Limitaciones a viajeros
La famosa isla que ha dicho basta al turismo: restricciones para los que la visiten
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Fotografía panorámica de la Isla de Capri.

El sobreturismo hace referencia al turismo que supera la capacidad de un destino para acogerlo.
Este es un fenómeno que afecta de forma directa a la calidad de los habitantes, altera el carácter de los lugares y contribuye al deterioro social, cultural y medioambiental, tal y como lo explica la Unesco.
Es por eso que hay una isla italiana que ha decidido imponer nuevas restricciones a los turistas durante el verano, para una mejor gestión de la afluencia masiva a este destino.
Nuevas normas para los grupos de viajeros
Se trata de la isla de Capri, un municipio que pertenece a la ciudad metropolitana de Nápoles (Italia). Cada año, recibe hasta 50.000 visitantes diarios, una cifra muy superior a la de los residentes, que oscila entre los 13.000 y los 15.000 habitantes, según datos del año pasado.
A partir del verano de 2026, Capri limitará el tamaño de los grupos turísticos y solo podrán desembarcar aquellos que no superen las 40 personas.
Además, en los grupos de más de 20 personas no se permitirán los altavoces, por lo que los participantes deberán recibir auriculares o receptores individuales para escuchar al guía.
El objetivo es reducir la contaminación acústica en las calles estrechas y los miradores.
También hay restricciones para los guías
Los responsables y guías de estos grupos podrán llevar un pequeño cartel reglamentario para poder identificarse y quedarán totalmente prohibidos el uso de elementos llamativos, como paraguas o banderas.
Esta medida busca evitar el colapso de los espacios públicos y la incomodidad de los residentes, pero también de los viajeros.
Como medida añadida, los grupos estarán obligados a mantenerse compactos y a no comprometer la seguridad ni comodidad de los habitantes, siendo el guía el responsable de ellos.
Las medidas han sido bien recibidas
Tanto los residentes como los negocios locales han aplaudido estas restricciones.
Además, según informa Euronews, el presidente de la asociación de hoteleros de Capri, Lorenzo Coppola, opina sobre estas medidas: “Es un acto de responsabilidad que refleja nuestra visión de una isla por fin más habitable".
Coppola también ha asegurado que estas restricciones a los grupos turísticos “son herramientas indispensables para descongestionar las zonas críticas y devolver aire a los recorridos peatonales”.
Aún habrá más reglas
El canal de noticias internacionales también afirma que el alcalde de la isla, Paolo Falco, explica que “el ayuntamiento trabaja en nuevas medidas para controlar el tráfico de embarcaciones en el puerto de Marina Grande”.
Ese puerto es un punto donde se concentran miles de turistas para tomar el funicular o los autobuses hacia el centro de Capri o Anacapri, una localidad al oeste de la isla mucho más tranquila.
Es decir, que las autoridades italianas impondrán limitaciones de los desembarcos en determinadas franjas horarias.
No es la primera vez
Sin embargo, no es la primera vez que esta isla intenta luchar contra la masificación turística.
En 1950, el destino ya había impuesto normas de etiqueta para los visitantes. Por ejemplo, tenían prohibido llevar zuecos de madera por el ruido que causaban o utilizar radios en público.
Ahora que este turismo ha triplicado su volumen y, por lo tanto, es más ruidoso y está peor organizado, ha llevado a las autoridades capresianas a endurecer las reglas para garantizar la seguridad y comodidad de sus habitantes.
La importancia del turismo en Europa
A pesar de los problemas existentes en el fenómeno turístico masivo, este sector representa en torno a un 10% del PIB europeo y cerca de 12,3 millones de empleos, según datos de la Unión Europea.
Es por eso que Europa no puede dar la espalda a uno de los principales motores económicos del continente.
Así, el Parlamento Europeo aprobó en 2011 una resolución de Europa como primer destino turístico del mundo. Destino Europa es un marco político para el turismo de la UE que “presta apoyo a sus Estados miembros para que desarrollen un turismo sostenible y competitivo que cree empleo y proteja los derechos de los viajeros”.
Este nuevo marco promueve que los turistas visiten destinos menos conocidos y ejerzan prácticas turísticas ecológicas, además de regular el alquiler de alojamientos de corta duración.
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