La última zona de hielo ártico puede desaparecer este siglo, alertan los científicos

La última zona de hielo ártico puede desaparecer este siglo, alertan los científicos
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El calentamiento global está provocando una drástica reducción del hielo marino de verano en el Ártico. Tanto que en la actualidad esa franja ocupa menos de la mitad que en 1980. Un grupo de científicos ha investigado si el hielo –y las criaturas que lo necesitan para sobrevivir– resistirá en algún lugar del Ártico todo el año en el futuro. Los resultados del estudio son preocupantes: solo si las emisiones de carbono se reducen ya persistirá una pequeña franja de hielo. En el escenario más pesimista –si las emisiones continúan su evolución actual– el hielo de verano desaparecerá antes de 2100. Y con él, las focas, las morsas, los osos polares…

El estudio revela que la última región ártica en la que desaparecerá el hielo ocupa un área de un millón de kilómetros cuadrados al norte de Groenlandia y las costas del archipiélago canadiense. Allí, el hielo marino presenta el mayor grosor de todo el Ártico y, por lo tanto, será el que más y mejor resista la subida de las temperaturas. Será el último refugio helado, el que los científicos denominan la ‘ultima zona de hielo’.

Los científicos han estudiado tres posibles escenarios. Y en todos ellos para el verano de 2050 el hielo en esa región “adelgazará drásticamente”. En el escenario optimista, si las emisiones de carbono se pueden controlar en los próximos años, una pequeña porción de hielo de verano podría persistir indefinidamente. En el escenario pesimista, en el que las emisiones continúan en su camino actual, el hielo de verano desaparecería para el año 2100, junto con los animales a los que sirve de hábitat, como focas y osos polares.

Colapso de todos los ecosistemas

Colapso de todos los ecosistemasLa investigación, publicada en la revista ‘Earth’s Future’, alerta de que la desaparición del hielo ártico provocará el colapso de todos los ecosistemas que dependen de él. “Comenzará algo nuevo”, y muy distinto a lo que ahora existe, señaló el coautor del estudio, Robert Newton, científico investigador principal del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia.

Los investigadores han estado reflexionando sobre el destino del hielo marino del Ártico durante décadas. En 2009, varios científicos se unieron para analizar lo que sucederá en la ‘última zona de hielo’.

En invierno, la mayor parte de la superficie del Océano Ártico se congela, y probablemente lo seguirá haciendo en el futuro, incluso aunque la temperatura siga aumentando. El hielo puede crecer hasta un metro de espesor cada invierno, y si sobrevive uno o más veranos, puede alcanzar varios metros.

En verano se registra derretimiento y aparecen áreas dispersas de aguas abiertas. Esto ayuda a que los vientos y las corrientes arrastren hielo flotante a grandes distancias en varios giros, incluido el que los expertos denominan ‘Transpolar Drift Stream’ (corriente de deriva transpolar), que lo transporta en el sentido de las agujas del reloj desde Siberia hacia Groenlandia y Canadá.

Cada año, se expulsa algo de hielo al Atlántico Norte entre Groenlandia y Noruega. Pero gran parte del hielo se dirige contra las costas más al norte del Ártico, a lo largo de Groenlandia y las islas canadienses. Allí, los flujos repetidos de hielo pueden formar capas y crestas de presión de hasta diez metros, explican los investigadores.

Una capa de hielo cada vez más delgada

Una capa de hielo cada vez más delgadaEl resultado de todo ello es un rico ecosistema marino. A lo largo de los bordes terrestres y del fondo del hielo de varios años, las diatomeas (microorganismos) fotosintéticas florecen y, con el tiempo, forman capas gruesas.

Los microorganismos alimentan a los animales diminutos que viven en el hielo y cerca de él. Y estos a su vez alimentan a los peces, que alimentan a las focas, que alimentan a los osos polares… La topografía, gruesa e irregular, proporciona además amplios escondites para las guaridas de focas y cuevas de hielo para que los osos polares pasen el invierno y críen a sus oseznos.

Históricamente, la mayor parte del hielo que termina en esa zona proviene de las plataformas continentales frente a Siberia a través de la deriva Transpolar, pero también llega el formado en el Océano Ártico central.

El problema es que el océano está formando ahora una capa de hielo cada vez más delgada, que se está derritiendo más rápido. A medida que avanza esta tendencia, según los investigadores, la ‘última zona de hielo’ “morirá de hambre” en las próximas décadas. “Algo de hielo seguirá llegando desde el Ártico central y algo se formará localmente, pero no será suficiente para mantener las condiciones actuales”, subrayan.

El estudio concluye que a mediados de este siglo, incluso en un escenario de bajas emisiones, el hielo del Ártico central disminuirá. Y el hielo grueso de varios años se convertirá en “una cosa del pasado”. En esas condiciones, el hielo de verano formado localmente persistirá en la última zona de hielo, pero solo con un metro de espesor. En los demás escenarios el hielo desparecerá por completo.

Una noticia buena y otra mala

Una noticia buena y otra malaHay una buena noticia: en el escenario más optimista, algunas focas, osos y otras criaturas podrían sobrevivir, como lo hacen actualmente en condiciones de verano similares a lo largo del oeste de Alaska y partes de la bahía de Hudson.

Pero hay también otra noticia mala: en el escenario de mayores emisiones, para el año 2100, ni siquiera se formará hielo localmente. “No habrá más hielo de verano en ningún lugar, ni ecosistemas dependientes del hielo”, avisan los científicos. Y ya no habrá ni focas, ni osos.

“Esto no quiere decir que será un entorno estéril y sin vida”, dijo Newton. “Surgirán cosas nuevas, pero es posible que las nuevas criaturas tarden un tiempo en ocupar esa zona”.

Los peces, las diatomeas u otra biota pueden llegar desde el Atlántico Norte, pero no está claro si podrían sobrevivir allí durante todo el año. Porque, como indican los investigadores, “puede que esté haciendo más calor, pero la rotación del planeta alrededor del Sol no cambiará, y cualquier nuevo ocupante, incluidos los organismos fotosintéticos, tendrá que lidiar con el largo invierno ártico sin luz solar”.

Los investigadores quieren ver el lado positivo. Si el mundo progresa lo suficiente y frena la emisión de carbono a la atmósfera durante el siglo XXI, la región ártica podría aguantar el tiempo suficiente como para que las temperaturas comiencen a bajar nuevamente y la ‘última zona de hielo’ podría comenzar a crecer de nuevo.

Los científicos reclaman áreas marinas protegidas

Los científicos reclaman áreas marinas protegidasSi se quiere preservar la ‘última zona de hielo’, resaltan los investigadores, será necesaria la formación de áreas marinas protegidas en todo el Ártico. Porque ese océano y sus costas albergan miles de millones de dólares en reservas de petróleo y depósitos minerales como el níquel y el cobre. Y a medida que desaparezca el hielo y se abran las aguas en verano, aumentará la presión para excavar, perforar y abrir corredores de transporte, con el consiguiente riesgo de contaminación. De hecho, la compañía petrolera rusa Rosneft ya tiene arrendamientos en algunas áreas que tradicionalmente han ‘alimentado’ a la ‘última zona de hielo’.

«El petróleo derramado y los contaminantes industriales o agrícolas se han identificado como peligros potenciales», recogen los investigadores en el informe.

De momento, solo Canadá se ha movilizado. En 2009 estableció el área marina protegida Tuvaijuittuq, de 320.000 kilómetros cuadrados, en el territorio inuit de Nunavut. Abarca el tercio medio de la ‘última zona de hielo’. La zona quedó así protegida contra la minería, el transporte y otros desarrollos durante cinco años. Canadá está considerando la protección permanente de esa zona.

El resto de la región se encuentra dentro de los Territorios del Noroeste de Canadá, favorables a la minería, y hasta ahora se ha resistido a declarar la protección, y frente a Groenlandia, que hasta ahora ha abordado el problema con evasivas.

Estudio de referencia: https://agupubs.onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1029/2021EF001988

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Foto principal: pixabay