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Conducta ermitaña

Vive solo en una cueva desde hace décadas: agua propia, electricidad y una vida lejos de todo

El hombre cultiva sus propios alimentos en una zona cercana a su casa, situada en una montaña aislada de la civilización

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Casa de Yang en las montañas de Lichuan (Habei, China)

Casa de Yang en las montañas de Lichuan (Habei, China) / Youtube

Cristina Sebastián

Barcelona
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Las montañas de Lichuan, en la provincia de Hubei (China), parecen un lugar inhabitable. Sin embargo, en las profundidades del bosque se encuentra una pequeña casa edificada bajo un acantilado.

Qingyunji, una creadora de contenido que se dedica a compartir historias sobre las montañas chinas, ha publicado un vídeo en su canal de Youtube dónde visita al propietario de esta curiosa vivienda.

Una vida alejada de la civilización

Un hombre de apellido Yang es la única persona que habita a día de hoy en las profundidades de las montañas de Lichuan. “Probablemente hayan pasado 100 años desde que mis padres vinieron a vivir aquí”, comenta Yang en el vídeo.

Tras el fallecimiento de sus padres, los cinco hermanos de Yang, que al igual que él habían nacido en esta casa, fueron abandonando la montaña para trasladarse a diferentes pueblos de la zona.

La vivienda se encuentra a unos 300 metros de la carretera más cercana, pero el camino para acceder a ella es complicado por las numerosas pendientes que tiene.

Ubicación perfecta

La ubicación donde se encuentra la casa de Yang es ideal, ya que “en los meses de invierno hace bastante calor y en los de verano se está fresquito”, asegura el hombre, que dice que vive allí desde hace "al menos 40 o 50 años".

Además, al estar construida justo debajo de una cueva, queda totalmente protegida de las fuertes lluvias de invierno y del viento.

Electricidad y agua

Aunque principalmente Yang utiliza una estufa, que funciona con leña que él mismo recoge, para cocinar y calentarse, la casa también cuenta con electricidad.

“Decidí pagar para conectarme al poste de electricidad para poder tener luz”, comenta Yang.

Además, el agua no es un problema, ya que recoge el agua que brota de la montaña, y la administra en varios depósitos para no quedarse en ningún momento sin suministros.

Interior de la cueva

Aunque la casa está situada a la entrada de la cueva, en el interior todavía se encuentran paredes de antiguas viviendas que podrían haber sido el refugio de generaciones pasadas que huían de la guerra.

En una de las partes más profundas, también se encuentran diferentes pozas de agua cristalina y restos de la muralla de una de las ciudades cercanas.

Trabajo en el exterior

Aunque Yang cultiva sus propios alimentos en una zona cercana a su casa, también comenta que tiene algunos trabajos temporales.

“Trabajo en algunos pueblos cercanos ocasionalmente y también vendo las hierbas medicinales que yo mismo recojo”, explica Yang.