El supervolcán que emitirá 70.000 veces más magma que el de La Palma

El supervolcán que emitirá 70.000 veces más magma que el de La Palma
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Entre cinco y diez volcanes repartidos por el mundo tienen potencial por sí solos para crear una catástrofe climática en el planeta. Es el caso del que se esconde bajo las aguas del lago Toba, en Sumatra, que ha protagonizado dos erupciones de alcance planetario en el último millón de años, sin responder a un patrón claro. Este supervolcán emitió la última vez 70.000 veces más magma que el de La Palma, y volverá a hacerlo dentro de 600.000 años.

Hasta ahora, ha sido un misterio saber el momento en que estas supererupciones van a tener lugar. Para tratar de desentrañar este misterio un grupo de geólogos liderados por la Universidad de Ginebra (UNIGE), en Suiza, analizaron los niveles de uranio y circonio (elementos que normalmente son expulsados en estas súpererupciones) para determinar cuánto tiempo le costó al volcán prepararse para esos violentos episodios.

A través de sus análisis lograron averiguar qué ocurre durante todo el tiempo en los que las entrañas de la tierra permanecen totalmente en silencio. Sin embargo, también se percataron de que, probablemente, el supervolcán no avisará la próxima vez.

Este volcán ha provocado dos de las erupciones más violentas conocidas en la Tierra. La primera ocurrió hace 840.000 años y la segunda, hace 75.000 años, cuando emitió 2.800 kilómetros cúbicos de magma y piroclastos, es decir 70.000 veces más magma de lo que ha expulsado hasta ahora el volcán de La Palma y lo suficiente como para cubrir toda Suiza con una capa de cenizas de siete centímetros. Entre ambas se produjeron erupciones más pequeñas (una hace 1,4 millones de años y la otra hace 500.000).

«La primera supererupción ocurrió hace unos 840.000 años, después de 1,4 millones de años de entrada de magma, mientras que para que ocurriera la segunda solo habían pasado 600.000 años de acumulación de magma», señala Luca Caricchi, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias de la UNIGE y coautor del estudio.

¿Por qué se redujo a la mitad el tiempo de acumulación de magma incluso cuando ambas tuvieron la misma potencia? «Esto está relacionado con el aumento progresivo de la temperatura de la corteza continental en la que se ensambla el depósito de magma de Toba», explica Ping-Ping Liu, el firmante principal del artículo.

De esta manera, la intrusión magmática calienta gradualmente la corteza continental circundante, lo que hace que el magma se enfríe más lentamente. “Es un ‘círculo vicioso’ de las erupciones: cuanto más se calienta la corteza debido al magma, más lento se enfría este material y se acumula más rápido», explica el investigador. El resultado es que las súpererupciones se vuelven más frecuentes.

El circonio es un mineral que se encuentra en los materiales expulsados en las erupciones volcánicas explosivas. «Una de sus características es que lleva uranio dentro de su estructura», explica Ping-Ping Liu. Con el paso del tiempo, el uranio se descompone en plomo, por eso, “midiendo la cantidad de uranio y plomo en el circonio con un espectrómetro de masas, podemos determinar la edad del material», dice el geólogo.

De esta manera, los científicos pudieron determinar la edad de un gran número de pedazos de circonio extraídos de los productos de diferentes erupciones: los jóvenes proporcionan información sobre la fecha de la erupción y los más antiguos revelan la historia de la acumulación de magma que precede a las súpererupciones.

320 kilómetros cúbicos de magma listos para entrar en erupción

Los análisis de geocronología del circonio también se pueden utilizar para estimar el volumen de materia que ha entrado en el depósito magmático de este volcán. «Hoy, creemos que unos 320 kilómetros cúbicos de magma podrían estar listos para entrar en erupción», afirma Luca Caricchi.

Si lo hiciera, el evento sería catastrófico, pues no solo afectaría a la isla de Sumatra, sino a todo el planeta.

Estos análisis también han permitido saber cómo crece el depósito. Según los geólogos, cada 1.000 años se acumulan cuatro kilómetros cúbicos de magma con capacidad de entrar en erupción. «La próxima supererupción comparable a las dos últimas tendría lugar, por tanto, en unos 600.000 años«, prosigue. Esto no descarta que, mientras tanto, puedan ocurrir erupciones más pequeñas.

Este método innovador se puede aplicar a cualquier otro volcán del mundo y podría servir para identificar qué volcán está más cerca de una súpererupción. «Este es un gran avance, porque, con pocas súpererupciones en los últimos dos millones de años, no es posible obtener valores estadísticamente significativos para la frecuencia de estos eventos catastróficos a escala global», indica Ping-Ping Liu.

«Nuestro estudio también muestra que no ocurren eventos extremos antes de una supererupción”, remarcó Caricchi. De hecho, los investigadores creen que los signos habituales que predicen una erupción (como el aumento de terremotos o la deformación del terreno) podrían no darse de manera tan obvia.  “En el volcán Toba todo está sucediendo silenciosamente bajo tierra, y el análisis de los circones ahora nos da una idea de lo que está por venir”, concluye.

Artículo de referencia: https://www.pnas.org/content/118/45/e2101695118

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