Es mejor prevenir que curar

Si tienes las ollas guardadas en esta parte de la cocina, es mejor que las saques cuanto antes

Si tienes las sartenes metidas en el horno, sácalas de inmediato

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Una mujer con la cabeza dentro de una olla.

Una mujer con la cabeza dentro de una olla. / Pexels / Intracat Explorer

Pedro G. Cuesta

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El horno es para muchos un cajón de sastre en la cocina: cuando no está en uso, allí se guardan todo tipo de utensilios a los que se les da poco uso o, por el contrario, son grandes y no entran en cualquier armario y cajón. Así no se ven ni estorban. Sin embargo, este electrodoméstico está creado para cocinar alimentos, no para almacenar cosas en su interior. O no, al menos, objetos que puedan dañarlo o que incluso puedan provocar un susto mayor. Si se recomienda no guardar las sartenes en él, ¿qué sucede en el caso de las ollas y las cazuelas?

Con el horno, como con cualquier otro gran electrodoméstico, hay que mantener las medidas de seguridad y el buen funcionamiento que indica cada fabricante. En este sentido, en ningún manual de uso pone que el horno sirva como sistema de almacenaje, salvo por una excepción: las bandejas que vienen de serie sí tienen esa finalidad.

En cambio, poner ollas y las cazuelas no es una solución ingeniosa, sino una práctica peligrosa. Uno de los riesgos más evidentes es precalentar o encender el horno sin antes haber sacado antes los utensilios. En el mejor de los casos, quemarán y pueden causar lesiones al intentarlos retirar. En el peor, si están fabricados en un material de peor calidad, podrían emitir gases tóxicos o hasta deformarse y derretirse.

Guardar ollas y demás en el horno también puede afectar la eficiencia del electrodoméstico. Los hornos modernos están diseñados con características específicas para distribuir uniformemente el calor y mantener una temperatura constante durante el proceso de cocción. La presencia de objetos en su interior puede alterar la circulación de aire caliente, lo que se traduce en un peor funcionamiento: tiempos de cocción más largos y peores resultados culinarios.

Riesgo de incendio

Otro factor a tener en cuenta es la retención y acumulación de calor residual, tanto en los utensilios como en el interior del horno tras haber cocinado. Al guardarlos, sea dentro del electrodoméstico como en un cajón o un armario, el calor acumulado podría desencadenar incendios, sobre todo si se entra en contacto con otros objetos inflamables o hechos con materiales de papel, plásticos y textiles.

Por eso, se recomienda dejar enfriar totalmente las ollas y las cazuelas sobre la encimera antes volverlas a almacenar. Respecto al horno, se sugiere dejarlo un rato entreabierto para favorecer su ventilación si no dispone de un buen sistema para ello.