Biodiversidad

Ecologistas y cazadores se alían para salvar de la extinción al conejo de monte

WWF capitanea un proyecto LIFE internacional en torno a la principal pieza de caza menor

Ecologistas y cazadores se alían para salvar de la extinción al conejo de monte
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Ramón Díaz

Mejorar el estado de conservación de las poblaciones de conejo de monte (Oryctolagus cuniculus) y, a la vez, prevenir los daños que causan a la agricultura es el objetivo de ‘Iberconejo’, un proyecto LIFE internacional liderado por el colectivo ecologista WWF, que cuenta con representantes de todos los agentes sociales implicados tanto en Portugal como en España, incluida la Real Federación Española de Caza (RFEC).

El conejo de monte es un endemismo ibérico y una especie clave en el monte mediterráneo, donde cumple un rol fundamental al ser presa de alrededor de cuarenta especies de depredadores, entre los que se encuentran el lince ibérico y el águila imperial.

Tiene además un elevado interés socioeconómico por ser la principal pieza de caza menor y la especie que más daños causa a la agricultura.

Las poblaciones de conejo en la península Ibérica han descendido más del 90% en los últimos setenta años por efecto de cambios en los usos del suelo y las enfermedades. Esta situación llevó a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a declararlo especie “En peligro de extinción” en 2019.

Paradójicamente, en determinadas zonas de la península Ibérica sus efectivos poblacionales son muy abundantes, lo suficiente como para generar daños significativos en los campos agrícolas.

El proyecto LIFE Iberconejo, que se desarrollará hasta diciembre de 2024, es un “paso indispensable” para que las poblaciones de conejo se estabilicen y recuperen su papel clave en el ecosistema pero, a la vez, para que el fomento de esta especie mediterránea clave “no cause daños a la agricultura”, han señalado sus impulsores. 

Reducción de daños

Es un reto de gestión que debe ser abordado desde todos los puntos de vista mediante una “estructura de gobernanza participativa”, por lo que cuenta con 15 entidades de perfiles muy diversos y complementarios como socios, incluyendo asociaciones conservacionistas, gestores de fauna silvestre, científicos, agricultores, cazadores y administraciones, tanto de España como de Portugal.

Lince acechando a un conejo. / linxexsitu.es

Entre los objetivos del proyecto LIFE Iberconejo figura conocer el estado actual de las poblaciones de conejo de monte, su estado sanitario y la realidad de sus efectos económicos en la Península Ibérica.

“Para ello, se diseñará y promoverá la adopción coordinada de protocolos estandarizados de seguimiento de las poblaciones de conejo y se formará al personal necesario para la implementación de dichos protocolos”, han apuntado los responsables del proyecto.

En paralelo, se trabajará en la recopilación de buenas prácticas de gestión regionales, tanto para el fomento de las poblaciones, como para la reducción de los daños que produce. A la vez, se creará un sistema de gobernanza que incluya progresivamente a todos los actores clave y a todas las administraciones con competencias en la gestión de la especie, más allá de los implicados en el proyecto. 

“Iberconejo sentará las bases de la gestión del conejo de monte a largo plazo. Si bien no se puede pretender resolver los problemas complejos que afectan a la especie, ni esperar una recuperación global de sus poblaciones en el periodo que abarca el proyecto, la realidad es que sin las soluciones que va a desarrollar e implementar Iberconejo, tampoco es posible afrontar una gestión eficaz que permita mantener nuestros ecosistemas a la vez que se reducen los conflictos sociales asociados”, ha destacado Ramón Pérez de Ayala, coordinador en WWF del LIFE Iberconejo.

“Ingeniero de los ecosistemas”

La principal causa del declive del conejo son las enfermedades: la mixomatosis y la enfermedad hemorrágico vírica, con altísimas mortalidades que llegan a alcanzar el 90%. También los cambios de uso de suelo y la agricultura intensiva, que han cambiado la estructura del paisaje, han hecho desaparecer los hábitats en mosaico de los que depende este animal.

El conejo está considerado un “ingeniero de los ecosistemas”, por su capacidad para modificar su ambiente y con ello la disponibilidad de recursos para él mismo y otras especies. Lo modifica por su acción mecánica al excavar vivares, alterando la estructura de pasto y matorral, contribuyendo con sus deyecciones a mejorar la calidad del suelo y actuando como elemento dispersante de semillas.

Conejo de monte / pixabay

La especie es nativa de la Península Ibérica. Su distribución original engloba España, Portugal, Francia, Marruecos y Argelia. Está presente en prácticamente la totalidad de la Península, además de en las islas Canarias y Baleares. Actualmente, se distribuye por la mayoría del territorio, aunque es raro en la Cornisa Cantábrica.

Ha sido introducido en casi la totalidad de Europa continental, Reino Unido, archipiélagos de las Azores y Canarias, Australia, Nueva Zelanda, y parte de América del Sur y norte de África. Supone una importante plaga en muchas de estas áreas, donde se comporta como una especie invasora al carecer de depredadores.

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El proyecto está coordinado por WWF España y entre los socios figuran, entre otros, la Fundación para la Conservación de la Biodiversidad y su Hábitat, el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC-CSIC), el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA-CSIC), la Fundación Universitaria San Pablo CEU, entidades agrícolas y cinegéticas, y varias administraciones, como las Juntas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. 

Proyecto ‘SOS Conejo’: https://conejowwf.es/