Consejo alimentario

Si te comes esta parte del queso, deja de hacerlo

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Una selección de quesos de supermercado para todos los gustos.

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El Periódico

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El queso es uno de los alimentos más ricos y versátiles de nuestra gastronomía. Hay diferentes tipos de queso, con distintas intensidades y texturas. No obstante, todos tienen una cosa en común: la corteza. Durante mucho tiempo, ha existido el debate sobre que hacer con esta parte del producto, si comerla o desecharla.

La corteza funciona como protector del alimento, alargando su vida útil. Esta parte mantiene limpio el producto, evitando que se forme moho o protegiéndolo de posibles golpes o arañazos. Sin embargo, no todas las cortezas tienen el mismo origen, algunas pueden ser naturales y otras artificiales.

La corteza natural del queso se produce durante el proceso de maduración. En algunos casos es el propio queso el que se endurece por fuera, originando esta corteza. En otros, forma parte de un intento de enriquecer su sabor con vino, pimentón, aceite o especias.

Diferentes tipos de cortezas

Por otro lado, las cortezas artificiales están fabricadas con ceras, parafinas o aceites minerales, materiales que cumplen con las normas establecidas en el Real Decreto 1113/2006 y que están autorizados para el recubrimiento del queso.

En un principio, si ingerimos la corteza natural no debería afectarnos de manera negativa. Sin embargo, es recomendable no ingerir la corteza artificial. Además de interferir negativamente en el sabor, es probable que el envoltorio haya acumulado gérmenes en su manipulación y que puedan quedar restos de pegamento de la etiqueta.