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Llega el frío

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La calefacción en el hogar debería estar ajustada a unos 21 grados, según los expertos.

La calefacción en el hogar debería estar ajustada a unos 21 grados, según los expertos. / Unsplash

Lola Gutiérrez

Barcelona
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Con la llegada del frío, la pregunta de cuándo encender la calefacción se vuelve recurrente en muchos hogares. Si bien la sensación térmica es subjetiva, existen recomendaciones y prácticas que ayudan a determinar el momento óptimo para encender la calefacción, equilibrando el confort térmico con el ahorroenergético. Además, es fundamental realizar un adecuado mantenimiento de los sistemas de calefacción para asegurar su correcto funcionamiento y eficiencia.

Antes de encender la calefacción, es crucial revisar el sistema para garantizar su óptimo rendimiento y seguridad. Si la calefacción es eléctrica, basta con verificar que el interruptor funcione correctamente y limpiar el polvo acumulado en los radiadores para optimizar su eficiencia. En el caso de las estufas de leña, es imprescindible realizar una limpieza profesional de la chimenea o el conducto de evacuación de humos para prevenir incendios y asegurar una correcta combustión. Para los sistemas de calefacción a gas, se recomienda una revisión profesional de la caldera y purgar los radiadores para eliminar el aire acumulado y asegurar un funcionamiento eficiente.

Temperatura ideal para cada habitación

La temperatura ideal para encender la calefacción varía según la estancia de la casa. En los dormitorios, se recomienda una temperatura de entre 15°C y 17°C. Una temperatura superior puede dificultar el descanso. Un buen edredón o manta proporciona el calor necesario para dormir confortablemente sin necesidad de sobrecalentar la habitación. Para el resto de la casa, la temperatura recomendada es de 19°C, sin superar los 21°C. Superar este límite implica un gasto energético innecesario. Cada grado que se reduce la temperatura de la calefacción supone un ahorro del 7% en el consumo energético, lo que se traduce en un ahorro significativo al final de la temporada de invierno.

Si bien estas temperaturas son recomendaciones generales, la percepción del frío varía entre personas. Algunos pueden sentir frío a 20°C, mientras que otros se sienten cómodos a temperaturas más bajas. Observar las señales que nos da nuestro cuerpo, como escalofríos o sensación de manos y pies fríos, es un buen indicador de que la temperatura ambiente es demasiado baja. En el caso de los niños, que son más sensibles a los cambios de temperatura, si se quejan de frío incluso con ropa abrigada, es una señal clara de que es necesario encender la calefacción. Prestar atención a su bienestar térmico es fundamental, ya que un ambiente frío puede afectar su salud.

Además de la temperatura, otros factores influyen en la sensación térmica. La humedad relativa del aire, la velocidad del viento y la vestimenta que utilizamos juegan un papel importante. Mantener una humedad adecuada, evitar corrientes de aire y vestirse con ropa abrigada permiten sentirse confortable a temperaturas más bajas, reduciendo la necesidad de utilizar la calefacción de forma intensiva.

Otros consejos

Existen algunos trucos adicionales para optimizar el confort térmico y reducir el consumo energético:

  • Cerrar persianas y cortinas al anochecer: Esto crea una barrera aislante que impide la entrada del frío del exterior.
  • Utilizar cortinas gruesas o dobles: Aumentan el aislamiento térmico de las ventanas, reduciendo las pérdidas de calor.
  • Sellar las ventanas con burletes o espuma aislante: Evita las filtraciones de aire frío, mejorando la eficiencia energética.

Encender la calefacción no implica necesariamente un derroche energético. La clave está en encontrar el equilibrio entre confort y ahorro. Manteniendo una temperatura adecuada, adoptando prácticas que mejoren el aislamiento térmico de la vivienda y realizando un mantenimiento adecuado del sistema de calefacción, es posible disfrutar de un hogar cálido y confortable sin incurrir en gastos excesivos.