«Los gatos pueden llegar a cazar 70 especies de animales silvestres»

«Los gatos pueden llegar a cazar 70 especies de animales silvestres»
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Yarci Acosta es delegado de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) en las islas Canarias, un territorio prácticamente cubierto por figuras de protección medioambiental, debido a su riqueza biológica y a la abundancia de endemismos. Sin embargo, sus poblaciones de aves se enfrentan a varios enemigos. Los gatos silvestres incluyen en su dieta un gran número de especies autóctonas, lo que supone una grave amenaza para la flora y la fauna que solo este archipiélago alberga. Lo mismo sucede en muchos otros puntos de España.

-¿Por qué el gato asilvestrado supone una amenaza especialmente grave para las aves autóctonas y endémicas de las islas?

-No solo para las aves. En general también para los mamíferos, invertebrados… [El gato] está considerado entre las 100 peores especies invasoras del mundo por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. La gravedad en las regiones insulares tiene que ver con el hecho de que las biotas de las islas han evolucionado en ausencia de determinados motores evolutivos, como el caso de los gatos. Las biotas insulares no están acostumbradas a estas especies. Unos científicos, entre ellos dos canarios, calcularon que los gatos eran responsables en medios insulares de la extinción del 14% de todas las extinciones de mamíferos, reptiles y aves que se habían producido. Hay estudios que han identificado que los gatos pueden llegar a consumir unas 70 especies diferentes de aves, mamíferos e invertebrados. Son depredadores generalistas, se adaptan a los recursos que hay.

-¿Qué aves canarias están amenazas por el gato?

-Por ejemplo, el Pinzón Azul de Gran Canaria es el paseriforme forestal más amenazado de todo el paleártico occidental, desde los Urales hasta Canarias y bajando un poco por África también, y  es una de las presas de los gatos. La tarabilla Canaria, que también es un endemismo; la pardela chica, un ave marina de la que desconocemos buena parte de su biología porque pasa unos períodos muy grandes de su vida en alta mar, nidifican en acantilados. También el mosquitero canario, otro endemismo; el bisbita caminero, otro endemismo; el petirrojo, la curruca cabecinegra, el pinzón vulgar de La Palma, el petrel de Bulwer… Luego los lagartos gigantes, del Hierro, la Gomera, de Tenerife. Esos tres están catalogados en peligro de extinción y esos tres son presas de los gatos. De estas tenemos la certeza pero sabemos que hay otras porque se han encontrado especies con rastros inequívocos de haber sido depredadas.

-¿Hay especies en las islas que se hayan extinguido expresamente por este motivo?

-Es muy difícil atribuirlo, hay que hacer paleoecología para identificarlo, pero no podemos descartarlo. Además de la depredación hay otros efectos que tienen los gatos, algunos menos evidentes pero que a nivel ecológico también son muy importantes. Por ejemplo, producen competencias por recursos. Si tienes un depredador generalista consumiendo presas, otros depredadores verán disminuido sus recursos tróficos, como por ejemplo, el cernícalo. También en la dispersión de semillas. Se sabe que las semillas de especies nativas, al pasar por el tracto digestivo de los gatos son menos viables, pero no ocurre lo mismo cuando pasan semillas de especies introducidas. Los gatos no comen semillas, pero un gato que haya ingerido presas que hayan comido semillas, su tracto digestivo haría una selección. Los gatos harían cambios en la composición del ecosistema al favorecer a especies introducidas, en lugar de especies nativas.

-¿Desde cuándo existe este problema en Canarias?

-La llegada del gato a Canarias fue hace en torno 800 años. Desde el punto de vista ecológico es muy reciente, no es tiempo para que en las especies se haga esta presión selectiva.

-El gato asilvestrado, ¿es la consecuencia de un gato doméstico que se ha dejado a su libre albedrío?

-Los gatos solo necesitan una generación para asilvestrarse y convertirse en cimarrones. Desde luego, el asilvestrado (que es el que vive totalmente independiente y no necesita de la alimentación humana) es el que más efecto produce. El gato doméstico, aún teniendo fuente de alimento disponible, también depredan, tienen ese instinto que no pierden.

-Esto no es un problema reciente, ¿hay algún tipo de regulación?

-Tiene que ver distintas normativas. Hay un catálogo de especies exóticas invasoras y los gatos figuran dentro de ese catálogo así que, en principio, deberían controlarse. Luego también hay otras leyes que tienen que ver con el bienestar animal. Esto suele ocurrir al hilo de las colonias de gatos, es algo que nosotros consideramos que es muy pernicioso para la biodiversidad y que es algo que no se puede permitir. Las colonias al final fomentan que estos animales sigan en el medio, depredando… transmiten enfermedades como la toxoplasmosis. Los gatos en colonias, a mi manera de verlo, no están en condiciones como para decir que se cumple la Ley de Protección de Animales.

-¿Se refiere a colonias de gatos controladas, por ejemplo, con el protocolo CES -captura, esterilización, suelta-?

-Sí. No conozco sitios en los que su aplicación haya supuesto una reducción a largo plazo, que es el objetivo que se persigue, lo que ocurre son estabilizaciones de la población. El CES podría funcionar si se aplicara de forma masiva, que en la realidad es de muy difícil aplicación.

-O sea que no lo consideran efectivo…

-No, realmente no lo ha sido.

-¿Qué tipo de regulación sería la ideal?

-Tendemos a pensar que son mascotas simpáticas y divertidas, y la realidad es que son depredadores muy muy eficaces, y que tienen un impacto extraordinariamente grave en medios insulares. Los gatos asilvestrados hay que retirarlos del medio natural porque eso es lo que dice la ley. En los gatos con dueño debería ser obligatorio que estuvieran todos identificados, debería hacerse un mayor hincapié en el control de estos animales por parte de sus propietarios, evitando que salieran de los domicilios, especialmente durante la noche, imponiendo sanciones si fuera necesario. Luego tenemos los gatos vagabundos, que ya sería responsabilidad municipal y las colonias de gatos, que no se puede permitir que se mantenga y mucho menos cercanas a espacios protegidos. Canarias, prácticamente la mitad del territorio, tiene alguna figura de protección, tenemos una fragilidad y una singularidad extraordinaria.

-¿Cómo se retiran a estos animales del medio natural? ¿Qué propondría?

-A mí no me compete esa decisión, no entro en la manera de retirarlos. Solo indicamos que hay que cumplir la ley y que no pueden estar en espacios protegidos. El cómo ya le corresponde a la administración.

-Hay una parte de la ciudadanía que ve estas propuestas como medidas ‘antigatos’. ¿Cómo lo ven desde la SEO?

-De entrada, no hay ninguna duda acerca de la amenaza que suponen los gatos para la biodiversidad, de hecho son la primera causa de muerte de especies silvestres en EEUU, por encima de los tendidos y de los venenos. Mueren millones y millones de aves y mamíferos como consecuencia de estas especies y por eso están en el top 100 de las peores invasoras del mundo por la UICN. Es difícil y yo lo entiendo, pero hay que intentar entender también que estamos hablando de otras muchas especies. Nosotros lo que pedimos es que no haya gatos en medios naturales. Además, también queremos que a esos animales se les garantice su bienestar y la mejor forma de hacerlo es que estén en los domicilios con sus dueños.

-Esto es un problema que viene provocada por la conducta humana. ¿Falta responsabilidad?

-Sí. Los humanos estamos detrás de la mayor parte de las amenazas y aquí lo mismo. Yo quiero creer que si realmente los dueños fueran realmente conscientes de qué es lo que ocurre cuando su gato vagan por ahí, el impacto que tienen en la biodiversidad… quiero entender que tendrían precaución e impedirían que estuvieran sueltos. La educación ambiental es clave.

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