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Mascotas

¿Por qué están aconsejando no comprar un bulldog inglés?

Un ejemplar de perro bulldog inglés

Un ejemplar de perro bulldog inglés

Lola Gutiérrez

Barcelona
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Con su hocico chato y aplanado y sus patitas cortas, el bulldog inglés es una de las razas favoritas de los fanáticos de los perros de raza pura.

Sin embargo, el éxito de estos canes supone un gran riesgo para la salud de estos animales, según arroja un estudio realizado por científicos británicos.

Musculoso y atlético

El bulldog inglés fue en sus orígenes un animal musculoso y atlético criado para pelear con toros; de ahí su nombre (bulldog, en inglés, puede traducirse como perro toro). Sin embargo, se convirtió en una mascota de la Inglaterra victoriana en el siglo XIX, según el estudio publicado este miércoles en 'Canine Medicine and Genetics'.

Con el tiempo, el bulldog inglés se ha vuelto una raza de exhibición y de compañía y los criadores han optado por intentar conseguir ejemplares de cráneo corto (braquiocefálico), mandíbula inferior sobresaliente, pliegues en la piel, una constitución más gruesa y patas arqueadas.

El animal se encuentra ahora entre los más preciados del Reino Unido. De hecho, hace un par de años fue la cuarta raza con mayor número de ejemplares en el registro perruno de la gran asociación británica Kennel Club.

Enfermedades respiratorias

Los perros de hocico chato están predispuestos a desarrollar ciertas patologías, como por ejemplo dificultades respiratorias y enfermedades oculares.

Por si fuera poco, su bonito pelaje plisado favorece la dermatitis. Su cara aplanada es la causa de síndromes respiratorios, que limitan, por ejemplo, su resistencia al esfuerzo. Y el peso excesivo de su musculatura es la causa de los quistes entre los dedos. Por no hablar de la transformación radical de la morfología del animal, dificultando el parto de hembras y, en gran medida, haciendo que tengan que parir mediante cesárea.

Por motivos de bienestar animal, en los últimos años algunos países han restringido la cría de varias razas de perros de cara plana. Noruega y Países Bajos, por ejemplo, son algunos de los países que han establecido restricciones a la reproducción del bulldog inglés.

Doble probabilidad

Y no es para menos. Según el estudio de 2016 realizado por Dan G. O'Neill, del Royal Veterinary College, la cara b del éxito del bulldog inglés es que tienen el doble de probabilidades que los otros perros de ser diagnosticados con al menos un trastorno, según datos recogidos de una muestra de más de 24.000 perros, incluidos más de 2.000 bulldogs ingleses, aprobada por un gabinete veterinario.

Según los resultados del análisis, la raza muestra predisposición para 24 de las 43 enfermedades, es decir, para más del 50% de las patologías analizadas.

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