Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Ciencia

Es mejor besar a un perro que a un hombre con barba: según un estudio de la Universidad de Austria es más higiénico

Todas las muestras tomadas de las barbas de los 18 hombres mostraron recuentos microbianos altos

Un hombre con barba.

Un hombre con barba. / jtcausa

Alexandra Costa

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

En la sociedad actual, el vínculo entre los humanos y sus mascotas es más fuerte que nunca. En España, los perros se han consolidado como el animal de compañía por excelencia, con más de 9 millones de ejemplares registrados, convirtiéndose en un miembro más de la familia. Sin embargo, esta cercanía a menudo viene acompañada de ciertos reparos higiénicos: ¿es seguro que el perro se suba a la cama? ¿Deberíamos limitar los besos por las bacterias que pueda tener en su hocico o pelaje? Paradójicamente, mientras nos preocupamos por la limpieza de nuestras mascotas, un popular atributo masculino, la barba, podría ser un foco de microorganismos mucho mayor.

Un revelador estudio científico ha puesto en jaque nuestras percepciones sobre la higiene. Realizado por investigadores de la Universidad Médica Paracelsus de Salzburgo (Austria) y la Clínica Hirslanden, la investigación sugiere que besar a un perro podría ser, desde un punto de vista bacteriano, más seguro que besar a un hombre con barba. Este hallazgo, que puede sonar a broma para muchos, se basa en un análisis comparativo riguroso que desafía las convenciones sobre lo que consideramos limpio o sucio.

El origen de una comparación inesperada

La intención original del estudio no era enfrentar a los hombres barbudos con los canes. El objetivo principal era determinar si era seguro para la salud humana compartir un escáner de resonancia magnética (RM) que previamente hubiera sido utilizado por un perro. Para ello, los científicos analizaron la carga microbiana presente en las barbas de 18 hombres y en el pelaje de 30 perros de diferentes razas. Tomaron muestras de ambas superficies y las cultivaron para contar las unidades formadoras de colonias (UFC) de bacterias.

Además, compararon los niveles de contaminación de dos escáneres de RM distintos: uno usado exclusivamente por humanos y otro utilizado tanto para personas como para perros, el cual se desinfectaba después de cada uso animal. La metodología buscaba entender qué grupo (hombres con barba o perros) transfería una mayor cantidad y variedad de microbios a su entorno, sentando las bases para una conclusión que nadie esperaba.

Resultados contundentes

Las conclusiones del estudio, publicadas en la revista European Radiology, fueron sorprendentes y directas. Todas las muestras tomadas de las barbas de los 18 hombres mostraron recuentos microbianos altos. En contraste, de los 30 perros analizados, 23 presentaron recuentos altos y 7 mostraron niveles moderados. Esto ya marcaba una primera diferencia, pero el dato más impactante estaba en el tipo de microorganismos encontrados.

Se descubrió que los patógenos humanos, es decir, aquellas bacterias capaces de causar enfermedades en las personas, eran significativamente más frecuentes en el vello facial masculino. Siete de los 18 hombres (casi el 40%) portaban estos microbios peligrosos en sus barbas, mientras que solo cuatro de los 30 perros (aproximadamente el 13%) los tenían. Esto significa que un hombre promedio, digamos de 31 años, con una barba cuidada a la moda, tiene estadísticamente más probabilidades de albergar gérmenes dañinos cerca de su boca que su mascota. Los investigadores añadieron que "se encontraron más microbios en las cavidades orales humanas que en las de los perros". La prueba final llegó con los escáneres: la máquina de RM desinfectada tras el uso canino estaba sustancialmente más limpia que la utilizada únicamente por humanos.

¿Solución? La clave es una higiene facial rigurosa

Ante estos datos, la pregunta es inevitable: ¿deberían los hombres afeitarse la barba? La respuesta no es tan drástica. El estudio no busca demonizar el vello facial, sino resaltar la imperiosa necesidad de mantener una higiene exhaustiva. Una barba, por su textura y proximidad a la boca y la nariz, es un caldo de cultivo ideal para que las bacterias queden atrapadas por restos de comida, secreciones o el simple contacto con las manos y el ambiente.

Para mantener una barba limpia y reducir la carga bacteriana, los expertos recomiendan una rutina diaria. Es fundamental lavar el rostro y la barba al menos dos veces al día con un producto adecuado. El uso de un champú para barba específico es clave, ya que está formulado para limpiar el vello sin resecar la piel subyacente, gracias a ingredientes hidratantes. Tras el lavado, secar bien la barba es crucial, pues la humedad favorece la proliferación de microorganismos. Finalmente, complementar la rutina con un aceite o bálsamo no solo mejora su apariencia, sino que también ayuda a mantener la piel sana y protegida. En definitiva, el debate no es entre el perro y el hombre, sino entre la falta de higiene y el cuidado consciente.

TEMAS