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Nuevos descubrimientos

El mapa digital que redibuja el Imperio: "Las primeras carreteras modernas se hicieron siguiendo a los romanos"

Un equipo internacional reconstruye en un atlas digital y con precisión inédita el mapa viario del Imperio romano: casi 300.000 kilómetros de calzadas, el doble de lo estimado hasta ahora

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Vía romana que sale en un documental sobre el Imperio romano emitido en RTVE

Vía romana que sale en un documental sobre el Imperio romano emitido en RTVE / Delegaciones

Mariona Carol Roc

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Un amplio equipo internacional de investigadores ha reconstruido, mediante tecnología GIS y el análisis de fuentes arqueológicas e históricas, el sistema viario del Imperio romano en su máximo esplendor, hacia el año 150 d.C.

El trabajo, publicado en 'Nature Scientific Data', revela que la red alcanzaba 299.171 kilómetros, una cifra muy superior a los 188.555 conocidos hasta ahora.

“Las primeras carreteras modernas se hicieron siguiendo a los romanos”, recuerda el arqueólogo Pau de Soto, de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y autor principal del estudio.

El proyecto, bautizado como Itiner-e, reúne en un único mapa digital de alta resolución siglos de investigación dispersa sobre un sistema viario que articuló la movilidad, la economía y la administración del mundo antiguo.

Cómo eran realmente las calzadas romanas

El estudio desmonta tópicos: “Otra creencia a desmentir es que las hicieran enlosadas, como la vía Apia [vía romana más importante ya comunicaba Roma con Grecia y Oriente]”, explica De Soto.

En realidad, la mayoría se construían mediante capas de grava cada vez más fina, con una superficie compactada ideal para el tránsito de caballos que aún no usaban herraduras. Como las carreteras actuales, se elevaban ligeramente, para evacuar el agua de la lluvia y evitar que se inundasen.

También se ha revisado el papel de los miliarios, las columnas cilindricas que se colocaban al borde de las calzadas romanas para señalar las distancias cada mil pasos romanos (1.478,5 metros), que marcaban el poder y la ingeniería del Imperio.

Imagen extraída de la web Itiner-e de las carreteras y caminos del Imperio romano

Imagen extraida de la web itiner e / El Periódico

Combinados con restos físicos, fotografías antiguas, mapas topográficos y documentos históricos como el 'Itinerario Antonino' (documento en el que aparecen recopiladas las rutas del Imperio romano) o la 'Tabula Peutingeriana' (documento que muestra la red de carreteras del Imperio romano), han permitido reconstruir trazados hoy casi desaparecidos.

Solo un 2,7% del total se conserva o ha sido excavado.

“En arqueología del paisaje lo llamamos ejes fosilizados”, detalla De Soto, refiriéndose a puentes, fragmentos de calzada o miliarios aislados que permiten deducir rutas completas.

España: una red duplicada

El análisis ha revelado que la red hispana era mucho más extensa de lo que se creía: más de 40.000 kilómetros, el doble de las estimaciones anteriores.

Desde Augusta Emerita (Mérida), capital de la Lusitania, partían algunas de las rutas principales.

Los investigadores calculan que un tercio de todas las vías romanas conectaban grandes centros urbanos, mientras que los dos tercios restantes eran rutas secundarias que servían a poblaciones locales y regionales.

Imagen del las carreteras del Imperio romano que había en la actual Península Ibérica extraída de la web itiner-e

Imagen del las carreteras del Imperio romano que había en la actual Península Ibérica extraída de la web itiner-e / Mariona Carol Roc

Itiner-e: un recurso abierto para estudiar la movilidad antigua

El proyecto ha sido dirigido por Pau de Soto y Adam Pažout (UAB), junto con Tom Brughmans (Universidad de Aarhus, Dinamarca).

Gracias a su carácter colaborativo, Itiner-e permite incorporar nuevos datos de futuras investigaciones manteniendo la autoría de quienes los aporten.

“El amplio conjunto de datos que ha generado el proyecto Itiner-e es altamente transformador, para entender cómo el sistema viario romano estructuraba el movimiento de personas, bienes, ideas e incluso enfermedades en la antigüedad”, destacan sus responsables.

A su vez, “su alta resolución permitirá nuevos estudios computacionales sobre la conectividad, los costes de transporte y el control administrativo de este amplio territorio”.

El atlas digital es de acceso libre y se presenta como un recurso fundamental para la comunidad científica y para cualquier persona interesada en el legado que aún hoy ordena, en parte, el trazado de Europa, África del Norte y Oriente Próximo.