Abro hilo
Errejón llega "al límite" justo cuando le acusan de ser un depredador
La dimisión del portavoz de Sumar entre acusaciones de abusos sexuales, las dificultades del Gobierno para sacar adelante la legislatura y las dudas Britney Spears, protagonistas en las redes

El exportavoz de Sumar en el Congreso, Íñigo Errejón, durante una rueda de prensa en el Congreso. / Fernando Sánchez - Europa Press

La bomba política de la semana estalló el jueves y su origen, como es cada vez más habitual, fueron las redes sociales. La cuenta de Instagram de la periodista Cristina Fallarás, que publica denuncias anónimas de mujeres víctimas de violencias machistas, informó el miércoles de unos abusos de un político y diputado al que no se ponía nombre, pero que era bastante reconocible. Otras plataformas, sobre todo X, fueron más lejos e identificaron al aludido como Íñigo Errejón. Al día siguiente los acontecimientos tomaron la velocidad habitual en estos casos, y el hasta ahora portavoz de Sumar en el Congreso presentó su dimisión mediante una carta en la que decía que había llegado al "límite" tras una década de gran exposición mediática. Enseguida, y de nuevo en las redes sociales, hubo nuevos testimonios que aportaron otras perspectivas a esas razones, y pronto quedó claro que el verdadero motivo por el que Errejón dejaba la política no era el cansancio vital.
Por ejemplo, el de la actriz Elisa Mouliaá. "Hola, yo soy víctima de acoso sexual por parte de Íñigo Errejón y quiero denunciarlo", escribió en su cuenta de X el jueves por la tarde. Por supuesto, los opositores del exportavoz de Sumar, que son muchos y de colores políticos variados, mojaron pan en la noticia. Desde la derecha, lo hicieron con la munición gruesa habitual en estos casos; desde Podemos, seguramente quienes más inquina política le tienen –por su pasado común, y su traumática ruptura–, empezaron sobrios pero enseguida se animaron. Pablo Iglesias dijo el viernes que no se alegra del "final siniestro" del que fue su amigo, y que desde hace un año "se venía hablando" de las acusaciones.
Hay cera para rato, porque Errejón abanderó durante años una acción política feminista. Ahí está, por ejemplo, un tuit suyo, de septiembre de 2020, que empezó a circular el mismo jueves: "No hay denuncias falsas, hay una derecha fanática cuyo trabajo es criminalizar a las mujeres". El cazador cazado.

Yolanda Díaz e Íñigo Errejón, en el Congreso de los Diputados. / Fernando Sánchez / Europa Press
Nunca se sabe con Pedro Sánchez, pero esta semana política ha dejado indicios de que se le puede estar acabando la 'baraka'. Hasta ahora ha saltado, a veces con brillantez y otras a trompicones, todos los obstáculos que se le cruzaban. Pero, fruto de las improvisaciones a varias bandas, el Gobierno tiene hoy frente a sí muros que cuesta ver cómo va a escalar. Y la gran novedad es que corre el riesgo de que lo tizne la ola negra de la corrupción.
El caso Koldo ya es oficialmente el caso Ábalos. A un paso de su imputación en el Supremo por su "papel principal" en la trama, es cierto que el exministro ahora ya ni siquiera es diputado socialista, pero también que fue durante años "mano derecha" de Sánchez, como recuerda estos días el PP. La 'fachosfera' también exprime esa relación íntima. "Quieren que Ábalos se coma él solito el marrón, un chivo expiatorio para proteger a Sánchez . Un tipo como Ábalos no se dejará utilizar y cantará si se ve cercado por la justicia", vaticina en X @osa1_pilardela. Alberto Núñez Feijóo ya pide la dimisión de Sánchez.
Pero el Gobierno tiene otro frente abierto que denota lo difícil que va a serle mantener la heterodoxa mayoría parlamentaria que lo sustenta. Ya no son los clásicos tira y aflojas con nacionalistas e independentistas; es que también se pelea a balazo limpio con partidos de izquierdas. A la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, le afeó Podemos que tenga tres viviendas, y ella respondió desde la tribuna: "Con mis tres propiedades no tengo ni para pagar la mitad del chalet de Galapagar". En el que viven Pablo Iglesias e Irene Montero, se entiende.
Pero la vicepresidenta María Jesús Montero avisó poco después a la oposición: "Por mucho que se empeñen, les queda legislatura para rato". Es decir que, parafraseando el lema con el que se defiende a Palestina, y al margen de las circunstancias, Montero piensa con fe casi ciega que pese a Ábalos y las enganchadas por Galapagar, el Gobierno sobrevivirá.

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, interviene durante la clausura de las jornadas sobre 'Garantía de integridad y fiabilidad de las cuentas públicas' en la Delegación del Gobierno, a 25 de octubre de 2024 e / Rocío Ruz - Europa Press
¿Hay que preocuparse por la salud mental de Britney Spears? La pregunta no extrañará a cualquiera que haya seguido las publicaciones de la cantante en las redes sociales en los últimos meses, entre las que se encuentran una profusión de fotos y vídeos en lo que parece ser el salón de su casa donde aparece bailando arrebatada, con gesto que parece amenazante y con un vestuario estrambótico. En el último vídeo que subió a Instagram de estas características, el pasado lunes, se la ve vestida de novia y poniendo caras extrañas frente a la cámara. El texto que lo acompañaba no ayudaba a tranquilizar a sus seguidores: "El día que me casé conmigo misma... Lo recupero porque puede parecer embarazoso o estúpido, ¡pero creo que es la cosa más brillante que he hecho nunca!".
La cantante, quizás el mayor ídolo de masas entre el final del siglo XX y el principio del XXI, estuvo bajo tutela a partir de 2008 por su comportamiento errático, y también fue hospitalizada durante un tiempo. Una década después salió a la luz el enfrentamiento que mantenía con su familia, a la que acusó de varios abusos, y en 2021 recuperó finalmente las riendas de su vida. Pero su actitud en las grabaciones domésticas han preocupado de nuevo a los fans de Spears, que siguen siendo muchísimos: solo en su cuenta de Instagram cuenta con casi 42 millones de seguidores.
Sin embargo, hay quien piensa que todo constituye una estrategia de la cantante, que ha negado una y otra vez que tenga alguna intención de volver a la industria musical, para que se hable de ella. "Fortuna de Britney 2024: más de 70 millones de dólares y estable, con tendencia a subir. Britney Spears está más cuerda de lo que creen y trolea al mundo. Como psicóloga se lo firmo", sostiene @Tusico. Y lo cierto es que sus negocios, sobre todo la gama de perfumes que ha lanzado, van viento en popa.

Britney Spears / INSTAGRAM
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