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Orden y limpieza

Di adiós al edredón con la primavera: cómo limpiarlo y guardarlo correctamente, según la OCU

¿Cuándo empieza la primavera 2026 en España?

Cómo limpiar y guardar el edredón

Cómo limpiar y guardar el edredón / Freepik

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Después de unas semanas de tiempo inestable, las temperaturas agradables por fin se asientan y con ellas llega uno de esos pequeños rituales domésticos que marcan el cambio de estación: retirar el edredón de la cama. Parece un gesto sencillo, pero guardarlo tal cual hasta el próximo otoño es un error más común de lo que parece.

Sin una limpieza adecuada y un almacenamiento correcto, el relleno puede perder prestaciones, acumular ácaros y llegar al invierno en peores condiciones. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece una serie de recomendaciones para hacerlo bien y alargar la vida útil de una prenda que, al fin y al cabo, no suele ser barata.

Lavar antes de guardar: la norma que no admite excepciones

La regla de oro, según el organismo sin ánimo de lucro, es clara: nunca guardar el edredón sucio. Se recomienda lavarlo al menos una vez al año para eliminar el polvo y los ácaros que se acumulan durante los meses de uso y que, además de deteriorar el tejido, pueden dificultar el descanso. Antes de ponerse manos a la obra, conviene revisar la etiqueta del fabricante, ya que la composición del relleno —pluma, fibra sintética, microfibra— condiciona el método de lavado. Algunos modelos, de hecho, solo admiten limpieza profesional en seco.

Si el edredón permite el lavado doméstico, hay dos vías. En lavadora, siempre que el tambor sea lo bastante grande para que la prenda no quede comprimida; con detergente suave, sin blanqueadores ni suavizantes que puedan dañar las fibras, y en un programa para ropa delicada con agua fría o templada. Si no cabe en la lavadora, la alternativa es hacerlo a mano en la bañera: se sumerge en agua tibia con detergente suave entre 15 y 30 minutos, sin retorcerlo, y se aclara con agua limpia hasta que no queden restos de jabón, eliminando el exceso de agua con presión suave.

Un secado mal hecho puede arruinar el relleno

El lavado es solo la mitad del proceso. Un secado deficiente puede echar a perder todo el trabajo, sobre todo en edredones de pluma, donde la humedad residual es un problema serio. Si se dispone de secadora, lo más práctico es utilizarla en un ciclo delicado o a temperatura baja para no someter el material a un calor excesivo.

Si no, la opción es extender el edredón sobre una superficie plana, preferiblemente al aire libre, en un lugar con buena ventilación y luz solar indirecta. El truco está en darle la vuelta periódicamente para que el secado sea uniforme y no queden zonas húmedas en el interior del relleno.

Dónde guardarlo: ni bolsas de vacío ni plásticos

Una vez limpio y completamente seco, toca decidir dónde almacenarlo, y aquí es donde la OCU hace una advertencia que desmonta un hábito bastante extendido: las bolsas de vacío no son buena idea. Aunque ahorran espacio, pueden comprometer la capacidad térmica del relleno y, al ser de plástico, favorecen la condensación, lo que abre la puerta a la aparición de moho y ácaros.

La alternativa recomendada son las cajas de cartón o los recipientes de almacenamiento transpirables, guardados en un lugar fresco, seco y bien ventilado. Una precaución sencilla que puede marcar la diferencia cuando, dentro de unos meses, toque volver a sacarlo.