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Seguridad vial

El aviso de la Guardia Civil sobre el uso de las balizas V-16: "Es aconsejable llevar también los triángulos ante la falta de visibilidad de la luz"

Existen escenarios específicos en la carretera donde la física y la orografía juegan en contra de las luces destellantes

Triángulo señalizando que un coche está averiado en la carretera

Triángulo señalizando que un coche está averiado en la carretera / Freepik

Alexandra Costa

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El panorama de la seguridad vial en España se encuentra en un proceso de transición tecnológica y normativa sin precedentes. Todos los conductores tienen marcada en su calendario una fecha clave: el 1 de enero de 2026. A partir de ese momento, la normativa estipula que será obligatorio sustituir los sistemas de señalización tradicionales por la nueva baliza V-16 conectada, un dispositivo luminoso que promete geolocalizar el vehículo en caso de incidencia y comunicar su posición a la nube de la DGT 3.0. Pese a que la intención de este cambio es evitar que los ocupantes bajen del vehículo y reduzcan el riesgo de atropello, han surgido voces autorizadas que matizan la infalibilidad de este sistema. Recientemente, la Guardia Civil de Tráfico y expertos en emergencias han lanzado un aviso crucial: la tecnología luminosa no siempre es suficiente.

Existen escenarios específicos en la carretera donde la física y la orografía juegan en contra de las luces destellantes. Por este motivo, y aunque la ley se enfoque en la modernización digital, las autoridades aconsejan conservar y utilizar los triángulos de preseñalización como un elemento de apoyo indispensable cuando las condiciones de visibilidad así lo requieran.

Limitaciones de visibilidad en la señalización luminosa

La controversia sobre la eficacia absoluta de la luz V-16 se reavivó tras la intervención de Edi García, miembro del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia. Durante la atención a un siniestro real, este profesional detectó graves carencias en la capacidad de aviso del dispositivo luminoso bajo ciertas circunstancias. El incidente, ocurrido durante una mañana en una zona de curvas, puso de manifiesto que el destello de la baliza puede resultar imperceptible para el resto de los conductores si no existe una línea de visión directa.

Cualquier obstáculo visual, como un cambio de rasante pronunciado o una curva cerrada, anula la efectividad de una luz colocada sobre el techo del vehículo averiado. Si un conductor se aproxima a alta velocidad y se encuentra con el obstáculo tras un punto ciego, la luz V-16 no le habrá advertido con la antelación necesaria. Además, la intensidad lumínica del sol durante el día puede mitigar el impacto visual de los destellos naranjas. Ante esta realidad, García subraya la necesidad de alertar al tráfico rodado con al menos 50 metros de antelación, una función que los triángulos cumplen a la perfección al poder colocarse físicamente antes del peligro. Sin esa distancia de seguridad, el riesgo de colisión secundaria aumenta drásticamente.

El valor de la redundancia en la seguridad vial

Desde la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) se han sumado a esta recomendación basándose en un principio básico de la prevención: la redundancia. Olaya Salardón, portavoz de la organización, ha indicado que cuantos más elementos se utilicen para advertir de un obstáculo, mayor será el nivel de protección para todos los usuarios de la vía.

Los agentes de la Benemérita destacan ventajas operativas de los triángulos que la tecnología aún no ha podido replicar. Estos elementos analógicos carecen de dependencia energética, lo que significa que siempre estarán operativos, a diferencia de las balizas V-16, que requieren pilas o baterías cargadas para funcionar. Quedarse tirado por una avería mecánica y descubrir que el dispositivo de señalización no enciende por falta de energía sería un escenario de alto riesgo. Por ello, la recomendación oficial sugiere llevar ambos sistemas a bordo. Mantener los triángulos en el maletero ofrece una capa extra de seguridad y garantiza que, ante un fallo tecnológico o una ubicación geográfica compleja, el conductor disponga de herramientas para hacerse ver.

Debate entre la normativa y la protección del conductor

Existe cierta confusión entre los automovilistas sobre la legalidad de usar ambos sistemas simultáneamente. Para aclarar la situación, Pere Navarro, director general de Tráfico, confirmó que la única obligación estricta a partir de 2026 será disponer de la V-16, pero nada impide seguir utilizando los triángulos si el usuario así lo desea. La normativa busca la sustitución progresiva por motivos de seguridad, pero permite la convivencia de ambos métodos si esto incrementa la visibilidad.

Pese a las recomendaciones de los servicios de emergencia, existen posturas encontradas. Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), mantiene una posición crítica respecto al uso combinado. Su argumento se centra en que los triángulos obligan al conductor a caminar por la calzada para colocarlos, lo cual contradice el espíritu de la nueva norma que busca evitar atropellos. Según su criterio, su uso no debería considerarse complementario debido al riesgo intrínseco que conlleva su instalación.

Finalmente, la Guardia Civil resuelve este dilema apelando al sentido común y la prudencia. La directriz final es clara: se debe priorizar el uso de la V-16 para evitar salir del coche, pero es altamente aconsejable reforzar la señalización con los triángulos únicamente cuando estos puedan colocarse sin poner en peligro la vida del conductor ni la de los demás usuarios.