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Hogar

Ni una hora ni un minuto: el tiempo justo para ventilar la casa con frío

Di adiós a la humedad y la condensación en casa con este simple gesto con la ventana

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tavy biGroNVDdlA unsplash / Unsplash / Tavy

Gabriel Roncero

Barcelona
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Ventilar nuestro hogar cuando hace frío en invierno no es algo muy agradable de hacer, pero es una tarea imprescindible. En un contexto de temperaturas bajas, puede parecernos que ningún momento del día es adecuado para hacerlo. Sin embargo, esto es lo mejor.

¿Por qué es importante?

Al ventilar logramos que se produzca la expulsión de partículas de polvo y ácaros, los cuales pueden ser perjudiciales para la salud, especialmente si en el hogar se encuentran personas con asma, bronquitis o neumonía, así como cualquier otra enfermedad respiratoria.

Del mismo modo, este gesto ayuda a eliminar los malos olores y regula la humedad del ambiente, que debe girar en torno del 50%.

El momento ideal

Por lo tanto, a pesar de que puede resultar dificultoso, el hecho de ventilar es clave para mantener un buen ambiente en casa. Sin embargo, hay dos momentos mejores que el resto:

  • Por la mañana. Justo después de levantarnos, y aprovechando el momento del desayuno y el café, podemos aprovechar para abrir las ventanas de nuestra casa. Así, lo estaremos haciendo en un momento del día en el que la casa no está especialmente caliente -ya que, por lo general, no tenemos encendida la calefacción- y, por lo tanto, no dejamos escapar demasiada temperatura.
  • Al mediodía. A pesar de que la mejor opción es a primera hora de la mañana, también puede hacerse al mediodía, especialmente, en invierno, aprovechando así el sol y evitando perder tanta temperatura.

El tiempo recomendado

Lo mejor es ventilar durante 15 minutos, ya que es el tiempo que nos permite expulsar las partículas de polvo y ácaros, eliminar los malos olores y regular la humedad del ambiente.

Teniendo en cuenta que un cuarto de hora no es mucho rato, este tiene que ser muy bien aprovechado, y eso quiere decir que la ventilación tiene que ser total, con todas las ventanas abiertas de par en par.

Asimismo, esta ventilación total tiene que ser más frecuente en dos partes de la casa: el baño y la cocina. La primera, porque es fácil que la humedad generada tras la ducha acabe generando hongos, los cuales pueden ser un serio problema. Y la segunda, para evitar que se concentren los olores después de cocinar.