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Crisis social

De dormir en el banco de un parque a emprender su propio negocio: “Diez personas ya se han inscrito”

El número de personas sin techo continúa aumentando y la situación es preocupante también fuera de España

La muerte de cinco personas si hogar en cinco semanas marca el inicio de 2026 en el Ayuntamiento de Barcelona

Una persona sin hogar muere en Barcelona en plena ola de frío

Una personas durmiendo en la calle

Una personas durmiendo en la calle / RICARD CUGAT / Bcn

Cristina Sebastián

Barcelona
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Cada vez son más las personas que se encuentran sin hogar y tienen que pasar la noche en las calles. Los últimos datos reflejan que solo en la ciudad de Barcelona casi 2.000 sin techo han pasado las noches de diciembre a la intemperie. Sin embargo, esta situación no solo ocurre en España; son muchos los países que también la sufren.

En una entrevista para el periódico holandés 'AD', Peter, un hombre de 50 años, originario de Gorinchem (Holanda) ha explicado cómo ha acabado teniendo que dormir en un parque de Holanda.

Durmiendo bajo un árbol

Peter explica que el fallecimiento de su madre en 2010 le provocó una gran depresión, ya que estaba muy unido a ella, y desde entonces, su vida comenzó a ir cuesta abajo.

Tras la dolorosa pérdida, el holandés decidió trasladarse a Dordrecht, al oeste de Holanda, donde durante unos años tuvo diferentes trabajos y ayuda del Ejército de Salvación, una organización benéfica cristiana que ofrece ayuda social. 

Sin embargo, hace tres años su situación cambió por completo al quedarse sin trabajo y tuvo que recurrir a vivir en la calle. Encontró refugio en el parque Wantijpark, donde duerme en un banco debajo un árbol: "No es ideal. Pero por suerte no hace frío algunos días", confiesa Peter.

Buscando trabajo

Peter cuenta que, durante el tiempo que lleva viviendo en la calle, ha tenido algunos trabajos.

“Hace poco volví a encontrar trabajo en el centro de clasificación de DHL. Pero subestimé la carga de trabajo. A menudo era de tres de la tarde a dos de la madrugada”, explica.

Pese a los intentos fallidos, Peter no se rinde y asegura que pronto buscará otro trabajo con la ayuda de los servicios sociales.

Ayuda de una conocida

El holandés es un amante de los perros y, a raíz de vivir en este parque, conoció a Jacqueline, una mujer en silla de ruedas que suele pasear a su perro por la zona. 

Con el paso del tiempo y de verse a diario, se creó una amistad entre los dos y Jacqueline y su marido le ofrecieron una habitación en su casa. A la mujer le pareció una buena idea, ya que ella le ofrecía un hogar y, a cambio, Peter la podría ayudar con algunas tareas que se le resisten por su discapacidad.

“Me había imaginado que esta Navidad sería muy diferente”, dice Peter, explicando que iba a pasar las fiestas en su nuevo hogar. Sin embargo, debido a unas reformas en casa de Jacqueline, Peter no podrá mudarse hasta finales de enero.

Planes de futuro

Peter continúa soñando con tener su propio servicio de paseo de perros, y gracias a la gente que lo ha conocido por vivir en el parque, está cada vez más cerca de conseguirlo.

"Al menos diez personas ya se han inscrito conmigo. Y alguien incluso se ofreció a crearme una página web", afirma Peter.