31 oct 2020

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Especies bajo amenaza de muerte en el Mar Menor

* La pérdida de las praderas marinas, con especies vegetales esenciales como la cymodocea nodosa

El Periódico

Especies bajo amenaza de muerte en el Mar Menor

MARTÍN HUERTA NIÑO
Lo llaman «crisis eutrófica» y consiste en un enriquecimiento excesivo de nutrientes en el ecosistema acuático. Las aguas de la mayor laguna salada de Europa entraron en colapso en 2016 por un proceso que los expertos achacan a la acción del hombre.

El desastre medioambiental convierte las aguas cristalinas en la famosa «sopa verde» - por acumulación de fitoplancton (algas microscópicas)- y tiene su origen en el filtrado de sustancias nocivas -como los nitratos y los fosfatos- procedentes de la actividad urbana y del uso creciente de pesticidas y fertilizantes en la agricultura que se desarrolla en el entorno del Mar Menor.

Esta saturación de algas microscópicas, hasta ahora inocua para el ser humano, es letal, sin embargo, para la vegetación del fondo marino puesto que impide que llegue luz solar, enturbia el agua. agota el oxígeno y provoca que las praderas vegetales desaparezcan.

Juan Manuel Ruiz, profesor de investigación del Instituto Español de Oceanografía, asegura que «estos bosques del fondo marino, igual que en tierra, son muy importantes para el resto de especies. Si desaparecen, el ecosistema cambia de forma radical». El investigador explica que estas especies vegetales son la base de todo el ecosistema y cumplen funciones -entre ellas, la depuración del agua y el control de los nutrientes- que resultan vitales para preservar la biodiversidad en el Mar Menor.

Especialistas en biología marina como Pilar Marcos, que es miembro de Greenpeace, señalan también la transcendencia de la vegetación sumergida y culpan de la catástrofe a la «urbanización salvaje» de La Manga y a «la agroindustrialización del campo, que ha extraído aguas del acuífero, rotulado campos dejándolos casi hormigonados, abierto pozos y desaladoras ilegales que han vertido salmueras (restos de sal de la desalación) a la laguna y muchos nutrientes en forma de abonos químicos».

Esta crisis ambiental «ha afectado también gravemente a la fauna terrestre de los humedales y del paisaje agrario tradicional de la ribera del Mar Menor», añade Francisco Robledano, experto en avifauna y director del Departamento de Ecología e Hidrología de la Universidad de Murcia.

Autor: Juan Manuel Ruiz

La cymodocea, clave para el equilibrio de todo el sistema

Una de las especies vegetales más importantes y más afectadas en el Mar Menor por el proceso de eutrofización de 2016 es la cymodocea nodosa, gravemente perjudicada por la reducción de luz y la turbidez en el agua que trajo consigo la intensa acumulación de microalgas.

«Llegaba una cantidad de luz ínfima para el desarrollo de las plantas y la cymodocea desapareció a partir de los tres metros de profundidad, lo que equivale aproximadamente al 85% de la superficie de todo el Mar Menor», afirma Juan Manuel Ruiz, que hace hincapié en que se trata de una de las especies que «soporta el ecosistema en todos los sentidos».
«Si merma o desaparece la cymodocea, disminuye la capacidad del ecosistema en su conjunto para controlar los nutrientes (causantes de la «sopa verde»), añade.

Autor: Juan Manuel Ruiz

La caulerpa, superviviente en tiempos de crisis

La otra gran especie que tradicionalmente ha dominado los bosques submarinos del Mar Menor es la caulerpa prolifera, un alga que los expertos califican de «oportunista» porque sabe aprovechar muy bien los nutrientes así como los breves períodos en los que llega más luz para recuperarse. De hecho, esta especie ha sabido sobreponerse mejor que la cymodocea al episodio crítico vivido en 2016.

'Una laguna mágica' es un libro de fotografías que retrata la riqueza animal y vegetal del Mar Menor a través más de 160 instantáneas espectaculares realizadas en la laguna costera por el fotógrafo submarino Javier Murcia, que asegura vivir la situación que atraviesa este enclave submarino con «tristeza, desesperación e impotencia».

Murcia, que ha cedido dos de las imágenes publicadas en su libro a este reportaje y de cuya belleza puede disfrutar el lector más abajo, reconoce que su trabajo como fotógrafo y fotoperiodista «consiste hoy en hacer ver a la gente el problema del Mar Menor a través de imágenes, es la única herramienta que tengo para concienciar y divulgar sobre este entrañable ecosistema».

Imagen de un macho de caballito de mar pariendo en aguas del Mar Menor, un comportamiento pocas veces observado en la naturaleza. / Autor: Javier Murcia

La población de caballitos de mar y agujas, en mínimos históricos

Entre las más misteriosas criaturas submarinas que habitan el Mar Menor, destaca el caballito de mar, que se ha convertido en una de las especies más amenazadas en este ecosistema.

Protegida durante años por la propia cofradía de pescadores, la población de esta emblemática especie rozaba los 190.000 ejemplares a la altura de 2014, pero los científicos creen que, tras la tragedia vivida en 2016, su comunidad se ha reducido en un más de un 90%.

Para algunos, la especie está próxima al peligro de extinción en la zona, aunque aún no haya sido catalogada así oficialmente.

De la misma familia que el caballito de mar es la aguja, un pez que ha corrido una suerte similar. Residente habitual en las praderas submarinas del Mar Menor, es una de las especies más castigada y que más ha visto mermada su población. «Era muy típico. Antes por donde fueras, veías agujas», lamenta Juan Manuel Ruiz.

El Mar Menor alberga una de las últimas poblaciones de nacras, un molusco en peligro de extinción / Autor: Javier Murcia

Las nacras, al borde de la desaparición

El Mar Menor era hasta hace poco, junto el Delta del Ebro, uno de los pocos lugares del Mediterráneo español en los que la nacra, uno de los moluscos más grandes del mundo, había logrado sobrevivir a un parásito, llamado haplosporidium, que literalmente ha exterminado la comunidad de nacras que habitaba las aguas del litoral de nuestro país. El protozoo ataca el sistema digestivo de la nacra hasta provocar la muerte de un molusco que llega a medir más de un metro y logra vivir casi 30 años.

Ese valioso reducto de nacras en el Mar Menor se ha visto mermado de forma dramática y quién sabe si irreversible. Juan Manuel Ruiz asegura que «si en 2014 se estimaba que había una población de 1,2 millones de nacras, tras la eutrofización de 2016 estimamos que su población no supera siquiera el 5%».

Fotografía: Marcial Guillén

La 'sopa verde' se llevó por delante todo tipo de peces: anguila, dorada, lubina, salmonete, mújol, zorro, pejerrey (conocido como «chirrete» en el Mar Menor), etc.

El entorno natural, muy afectado por la catástrofe

Algunas consecuencias de la crisis son visibles también fuera del agua. Pilar Marcos recuerda que «especies vegetales de la orilla como es el caso de la esparraguera marina, que es una planta endémica de los arenales que rodean al Mar Menor están también en peligro. Se estima que en 2018 apenas quedaban 1.500 ejemplares».

Francisco Robledano, por su parte, afirma que «las aves acuáticas y marinas son probablemente las menos afectadas» por esta crisis. «Primero porque tienen áreas importantes de refugio junto a la laguna, donde nidifican e invernan con un alto nivel de protección» y, después, «por la gran disponibilidad de fuentes de alimentación».

Sin embargo, Robledano lamenta que, más allá del episodio eutrófico, «la comunidad de aves de la laguna no se parece mucho a la de los años 80, cuando se inició la transformación del campo del Mar Menor hacia la agricultura intensiva». «La comunidad de aves era entonces mucho menos abundante, pero más genuina -explica- y la especie más característica era la serreta mediana, un pato buceador que hoy prácticamente ha desaparecido».

Los expertos consultados creen, en todo caso, que queda mucho por hacer y no podemos hablar aún de recuperación. Coinciden en señalar que lo ocurrido ha alterado de forma sustancial el ecosistema y que, aunque no es un proceso irreversible, llevará décadas devolver al Mar Menor el vigor que ha sido siempre característico de su biodiversidad.