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INCIDENTE INÉDITO

Vuelo UX-6102: "Disculpen el retraso, pero se ha escapado un perro por las pistas de El Prat"

El pasado lunes, en el aeropuerto de El Prat, por vez primera en muchos años, se escapó un perro al ser descargado de la bodega de un vuelo procedente de Varsovia, provocando una pequeña (o grande) algarabía por las pistas y retrasando, ligeramente, algunos vuelos.

Una mujer con un perro en uno de los pasillos de la Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas

Una mujer con un perro en uno de los pasillos de la Terminal T4 del Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas / Eduardo Parra/Europa Press

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

BARCELONA
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Lunes, 12 de enero, 19.55 horas, aeropuerto de Son Sant Joan, lógicamente no es 20 de agosto, ni 18 de julio, ni siquiera 15 de junio. Puerta C-44. La cosa está calmada. Vuelo UX-6102, Palma-Barcelona, de AirEuropa, con salida a las 20.20 horas. Un (casi) clásico ‘puente aéreo’, un saltamontes, de ida y vuelta, entre las dos ciudades mediterráneas, que, habitualmente, a esa hora, empieza a acumular minutos de retraso, por lo que sea, y es muy difícil que salga puntual.

Y, sí, a esa hora y en ese minuto, llega el amabilísimo email de AirEuropa pidiendo disculpas porque el vuelo, en efecto, saldrá con “algo” de retraso. No mucho, comenta el personal, amabilísimo, que ya está en la puerta de embarque. “Nada, en lugar de embarcar a las 19.40, lo haremos a las 20.20 o así”. Nadie se desespera, pues. Repito, 12 de enero, el avión va medio vacío.

Y, sí, entramos en el avión a esa hora, nos sentamos y, justo cuando acabamos de atarnos los cinturones, el comandante del vuelo nos da la bienvenida y, muy cordialmente, nos pide perdón por las molestias que nos ha podido ocasionar la salida tardía de nuestro vuelo. Y va y suelta: “Disculpen por el retraso, pero se ha escapado un perro por las pistas de El Prat”. Y, lógicamente, hasta que no lo atraparon, debieron suspenderse todas las maniobras.

El perro protagonista de esta curiosa historia procedía de Varsovia y viajaba en una caja grande en la bodega del avión al pesar más de ocho kilos, mascota y transportín, y no poder viajar en cabina.

Un portavoz más que amable de Aena (Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) de Barcelona, que se sorprendió de que El Periódico le preguntase por el incidente (“simplemente, que lo sepa, lo ha comentado el comandante”), reconoció que, sí, que un perro de un tamaño considerable se había salido, escapado, de su caja, entre las 19.00 y las 20.00 horas de este lunes, se había desorientado y había tenido que ser perseguido y recuperado durante un buen rato, afectando “de forma importante” al tráfico aéreo. Poco más.

Incidente insólito

La misma fuente, que reconoció sorprenderse de que el comandante del vuelo lo contase, así, de sopetón, aseguró que se trató de “un incidente insólito”, que no se había producido en años. Es más, la persona que nos confirmó el incidente no recordaba otro caso de perro en bodega que se escapase.

No todas las compañías permiten viajar con un perro pequeño en cabina y, si lo autorizan (AirEuropa, por ejemplo, es una de ellas), mascota y transportín no pueden exceder de 8 kilos. Yo mismo viajo con ‘Anubis’, mi pinscher, habitualmente aunque este lunes no lo hice, no.

Así que el perro que se escapó el lunes por la tarde-noche y provocó una gran algarabía, momentánea, sí, en las pistas del aeropuerto de El Prat, debió ser de un tamaño considerable para tener la obligación de viajar en la bodega del avión de un vuelo que procedía de Varsovia.

La verdad es que no deja de ser, en efecto, un "incidente insólito" lo ocurrido el lunes en El Prat, ya que, a lo largo del año, las compañías aéreas transportan cientos, miles, de mascotas, tanto en cabina como en bodega.

“La verdad”, señaló una portavoz de una de las tres compañías de ‘handling’ (manejo y gestión de equipaje y carga) que operan en el aeropuerto de Barcelona, “es que para la cantidad de miles y miles de mascotas que transportamos en todos nuestros vuelos, que sea la primera vez, en años, que se escapa un animal al ser manejado, descargado, de la bodega de un avión, es, sin duda, todo un éxito”. Al parecer, en efecto, son muy pocos los vuelos que no llevan, al menos, un animal en cabina o en bodega.

Si viajan en bodega, como el perro que se escapó, se desorientó y deambuló el lunes por las pistas de El Prat durante un buen rato hasta volver a ser capturado y, sí, en efecto, únicamente provocar un cierto retraso en varios vuelos, lo hacen en condiciones muy distintas a como lo hacían hace ya muchos años.

“Ahora, deben hacerlo en cajas homologadas y, en ese sentido, es mucho más difícil que, al manejarlas, se produzcan estos incidentes, se desmonten o se abra el transportín gigante”. Además, antes estaba autorizado atarlos y hasta sedarlos, ahora no. Podían colocarle un bozal, ahora no. Ahora, los animales viajan en una bodega especial, con el mismo ambiente, aire, temperatura que en la cabina de pasajeros, agua y comida, sobre todo si el vuelo es largo.

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