Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Consejos prácticos

Esta es la humedad más habitual en tu casa cuando llega el frío: así puedes mantenerla a raya

El producto perfecto contra la humedad de las paredes

Cuenta atrás para el frío: el truco viral de los fontaneros para mantener la casa caliente

Una persona abre la ventana de su casa, donde grandes carámbanos de hielo penden del tejado, en una imagen de archivo.

Una persona abre la ventana de su casa, donde grandes carámbanos de hielo penden del tejado, en una imagen de archivo. / Efe / Jesús Diges

Pedro G. Cuesta

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Cuando empieza a hacer frío, la humedad relativa suele aumentar temporalmente, especialmente al caer la noche o en las primeras mañanas. Ello es debido a que, cuando el día se vuelve frío al caer el sol, la temperatura baja rápidamente. Como el aire frío no retiene bien el vapor de agua, la humedad relativa sube aunque la cantidad de agua en el aire no cambie.

Durante las primeras horas de frío, si la humedad relativa supera el 80-90%, se puede formar rocío o niebla, especialmente en áreas donde hay cuerpos de agua o vegetación. Esto sucede porque el aire se satura de humedad y comienza a condensar.

Sube la temperatura

Durante el día, cuando hay sol, la temperatura puede subir un poco y la humedad relativa tiende a bajar. Es común que, aunque el aire siga frío, la humedad no sea tan alta como en la noche o al amanecer, especialmente si el clima es seco.

En regiones húmedas, como cerca del mar o en zonas con ríos o lagos, la humedad es generalmente más alta cuando empieza el frío, y puede estar entre 60-80%. En regiones interiores o secas, la humedad puede subir solo un poco y mantenerse más baja, en torno al 40-60%.

Ventilación

Para acabar con la humedad relativa, es muy eficaz ventilar, es decir, cualquier renovación de aire, como por ejemplo la apertura de una ventana. Ello es debido a que el vapor de agua sale mucho más rápido que el calor por las propiedades físicas de los gases.

Sin embargo, hay que tener cuidado: en invierno, renovar el aire sin aportar humedad puede empeorar la calidad del aire, porque lo deja demasiado seco.