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Curioso hogar en Hidrolandia

Vive sin agua corriente en una casa de adobe de 105 años: la vida de Francisco Matías en pleno siglo XXI

El hombre, de 80 años, prepara su comida en una estufa de leña y obtiene agua de un pozo cercano

Vive solo en una cueva desde hace décadas: agua propia, electricidad y una vida lejos de todo

Francisco Matías, en su casa de adobe.

Francisco Matías, en su casa de adobe. / Archivo

Zoe Campos Corral

Barcelona
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Cada vez estamos más acostumbrados a la modernidad, la tecnología y la innovación. Por eso, cuando escuchamos que alguien vive alejado de todo esto, puede resultarnos muy extraño. Para algunos, incluso puede parecer imposible.

No obstante, personas como Francisco Matías llevan toda la vida viviendo con sencillez y no tienen intenciones de cambiarlo.

Vivir en una casa de arcilla y arena

El hombre, conocido como Seu Chiquinho en Brasil, vive en el municipio brasileño de Hidrolandia, en el estado de Goiás. Pero su casa no forma parte del imaginario que puede tener la mayoría sobre un hogar. 

El hombre de 80 años vive solo en una casa hecha de adobe (un material hecho con arcilla y arena) que tiene unos 105 años, según ha contado el medio brasileño CPG.

La casa fue construida en 1920 y forma parte de la historia de la familia Matías porque la construyó el padre de Francisco, Antonio. A pesar de los años y el cambio de generación, la casa sigue igual que al principio. Tanto que ni siquiera ahora tiene agua corriente.

Sin agua y sin cocina

En su hogar, Francisco Matías vive una vida de rutinas marcadas y lentas. Para la cocina, Macías sigue utilizando una estufa de leña. Los troncos los recoge cada mañana y, con ellos, prepara los básicos de su alimentación: el café y la tapioca.

En su tiempo restante, Matías se encarga de limpiar el terreno, reparar cercas y preparar la tierra para el cultivo.

Por otro lado, el agua no llega a su casa, así que el hombre se encarga de extraerla de un pozo cercano y las transporta cada semana en bidones. Dentro de casa, almacena el agua en recipientes de barro.

Un siglo de legado

En el ámbito más personal, sabemos que los padres de Francisco fallecieron hace casi treinta años y, desde entonces, ha vivido solo en la vivienda para conservar el legado de su familia.

Sus hermanos se fueron a vivir a otras ciudades, pero fallecieron y, ahora Francisco es el único hijo con vida que queda.

En el plano sentimental, el brasileño nunca llegó a casarse. Durante su juventud sí que estuvo durante un tiempo en Río de Janeiro, pero regresó al campo y lleva más de 50 años viviendo allí. Aun así, Francisco no considera que esté solo y explica que no ha dejado de recibir visitas de vecinos y conocidos.

Entre los trucos para mantenerse tan bien, a pesar de su edad, el hombre explica que las claves están en la alimentación natural, el trabajo constante y, especialmente, tener una vida tranquila.