Covid 19: El visón americano dispara todas las alarmas

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En España hay 32 granjas de cría de este animal, que se ha convertido en la primera especie silvestre en la que se ha detectado el coronavirus

El visón americano (Neovison vison) está demostrando ser un potencial foco de coronavirus. Ha sido la primera especie silvestre en la que se hallado el Covid 19, lo que no hace sino añadir incertidumbre e inquietud ante el futuro de esta enfermedad. Al mismo tiempo, crece el temor a que las granjas donde se cría este animal en España para la industria peletera se conviertan en una fuente de contagios.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ha confirmado el primer caso de un animal salvaje nativo con coronavirus. Se trata de un visón americano encontrado en el estado de Utah al que se le detectó la enfermedad por medio de una prueba PCR.

La Sociedad Internacional de Enfermedades Infecciosas emitió este lunes un comunicado en donde informó que los Servicios de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS) del estado realizaba vigilancia de la vida silvestre que habita los alrededores de las granjas con brotes, cuando dieron con el animal contagiado.

¿Qué sucede en España? El visón americano es criado en 32 granjas en todo el país y en el mes de junio la entidad conservacionista WWF ya pidió a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que las cerrara. Para entonces, ya se había demostrado el potencial de estos animales como propagador del virus.

Una especie invasora en nuestro país

No es un animal autóctono de España, aunque también se encuentre en el medio natural de nuestro país. Pero su presencia en los ecosistemas españoles se debe a que es una especie invasora. En concreto, los ejemplares que pueden encontrarse en la naturaleza proceden de fugas realizadas desde esos centros de cría. El visón americano no llegó a España para su explotación peletera hasta principios del siglo XX, pero los ejemplares escapados desde entonces han constituido colonias en el centro y norte de la Península.

En su expansión, amenazan la supervivencia del visón autóctono o europeo (Mustela lutreola), entre otras especies, puesto que es el americano es mucho más agresivo y logra desplazar a las poblaciones locales, con las que compiten por hábitats y alimentos.

Distribución del visón americano en España (especie invasora) y el visón europeo (especie autóctona)

La cría de visón americano es una “bomba biológica” para la naturaleza además de un reservorio de SARS-COV-2 porque “el riesgo de contagio al ser humano es real”, advirtió ayer la responsable del Programa de Especies Amenazadas de WWF, Gemma Rodríguez.

Durante su intervención en un seminario virtual organizado por esta ong conservacionista, Rodríguez recordó que esta especie “es una de las más invasoras que existen”, muy hábil para escapar de manera frecuente al medio natural y con una “muy elevada” capacidad de colonización que no sólo causa estragos económicos “graves” sino que perjudica a más de medio centenar de especies nativas.

Una de las especies más dañadas, hasta el punto de hallarse en peligro de extinción, es el visón europeo que, junto con el lince ibérico, es el mamífero más amenazado de Europa: en España quedan apenas 500 ejemplares y podría desaparecer definitivamente antes de cinco años “si no se toman medidas suficientes”, ha advertido esta experta.

En el mismo foro, la viróloga Elisa Pérez-Ramírez explicó las repercusiones del visón americano en la salud pública, al destacar que es “capaz de transmitir la covid-19 de vuelta a los humanos” al excretar grandes cantidades del virus en su saliva y sus heces.

Situación «explosiva», según los expertos

Según Pérez-Ramírez, el virus se extiende “de forma explosiva” en las granjas de mustélidos, animales ya de por sí “muy susceptibles” a los virus respiratorios humanos, porque presentan un exceso de densidad y medidas de bioseguridad deficientes, lo que favorece los contagios masivos con una replicación viral “altísima”.

Para evitar este tipo de problemas, la viróloga ha insistido en la necesidad de una “vigilancia activa” y una bioseguridad “muy estricta”, practicando pruebas PCR periódicas, estudios serológicos y necropsias de los animales, utilizando equipos de protección individual (EPI) para todos los trabajadores y controlando todos los accesos y movimientos.

La detección de un solo positivo requiere “actuar rápido y llevar a cabo un vaciado sanitario, es decir, el sacrificio de todos los visones de la granja”, ha advertido, además de secuenciar el virus detectado y compartir la información epidemiológica con la comunidad internacional, apostando por la estrategia internacional ‘One Health’, que implica la colaboración entre servicios veterinarios y salud pública.

El epidemiólogo veterinario Nacho de Blas, que también participó en este seminario, incidió igualmente en el origen zoonótico de la covid-19 y ha señalado el “papel relevante que parece han tenido los murciélagos” en su desarrollo.

De Blas recordó que los murciélagos también habitan el entorno urbano y están muy relacionados con las personas aunque no se les vea. “De hecho (añadió) muchos viven debajo de los tejados de nuestras casas”, factores que, junto a su capacidad de agruparse en grandes colonias y disponer de un sistema inmune muy potente, constituyen “el laboratorio perfecto para que el virus experimente y pueda desarrollar mutaciones”.

Aún se desconoce si hubo especies intermedias en el proceso de transmisión del virus al ser humano, pero este experto señaló que algunos animales, como los visones o los gatos, son igualmente “muy susceptibles” al SARS-COV-2 al permitir la “transmisión horizontal” mientras que otros, como los perros, son “menos receptivos” y pueden contagiarse pero no contagiar a los humanos.

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