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Movilidad

Los planes para la línea de Renfe del Bages prevén acortar su recorrido para hacerla más operativa

Una de las medidas previstas en el plan de servicios para 2027-2028 es cambiar las cabeceras de la línea, de modo que los trenes que salen y llegan a Manresa no recorran todo el largo trayecto hasta el Penedès.

Estación de Renfe en Manresa

Estación de Renfe en Manresa / Oscar Bayona / RG7

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David Bricollé

Manresa
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La línea de Renfe del Bages será, dentro de un par de años, más operativa, siempre que se cumplan las actuaciones y los calendarios que la Generalitat tiene previstos para la red de Cercanías en general y para este trazado en particular. La clave de esta mejora cualitativa es una de las medidas incluidas en el Plan de Servicios Ferroviarios 2030-2040, que el Departamento de Territorio presentó a finales de junio y cuyos detalles se van conociendo progresivamente para cada línea.

La idea es fragmentar el recorrido que actualmente realizan los trenes de la R4, de manera que las frecuentes incidencias que se producen tengan un menor impacto en el conjunto de la línea.

Un cambio de cabeceras

El desarrollo del plan contempla tres fases temporales. En la primera, prevista para 2027-2028, se plantea para la R4 un "cambio de cabeceras para mejorar la fiabilidad", aunque el documento no ofrece más detalles.

Según expertos consultados por Regió7, esta modificación implicará que los trenes que salen o llegan a Manresa ya no recorran toda la línea hasta el Penedès (pasando por el Vallès y el centro de Barcelona), sino que tengan como cabecera más lejana Martorell o incluso L'Hospitalet, una estación todavía más cercana.

Las mismas fuentes, ajenas a la elaboración del plan, consideran que sería una medida "muy positiva" para los usuarios de Manresa y el Bages y que "tiene toda la lógica" desde el punto de vista operativo y de mejora del funcionamiento de una línea especialmente castigada por las incidencias.

Actualmente, y desde hace décadas, los trenes que conectan con Manresa llegan hasta Vilafranca del Penedès o incluso Sant Vicenç de Calders, el extremo opuesto de la R4. Esto supone recorridos de 119 y 143 kilómetros, respectivamente.

Los expertos señalan que se trata de trayectos "muy largos", aunque "en condiciones normales" no deberían impedir el cumplimiento de los horarios.

El problema de los trayectos largos

Sin embargo, añaden que "el inconveniente es que hablamos de Rodalies de Catalunya", una red con numerosos problemas de infraestructura que se vienen evidenciando desde hace años y que se agravaron especialmente durante el primer trimestre de 2026.

Mientras esta situación no se resuelva con inversiones que requerirán años, "tener trenes que realizan trayectos tan largos aumenta considerablemente la probabilidad de sufrir retrasos y de que estos se propaguen. Cualquier pequeña incidencia o retraso en el Penedès o en el Baix Llobregat afecta directamente a los trenes que van o vienen de Manresa, situada en el otro extremo de la línea".

Por el contrario, los trenes de la R4 que prestan servicio hasta Terrassa tienen como origen Martorell o incluso L'Hospitalet, con recorridos mucho más cortos: 62 y 40 kilómetros, respectivamente.

Recorridos más equilibrados

¿Cuál es la propuesta del Plan de Servicios? Cambiar las cabeceras para que, según los expertos, "por pura lógica", los trenes que continúen hacia las estaciones del Penedès sean los que terminen en Terrassa, mientras que los trenes que lleguen hasta Manresa partan, como máximo, de Martorell.

De este modo, en lugar de existir un recorrido muy largo y otro muy corto, como sucede ahora, habría dos recorridos de longitud media, mucho más equilibrados.

Además, este cambio no obligaría a realizar transbordos, salvo para los viajeros del Bages que quisieran desplazarse hasta las estaciones del Penedès. Para llegar a Barcelona o a su área metropolitana no sería necesario cambiar de tren.

Los expertos consideran que, si finalmente se aplica este cambio de cabeceras —aunque advierten de que "depende de diversos factores porque la red es la que es y todo debe encajar"—, será "muy positivo" para los usuarios del Bages porque aumentará la fiabilidad del servicio.

Recuerdan que "la R4 es la línea más castigada de los últimos años debido a las obras del Corredor Mediterráneo, cuya planificación ha sido desastrosa. Además, la instalación del tercer carril ha reducido la capacidad y está generando numerosos problemas técnicos. Si queremos aumentar tanto los trenes de pasajeros como el transporte ferroviario de mercancías, es imprescindible construir una vía paralela. No podemos hacer pasar todo por la misma vía porque no tiene capacidad suficiente".

A ello se suman "las obras del soterramiento de Sant Feliu de Llobregat", situadas al sur de Barcelona, donde existe un largo tramo de vía única. "Los trenes de Manresa deben atravesar ese tramo y también el Corredor Mediterráneo, por lo que sufren numerosas alteraciones".

En 2040 podría revertirse

No obstante, la medida que el plan prevé aplicar en la línea del Bages dentro de un par de años podría revertirse hacia el final del calendario previsto por el propio documento, según interpretan los expertos ferroviarios consultados por Regió7.

El motivo es que, en la tercera fase del plan, prevista entre 2030 y 2040, la nueva línea R-Aeropuerto llegará hasta Terrassa, que será su cabecera definitiva.

Cuando eso ocurra, la cabecera de la línea que parte de Terrassa pasará a ser directamente la terminal aeroportuaria, lo que obligará a restablecer los recorridos completos entre Manresa y Vilafranca del Penedès o Sant Vicenç de Calders.

En ese momento, los viajeros del Bages que quieran llegar al aeropuerto podrán hacerlo cambiando de tren en Terrassa o en Barcelona-Sants para enlazar con la línea que da servicio al aeropuerto.

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Fuente: Regió7