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Crisis ferroviaria

David Pujol, estudiante de la UAB, denuncia a Rodalies: "Reclamo 9.211,35 euros por negligencia continuada"

El joven ya se ha reunido con el que era director de la empresa, Antonio Carmona, y el secretario de Mobilitat, Manel Nadal

UGT y CCOO convocarán una huelga en Rodalies para pedir más seguridad y personal en los trenes

David Pujol, estudiante de matematicas de la Universidad Autónoma de Barcelona, con sus hojas de reclamación a Rodalies.

David Pujol, estudiante de matematicas de la Universidad Autónoma de Barcelona, con sus hojas de reclamación a Rodalies. / David Pujol/X

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Goundo Sakho

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Barcelona
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Rodalies sufrió en 2025 su peor año de gestión, acumulando más de 140.000 minutos de retraso y registrando incidencias graves seis de cada diez días con más de 30 minutos de demora. Según datos de la misma empresa, la puntualidad cayó un 50%, afectando a 7.500 convoyes y provocando la pérdida de más de un millón de usuarios. Como consecuencia, Renfe recibió cerca de 220.000 solicitudes de reembolso y, además, se convocaron varias manifestaciones alrededor del territorio; la más reciente, el pasado mes de febrero.

El malestar ciudadano por el corte de servicios de la red ferroviaria y la desinformación que circula a su alrededor desembarcó en Barcelona con dos protestas que fueron secundadas, según la Guardia Urbana, por más de 8.000 personas. No obstante, a pesar de que a día de hoy Rodalies ya ha restablecido el 98% de su servicio habitual, hay quienes han querido ir más lejos y mostrarse frente a las autoridades. Es el caso de David Pujol, un estudiante de la Universidad Autónoma de Barcelona que ha reclamado 9.211 euros a la Generalitat.

Así lo ha contado a través de X: "Reclamo 9211, 35 euros al Ministerio de Transportes y a la Generalitat por una negligencia continuada que ha afectado gravemente mi vida y mi salud mental. Iré a juicio si hace falta", aunque esta no es su primera denuncia. A fecha de septiembre de 2025, Pujol había presentado al menos 33 reclamaciones formales a Rodalies, sumadas a cuatro quejas adicionales a la Sindicatura de Greuges.

Sin responsables

Las denuncias rápidamente se viralizaron y llevaron al joven a reunirse con el secretario de Mobilitat, Manel Nadal, y el entonces director de Rodalies, Antonio Carmona: "Empecé con 17 años, como un estudiante de matemáticas que tenía que hacer dos horas y media de ida y dos horas y media de vuelta de la universidad. Yo sabía que no iba a ser fácil el camino. El 28 de octubre me quedé tirado en Barcelona, llegué tarde a clase y dije 'no, esto no lo permitiré'. Mi primera reclamación la puse con 17 años y desde entonces, cada día que pasa una, reclamo", explicó en 3Cat.

Pujol creó un Excel para exponer las irregularidades que había sufrido y todo el tiempo que había perdido a causa de ellas: 1.307 minutos, a junio de 2025: "Mi línea [la R7] es muy simple, no pasa gran cosa. Normalmente, las incidencias son que no han suplido a un maquinista, que no han sacado el tren o que no lo han gestionado bien y no hay tren, y cuando reclamo, siempre me dicen 'a veces, pasan cosas', 'Adif tiene responsabilidades, Renfe tiene responsabilidades, pero no son muchas', 'normalmente, no es culpa nuestra', pero es mentira... Son respuestas de echar balones fuera".

Posteriormente, según cuenta, Nadal y Carmona aceptaron reunirse con él y asumieron los fallos de la red. No obstante, las incidencias siguieron acumulándose: "Yo siempre digo que, cuando Rodalies absorbe un tren, me entran los demonios, porque es una situación de ansiedad, de estrés... Quemaría el mundo. Es una sensación terrible y pasa muchas veces. Le pasa a mucha gente", expresó.

Desconfianza entre los usuarios

Lo cierto es que la crisis de Rodalies ha afectado a miles de personas en su vida cotidiana. La situación ha sido especialmente crítica tras los graves incidentes del primer trimestre de 2026: el descarrilamiento del R4 en Gélida (Barcelona), el pasado 20 de enero, que acabó con la muerte de un maquinista y decenas de heridos a causa de las fuertes lluvias; el descarrilamiento de la R1 el mismo día en Blanes (Girona), en el que un convoy chocó contra una roca que había sobre las vías; y el incendio en la zona de Tortosa (Tarragona), que paralizó varias líneas y supuso la imposición de más de 200 nuevos límites de velocidad.

Como ha explicado Pujol, tanto los retrasos constantes como la incertidumbre y la masificación general de ansiedad entre los viajeros han acrecentado la desconfianza hacia el servicio y las infraestructuras catalanas. Muchos han tenido que buscar alternativas más caras, como el AVE, o sufrir tiempos de viaje excesivamente largos con trenes regionales, autobuses y múltiples transbordos.

Tren descarrilado en Gelida

Tren descarrilado en Gelida / JORDI OTIX