidad cognitiva"

Nuria Roure, psicóloga experta en sueño, sobre por qué no posponer la alarma del despertador: "Estás engañando al cerebro"

Hombre con problemas de sueño.

Hombre con problemas de sueño. / Nieves Salinas

Andrea Valenzuela García

Andrea Valenzuela García

Barcelona
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Despertarse durante la madrugada es algo que sucede habitualmente a muchas personas, especialmente aquellas que sufren estrés o fatiga mental. Pero pocas le dan la importancia que se merece.

Estos episodios toman mayor relevancia cuando, una vez interrumpido el sueño, debemos volver a conciliarlo y resulta muy difícil. Este fenómeno tiene unos motivos muy concretos y una posible solución que está bajo nuestro control.

Despertarse por la noche tiene una causa concreta

Durante la noche, el sueño pasa por distintas fases y ciclos en los que tienen lugar diversos procesos y los microdespertares suelen aparecer al final de cada ciclo. Sin embargo, cuando la calidad del sueño es buena, la mayoría apenas los recuerda, al contrario de lo que ocurre cuando se acumula falta de reposo o estrés; es entonces cuando esos despertares se prolongan y es más fácil ser consciente cada vez que pasa.

En este contexto, la psicóloga experta en sueño Nuria Roure pone el foco en los picos de cortisol que favorecen la activación del cerebro. "Despertarse a las 3 de la madrugada con el corazón acelerado, sudando o con la mente disparada tiene una causa fisiológica muy concreta" explica, destacando que para que esto no suceda cada noche cabe entender el proceso.

El cuerpo entra en señal de alerta

El cortisol es la hormona que nos activa por la mañana y que empieza a subir de forma natural entre las 2 y las 4 horas de la madrugada. Con todo, en condiciones normales es un ascenso tan suave que no se nota. Es parte del ritmo circadiano, un pico que debería ser progresivo para ir preparando poco a poco el cuerpo para el despertar.

El problema viene cuando el pico de cortisona se desregula debido a que el sistema nervioso sigue activo "después de un día con estrés acumulado, pantallas hasta el último minuto y una mente que no ha tenido un solo momento de pausa", añade Roure. Por tanto, en lugar de subir sutilmente, se dispara hasta despertarnos de golpe, dejando la mente acelerada.

Con este patrón, lo que suele percibirse como un pequeño pico de cortisol "deja de ser una transición fisiológica suave y se convierte en una alarma", plantea la experta. El cuerpo interpreta este pico de cortisol repentino como una señal de alerta, despertándose con la percepción de sentir los latidos más rápidos o irregulares y "con esa sensación incómoda de que algo va mal aunque no sepas exactamente qué".

La respuesta llega durante el día

El mayor problema llega cuando se normalizan estos parones del sueño repentino y se percibe como un efecto del estrés, de la edad, que solo es un hecho puntual sin importancia y, sobre todo, sin solución.

A menudo también pensamos que hay determinados comportamientos que contribuyen a caer de nuevo en un sueño profundo, como por ejemplo permanecer en la cama mucho tiempo o consumir algún alimento. Sin embargo, la psicóloga destaca que "lo que determina si tu noche va a ser así o no, no es lo que hagas a las 3 de la madrugada". En su lugar, lo importante para encontrar una solución efectiva es fijarte en "lo que has hecho durante las 16 horas anteriores".