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EXCLUSIVE | HOTELES

Tres hoteles catalanes para celebrar una Navidad cinco estrellas

El urbanita Wittmore tiene un marcado carácter femenino

El urbanita Wittmore tiene un marcado carácter femenino / Cedida

Alberto G. Reina

Barcelona
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A las puertas del cierre de año, cuando las calles empiezan a iluminarse y el ritmo cotidiano se entremezcla con el vértigo de las celebraciones navideñas, muchos buscan un respiro que les devuelva la calma. Entre compromisos, compras y balances personales, diciembre se convierte en un mes tan mágico como agotador. Por eso, cada vez más personas encuentran en una escapada a un hotel –aunque sea a pocos kilómetros de casa– la fórmula perfecta para reconectar, pausar y vivir las fiestas con una mirada renovada.

Los hay que necesitan perderse en la montaña. Para ellos, el Sport Hotel Hermitage & Spa, en Andorra, es la mezcla perfecta entre naturaleza, lujo exquisito y máximo confort. Del 5 al 19 de diciembre, un elfo recogerá a los niños de sus habitaciones y les guiará hasta Papá Noel, para que puedan entregarle personalmente sus cartas. Además, en la Nochebuena, Santa Claus se deslizará desde las cumbres hasta el hotel en su trineo tirado por perros, para reunirse con los pequeños y entregarles sus regalos, en un encuentro lleno de villancicos y chocolate caliente.

El hotel de Andorra ofrece increíles estampas pirineicas

El hotel de Andorra ofrece increíles estampas pirineicas / Cedida

Y es que, en Navidad, el hotel da un valor especial a los dulces, con creaciones artesanales propias como Pecan pie, hecho con caramelo, nueces pecanas y gianduja de galletas con un toque de especias; Macadamia pie, con cremoso de vainilla y nueces de macadamia caramelizadas con un punto de sal; Herminicker, de caramelo untuoso de cacahuete, praliné de cacahuete y kikos, gianduja de crema de cacahuete y chocolate blanco; o Hermi Ferrero, con texturas de pistacho, gianduja crujiente, ganache y caramelo de pistacho. Tal es la expectación que estos dulces despiertan Andorra, que para adquirirlos hay que hacer una reserva previa.

Un refugio de paz

Para quien prefiere la costa (incluso en invierno) el exclusivo Cala del Pi (Platja d’Aro) tiene muchos puntos para ser el escogido. Entre los diversos espacios del hotel que han sido renovados destaca el nuevo edificio Sa Lluna, con tres lujosas suites que garantizan una experiencia íntima y de máxima exclusividad con vistas al Mediterráneo. Y como el agua de mar estará más bien poco apetecible, lo suyo es remojarse en el spa del hotel (Lacalm), que también ha sido transformado. Su carta de tratamientos, cuidadosamente diseñada, ofrece rituales exclusivos que combinan técnicas ancestrales y cosmética avanzada para una experiencia de relajación total. Y además, con una mirada hacia la sostenibilidad y el respeto medioambiental, como atestigua el certificado Biosphere 2025, el flamante reconocimiento obtenido por el hotel.

El spa del hotel Cala el Pi propone un viaje sensorial

El spa del hotel Cala el Pi propone un viaje sensorial / Cedida

El lujo como algo intangible

Puestos a quedarnos en la capital, por qué no hacerlo en uno de los hoteles que acaba de ser reconocido por la Guía Michelin como de los mejores del mundo: el Wittmore Hotel. Ubicado en el barrio gótico, el edificio se articula alrededor de un pequeño patio central que da vida, en una de sus paredes, al jardín vertical más alto de Barcelona. Con más de 3.000 plantas, este tapiz vegetal preside el patio interior, a donde miran todas las habitaciones, de manera que cada estancia dispone de vistas sobre un retazo de jardín.

En su restaurante Contraban ya están pensando en las fiestas navideñas. El menú de Nochebuena, por ejemplo, incluye aperitivos como el cono de gamba roja o el taco de patata, buey de mar y cremoso de bogavante, para luego dar paso a los principales: pastrami de chutoro de atún, lubina salvaje y canelón de ciervo. Una propuesta gastronómica inspirada en las emociones que brotan del proceso creativo.