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Una casita junto al mar

Taiga invita a descubrir el Delta de l’Ebre en un ambiente invernal tranquilo, íntimo y auténtico

Tiendas glamping al atardecer de TAIGA

Tiendas glamping al atardecer de TAIGA / Cedida

Alberto G. Reina

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Es cierto que el concepto de camping nos remite inevitablemente a la primavera y el verano, estaciones en las que dormir en una tienda de campaña o una rulot se convierte en una aventura placentera. Pero en el momento en el que hablamos de glamping –término resultante de la unión entre glamour y camping– la cosa cambia. Entonces la climatología se torna irrelevante y, de repente, el otoño y el invierno se convierten en estaciones ideales para una escapada mucho más relajada, acorde al ritmo que marca la naturaleza.

Ruta en bicicleta por el Delta de l'Ebre

Ruta en bicicleta por el Delta de l'Ebre / Ari lucena

Una de estos lugares es Taiga Delta de l’Ebre, en l’Ampolla. Como el resto de destinos Taiga –con presencia en Almería, Cádiz, Girona y Zaragoza– el lugar apuesta por una gran variedad de alojamientos, desde diferentes tipos de bungalós a tiendas glamping completamente nuevas, pasando por los tiny homes, refugios sostenibles que combinan diseño moderno con el encanto de lo esencial. Están equipados con todas las comodidades –desde cocina y baño propios a climatización– y son la opción perfecta para parejas que buscan una escapada romántica, familias que desean reconectar en un entorno natural o viajeros que apuestan por un turismo más consciente y auténtico.

De hecho, uno de los grandes atractivos de este resort es precisamente su entorno, en pleno parque natural del Delta de l’Ebre. Un ecosistema único donde poder pedalear a través de los campos de arroz (ahora ya cosechados), disfrutar del avistamiento de miles de aves migratorias, pasear por la playa del Trabucador (con el mar a lado y lado), montar sobre una waterbike por la bahía de los Alfaques o visitar algunos puntos turísticos de interés, como el mirador del Zigurat, una torre con forma piramidal que, al atardecer, ofrece impresionantes vistas. También es recomendable una visita en barco al Musclarium, para conocer (y degustar) el arte del cultivo de mejillones y ostras, con la mirada puesta en la divulgación sobre sostenibilidad y biodiversidad.

Y es que la rica gastronomía de la zona merece un capítulo aparte.

Mejillones de TAIGA en el Delta de l'Ebre

Cata de mejillones en el Musclarium del Delta de l'Ebre / Ari Lucena

Para zambullirse en ella, podemos empezar reservando en Bama, el restaurante que se encuentra dentro del resort del camping, donde degustar algunos productos típicos de la zona, como las alcachofas del Delta, el arroz meloso o la anguila, que se reinterpretan en una carta innovadora y kilómetro cero.