La razón por la que se te arrugan las yemas de los dedos cuando estás en contacto con el agua

El remojo prolongado de nuestros pies y manos provoca este antiestético pliegue de la piel

La razón por la que se te arrugan las yemas de los dedos cuando estás en contacto con el agua
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En veranos calurosos, pocas actividades hay más placenteras que darse un chapuzón en la piscina o una larga ducha con agua fría. Te refrescas para esquivar las altas temperaturas y entras en un estado de paz interior.

Pero tiene un efecto secundario que no supone ninguna incidencia a nivel de salud, pero sí a nivel estético. Una parte minúscula de la epidermis de nuestro cuerpo se comporta de manera diferente al resto: las yemas de nuestros dedos, tanto de pies como de manos, se presentan arrugados.

Como sucede en todos estos casos, por supuesto, tiene su explicación científica. En este caso se trata de una deshidratación en la capa de la córnea, la parte más externa de la piel, que es aislante pero no del todo impermeable.

Y es que la piel actúa por ósmosis, el movimiento de agua a través de una membrana semipermeable, debido a una diferencia en la concentración de solutos a ambos lados de la membrana, que genera una diferencia de presión osmótica, fuerza necesaria para el movimiento del agua.

Es un proceso que repercute en toda nuestra piel pero que es más visible en los dedos de pies y manos, especialmente en la cara interior, porque hay tenemos una capa córnea más gruesa que en el resto del cuerpo.

Este estado epidérmico es temporal y el propio cuerpo se encarga de regular rápidamente -aunque se puede acelerar el proceso untando en nuestra piel crema hidratante-. El agua que aún tenemos dentro se encarga de volver a su estado primigenio a nuestra piel para mantener un equilibrio hídrico.

Por qué sí en agua dulce y no tanto en el mar

También es palpable como, tras una intensa sesión de piscina, bajo una prolongada lluvia que nos acaba calando o tras una larga ducha, nuestro piel está más arrugada que cuando salimos de darnos un chapuzón en el mar.

El tiempo de exposición, por supuesto, influye, pero según una investigación con agua dulce nuestra piel es más propensa a arrugarse que con agua salada. La hipotesis más plausible es que la diferente tonicidad del agua sería el motivo, aunque aún no se puede dar por confirmado al cien por cien científicamente.

Las arrugas mejoran el manejo de objetos mojados

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Según otro estudio, este publicado por 'The Royal Society', las arrugas inducidas por el agua mejoran el manejo de objetos sumergidos o húmedos. Sin embargo, esta investigación no muestra cómo se logra esto aunuqe también avanza un par de hipótesis.

"Una posibilidad es que las arrugas canalicen la evacuación de agua entre la yema del dedo y el objeto, como sugiere la hipótesis de la huella de la lluvia. Otra posibilidad es que haya cambios en las propiedades de la piel, como la flexibilidad, la adherencia o un aumento en el coeficiente de fricción, que podrían mejorar el rendimiento en condiciones sumergidas", han explicado en esta investigación llevada a cabo por los científicos Kyriacos Kareklas, Daniel Nettle y Tom V. Smulders.