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DAÑOS COLATERALES DE LA GUERRA

Alejandro y Jesús, dos de los 30.000 españoles atrapados en Oriente Proximo: "Nuestra indefensión es total"

Solo quieren regresar cuanto antes, pero no se pueden gastar miles de euros en un billete de regreso. Dicen que hay 30.000 españoles atrapados en Oriente Próximo y se pasan el día atentos al móvil para ver si aparece una oferta o, como mínimo, un billete de regreso a Europa que no cueste 5.000 euros.

Alejandro y Jesús, dos de los 30.000 españoles atrapados en Oriente Proximo

Los fotógrafos del Mundial de MotoGP, Jesús Robledo y Alejandro Ceresuela, hoy, en una tienda de motos de Bangkok.

Los fotógrafos del Mundial de MotoGP, Jesús Robledo y Alejandro Ceresuela, hoy, en una tienda de motos de Bangkok. / EL PERIÓDICO

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

PALMA
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“Los 30.000 españoles que se encuentran atrapados en Oriente Medio se encuentran bien, dentro de las circunstancias”. La frase de José Manuel Albares, ministro de Exteriores español, es muy adecuada, sobre todo, por supuesto, si se tienen en cuenta “las circunstancias” de esos 30.000 españoles, que se han encontrado, de pronto, atrapados en cualquier punto, por ejemplo, de Asia, por motivos muy diversos, que podrían oscilar entre las vacaciones, visitas familiares o, simplemente, trabajo.

Alejandro Ceresuela y Jesús Robledo, fotógrafos ‘free lance’ del Mundial de MotoGP, es decir, trabajadores autónomos que deben cubrir los 22 grandes premios del campeonato, ocho de ellos fuera de Europa (Tailandia, Brasil, EEUU, Catar, Japón, Indonesia, Australia y Malasia), adquieren sus billetes, coches de alquiler, hoteles o casas con mucha antelación pues, de lo contrario, es imposible que le cuadren los números.

Estaban en Buriram (Tailandia) y debían regresar, desde Bangkok a Barcelona, el pasado lunes. Pues bien, el mismo sábado que EEUU e Israel desataron la guerra contra Irán e Irán respondió con bombardeos sobre los Emiratos Árabes, Catar, Baréin y Kuwait, las compañías aéreas empezaron a enviar mensajes a los móviles de sus pasajeros, anunciándoles que su vuelo se había cancelado, había desaparecido.

Los billetes de vuelta a Europa, que podían costar, más o menos, alrededor de 600 euros, han pasado a costar entre 5.000 y 7.000 euros, cifras, por supuesto, inasumibles para la gran mayoría de viajeros.

Durante décadas, el tráfico entre Europa y Asia ha fluido directamente a través del Oriente Medio. La región alberga algunos de los megacentros de aviación más importantes (Aeropuerto Internacional de Dubái, Aeropuerto Internacional de Hamad, Aeropuerto Internacional de Zayed o Sharjah, en los Emiratos Árabes) y aerolíneas como Emirates, Qatar Airways, Etihad Airways y Air Arabia, cuyos modelos de negocio se basan en conectar Oriente y Occidente.

Cuando ese espacio aéreo se cierra, las consecuencias son inmediatas y globales. Los vuelos deben desviarse, lo que a menudo implica tiempo adicional, mayor consumo de combustible y complicaciones derivadas para las tripulaciones y las aeronaves, además de mayores costos. Las aeronaves se ven desplazadas y las tripulaciones varadas. A medida que aumenta la incertidumbre, hay implicaciones para los seguros de aeronaves, los precios de los billetes y la sostenibilidad operativa.

Precios escandalosos

Tony Stanton, director consultor de Strategic Air en Australia, describe el espacio aéreo de Oriente Medio como “un puente de alta capacidad” entre Europa y Asia. “Cuando ese puente se derrumba o se cierra, el tráfico no desaparece sino que tiende a canalizarse hacia el norte o el sur en esos dos corredores principales, y luego lo que vemos es que esos dos corredores se congestionan mucho porque son estrechos”, explica a la CNN.

El problema es que las aerolíneas no pueden volar a cualquier lugar ni por cualquier pasillo. Necesitan permisos para sobrevolar el espacio aéreo de cada país, y solo pueden operar a través del espacio aéreo abierto y gestionado por el control de tráfico aéreo. Obviamente, necesitan obtener esos permisos para sobrevolar países que antes no sobrevolaban.

Dos capturas, de esta misma mañana, de billetes de Bangkok a Madrid.

Dos capturas, de esta misma mañana, de billetes de Bangkok a Madrid. / EL PERIÓDICO

“Todo eso lo entendemos, el problema es la total indefensión en la que te encuentras, pues aquí nadie, nadie, te echa un cable”, explica Ceresuela, de Barcelona, desde un pequeño hotelito de Bangkok donde se ha refugiado con Robledo, fotógrafo de Jerez. “Te dicen que tu vuelo, que te ha costado un dinero, ha desaparecido y que reclames la devolución a la agencia ‘on line’ donde lo adquiriste. Y, a partir de ahí, apáñatelas como puedas y sepas”.

“Ellos te hablan del dinero, de cómo debes hacer para obtener la devolución y a ti, lo único que te interesa, es volver, regresar”, explica Robledo. “No es que no te preocupa el dinero, ¡claro que te preocupa!, entre otras razones porque no puedes permitirte el lujo, como pueden permitír las empresas que están en el Mundial, de pagar 5.000 euros por un billete de vuelta o la propia organización del campeonato, que ha fletado dos inmensos charters con los que sus trabajadores han regresado a Europa”.

Vuelos directos

La odisea para intentar conseguir un billete se convierte en un viacrucis inimaginable. “Nosotros hemos visto, en Bangkok, gente mayor, que no se aclara con el móvil, que no sabe cómo buscarse un billete. No es tan fácil”, sigue explicando Ceresuela, que finalmente ha logrado un vuelo de regreso, el viernes, vía Jeddah, “que podría cancelarse, perfectamente, durante las próximas horas”.

“El problema surge cuando, finalmente, consigues un vuelo asequible y, en el momento que lo vas a pagar, te impide hacer la operación, no te confirma el billete porque, de pronto, ha pasado de 650 euros a 3.000”, cuenta Robledo. “Yo ya tengo dos pagados y cancelados a las pocas horas, pendientes de devolución. Es decir, tengo un montón de dinero en el aire, que vete tú a saber si lo recuperare o no”.

Buena parte de los 1.500 habitantes del ‘paddock’ del Mundial de MotoGP pudieron escapar de esta inmensa trampa porque, la misma noche del domingo o el lunes a primerísima hora, tenían vuelos, por ejemplo, de Air France, que volaban directamente a Europa sin hacer escala técnica en ningún otro país.

"El problema ya no solo la pérdida de dinero que te supone un desastre así, pues teníamos trabajos contratados en España esta misma semana, sino la sensación de indefensión que te provoca un caos de estas dimensiones", comentan al unísono Alejandro y Jesús.

“Puedes comprender que, cuando te encuentras atrapado en una situación tan desesperante, lo único que quieres es huir de aquí, ya no tanto recuperar tu dinero, que también, sino huir y ya ni te cuento si, como nos ocurre a nosotros, teníamos trabajos contratados esta misma semana en España”, relata Ceresuela, que, en efecto, se ha encontrado a un montón de españoles y no españoles desperdigados por Bangkok en idéntica situación.

“Nosotros”, insiste Robledo, “tenemos ciertas tablas, pues llevamos ya un montón de años moviéndonos por el mundo siguiendo el Mundial de motociclismo, pero aquí hemos visto gente muy desesperada, a la que hemos tratado de ayudar, pero nos ha sido imposible porque, repito, ni siquiera tenemos soluciones para nosotros. Yo, sin ir más lejos, estoy mirando ahora encontrar un vuelo a Los Ángeles, Nueva York o Washington y, después, cualquier avión hacia España. Es desesperante, de verdad”.

Alejandro y Jesús se mueven estos días por Bangkok, intentando encontrar gente que pudiese echarles una mano. "Hoy, por ejemplo, hemos ido a una tienda de motos, que aquí son una auténtica locura (la capital tiene registradas más de tres millones de motos y 'scooters') y los muchachos que atienden al público nos han metido en su oficina y, durante un buen rato, han tratado de encontrarnos algún billete, en webs tailandesas, pero era también carísimos. Han sido amabilísimos, pues todo el mundo se apiada de ti cuando te encuentras en una situación tan desesperante como esta".

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