Limpieza a fondo

Si tienes los trapos de cocina sucios, deberías hacer algo: compruébalo

Los trapos de cocina son herramientas con innumerables funciones; por ello conviene mantenerlos siempre desinfectados

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Una mujer limpiando la cocina.

Una mujer limpiando la cocina.

D. S. M.

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A todos nos gusta tener la casa limpia y ordenada. Asociamos la suciedad visible y el mal olor con las bacterias y enfermedades. Esta asociación es correcta y siempre tenemos que tenerlo todo limpio. Un problema del que muchas veces no nos percatamos es que, aunque algo parezca limpio y no huela mal, no quiere decir que no haya una fiesta de bacterias campando a sus anchas. 

Los microorganismos se llaman así porque son muy pequeños e indetectables a simple vista. La humanidad empezó a conocer la existencia de bacterias y virus con la invención del microscopio. Tenemos que tener en cuenta que, aunque algo parezca limpio, es muy probable que en realidad no lo esté.

Las zonas de nuestro hogar donde las bacterias viven felices son las que son húmedas o están en contacto con material orgánico. El baño es el primero en ser señalado cuando pensamos en suciedad. Pero la cocina es donde verdaderamente se crean los caldos de cultivo de bacterias. Al estar en contacto con partículas orgánicas, humedad y, en ocasiones, productos alimenticios podridos, los utensilios y superficies de la cocina suelen tener un alto porcentaje de microorganismos con respecto a otras zonas del hogar.

Estas son las razones por las que tenemos que tratar con especial cuidado la limpieza de los utensilios de cocina. Los estropajos acostumbran a ser los primeros en ser repuestos por uno limpio o desinfectado. Son los primeros en oler mal y ensuciarse. Por otro lado, son los trapos de cocina los utensilios que más utilizamos y que menos limpiamos.

Los trapos de cocina

Los paños de cocina tienen innumerables funciones, son muy versátiles. Secarse las manos, limpiar superficies, repostería... Debido a sus múltiples usos, el trapo de cocina suele estar húmedo, en contacto con grasas y con otros productos orgánicos. Todos los factores para desarrollar bacterias.

Los expertos en limpieza aconsejan cambiar los trapos diariamente. Aunque parezcan secos y limpios, las bacterias no necesitan mucho para proliferar. Cuando huela mal, quiere decir que las grasas y material orgánico se han puesto rancias. Pero las bacterias no acostumbran a tener olor alguno. En este caso, es mejor prevenir que curar

La limpieza de los trapos

El método más fácil es meterlos en la lavadora. Pese a que de esta forma sí se desinfectan, hay expertos que no lo recomiendan. Para empezar, si se usan los trapos para cocinar, los olores de los suavizantes y detergentes podrían contaminar el bizcocho que estabas preparando. Por otro lado, el continuado uso de la lavadora podría hacer que esta misma desarrolle malos olores provenientes de las grasas rancias de los trapos. 

Así pues, la alternativa acertada es limpiar los paños a mano. Existen detergentes inodoros asequibles que pueden facilitar esta tarea. Pero si lo que buscas es un remedio doméstico, también hay alternativas con productos de estar por casa. 

Agua oxigenada y bicarbonato de sodio

El peróxido de hidrógeno, o comúnmente conocido como agua oxigenada, es un compuesto altamente oxidante que provoca la muerte de la mayor parte de microorganismos. Ya sean hongos, virus, bacterias o esporas, el agua oxigenada puede abatir a todos ellos. Por otro lado, el bicarbonato es un compuesto alcalino que desengrasa con facilidad muchos tipos de tejidos. A diferencia de otros limpiadores, esta mezcla no debería de producir decoloración en los trapos ni en las telas. 

El procedimiento a seguir es muy sencillo. Primero de todo, diluimos el agua oxigenada con agua. Si esta agua es destilada, mucho mejor (aunque no es indispensable). Con la disolución preparada, la rociamos por el trapo, poniendo especial atención en las manchas. Dejamos actuar unos 10 minutos y, a continuación, sumergimos el trapo en agua muy caliente con bicarbonato sódico (aproximadamente una cucharada sopera por cada litro de agua) y dejamos en remojo una media hora.

Pasado este tiempo, enjuagamos muy bien el trapo con agua limpia, lo retorcemos para extraer el agua, y lo dejamos secar bien en una zona ventilada. Es muy importante que el trapo se seque por completo y no guardarlos húmedos. Con esta técnica, nos aseguraremos de matar a todos esos microorganismos que nos quieren enfermos y conseguiremos un ambiente más limpio para toda la familia