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SOCIAL DRIVE Y WAZE, EN EL PUNTO DE MIRA

Ofensiva contra las aplicaciones que revelan la ubicación de los controles policiales

DGT y Guardia Civil proponen ilegalizar esta práctica tras escuchar las quejas sus agentes y de una plataforma cívica

Interior rediseña los operativos para hacerlos más indetectables frente a los 'chivatos' tecnológicos

Manuel Vilaseró

Un conductor consulta el Social Drive la lista de controles policiales activos en Madrid marcados con el símbolo de un pito rojo. 

Un conductor consulta el Social Drive la lista de controles policiales activos en Madrid marcados con el símbolo de un pito rojo.  / JOSÉ LUIS ROCA

¿Se imaginan un mundo en el que los asesinos, ladrones y terroristas recibieran avisos desde  las redes sociales sobre la operaciones policiales encaminadas a detenerles? No sería un mal guión para una película de ficción pero aún sería más bueno para un documental. Porque eso es lo que está pasando con las aplicaciones que avisan de los controles policiales de las carreteras, ya sean de alcoholemia, velocidad o las destinadas a interceptar delincuentes comunes o terroristas.

La proliferación y el seguimiento cada vez más masivo de estas redes jaleadas incluso por algunos medios de comunicación ha hecho saltar todas las alarmas. Tras años de clamar en el desierto, un movimiento de protesta integrado por agentes policiales, ciclistas, motoristas y víctimas de accidentes está empujando a la Administración a dar un paso adelante. La DGT y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil quieren prohibir este tipo de prácticas, aunque de momento no podrán llevarlo a cabo. Habrá que esperar, como mínimo, hasta que empiece la nueva legislatura, dado que se requieren reformas legales de calado.

La versión digital de dar luces

Todas la aplicaciones funcionan con el mismo sistema. Se nutren de la información que les mandan sus usuarios. Cuando estos alertan de la presencia de un control o de un radar, la red se encarga de difundirlo al resto de abonados. Es la versión tecnológica de la vieja costumbre de dar luces para avisar al resto de conductores que detrás encontrarán una patrulla o un control. La paradoja es que esta conducta, casi en desuso, está prohibida y penada con una multa de 80 euros, mientras que el aviso masivo a través de internet es perfectamente legal.

Sólo se puede actuar contra los conductores chivatos cuando mandan imágenes en las que se pueden identificar los agentes de los controles o si informan de donde se colocarán. Pero si informan de algo que han visto en la carretera no cometen ninguna ilegalidad.

Seguir el ejemplo francés

Tras conocer la puesta en marcha de la plataforma Creando Seguridad, nacida con el único objetivo de reclamar la erradicación de estas prácticas, el director general de Tráfico, Pere Navarro, pidio el pasado febrero varios informes y su conclusión no deja lugar a dudas. "Hay que acabar con este vacío legal que facilita las cosas a conductores que son un peligro para la vida de los demás o a delincuentes y terroristas", señala, y pone de ejemplo Francia, donde se ha vetado esta práctica "a través de una ley de seguridad ciudadana".

La Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico, por su parte, ha elevado otro informe a la dirección general del cuerpo en respuesta a un petición de la Asociación Pro  Guardia Civil (APROGC), un colectivo de agentes de muy sensibilizados con la problemática desde hace tiempo. En su petición, los agentes proponen la reforma de tres normativas: la ley de Seguridad Ciudadana, el Código Penal y la ley de Tráfico, prohibiendo a los conductores que avisen y a las webs publicitarlo. Aunque el informe de la Agrupación de Tráfico no se ha hecho público, fuentes policiales confirman que ha asumido la propuesta de ilegalización.

Controles dinámicos 

Mientras no llega el veto, la Guardia Civil se ha visto obligada a cambiar de estrategia. Hace un par de años empezó en Galicia a implantar los llamados ‘controles dinámicos’ que convierten a estos en más indetectables y recientemente los ha extendido al resto del territorio DGT (toda España salvo Catalunya País Vasco). El cambio consiste en montar pocos puntos fijos de control y destinar a la mayoría de efectivos a circular parando aletoriamente a los vehículos o aquellos que den síntomas de conducción anómala. Al mismo tiempo, los controles fijos cambian con más frecuencia de ubicación. Desde las fuerzas policiales también se ha pedido a través de las redes sociales a los conductores que no boicoteen su propia seguridad alimentado las apps.

La webs son tan numerosas que es muy fácil localizarlas. Basta con teclear "radares" o "controles" en un buscador. Una de las más conocida es Social Drive, una strat-up gallega creada en el 2014 que acumula 3,5 millones de descargas y concentra la mayor parte de las críticas. Basta entrar en ella para darse cuenta de que está prioritariamente encaminada a revelar la posición de controles y radares de todo tipo. Las llamadas realizadas y los correos mandados por este diario para recabar su versión no han obtenido respuesta. Waze, un navegador similar a Google Maps pero que también avisa de los controles, es otra de las estrellas de este lado oscuro de la tecnología.

Para hacerles frente se puso en marcha hace unos meses la plataforma Creando Seguridad, está integrada por una veintena de colectivos de motoristas, ciclistas (la Asociación de Ciclistas Profesionales), abogados, víctimas de tráfico, técnicos en seguridad vial y hasta tres asociaciones de agentes de tráfico de la Guardia Civil.


"El aviso de la posición de patrullas o controles policiales, lejos de contribuir a la seguridad vial y evitar multas, es un peligro para nuestra seguridad y da ventaja al delincuente", argumenta la plataforma en su manifiesto de creación. También destacan que se han dado casos de “siniestros viales con víctimas mortales ocasionados por conductores borrachos y/o bebidos que logran esquivar los puntos de verificación de alcoholemia y/o drogas” y de “delincuentes en búsqueda y captura que tardan en ser interceptados o, sencillamente, logran escapar, gracias a las alertas de patrullas”.

La plataforma también considera que debería ilegalizarse el aviso sobre la existencia de radares móviles. Los fijos los publicita la DGT y se pueden descargar en el navegador, pero está prohibido usar detectores de radar precisamente para evitar que se localicen los móviles, argumentan.

Sin respuesta de los partidos

La presidenta de la plataforma, María José Alonso, se dirigió por correo hace un mes a los cinco partidos de ámbito estatal con posibilidades de obtener representación parlamentaria (PP, PSOE, Cs, Podemos y Vox) pero no ha recibido respuesta de ninguno. María José, vicepresidenta de la Plataforma Motera para la Seguridad Vial, es la coimpulsora de Creando Seguridad junto a la perito judicial de accidentes de tráfico Myriam Moya.

Social Drive se atribuye una falsa colaboración con la DGT

Una de las tácticas que emplean las redes ‘chivatas’ para blanquear su imagen es sostener que con los avisos contribuyen a que los conductores para que cumplan con las normas. La frase “trabajamos para mejorar la seguridad en la carretera” o formulaciones parecidas puede encontrarse en varias de ellas. Social Drive, sin embargo, va un paso más allá y se atribuye una falsa colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT).

La red creada por dos jóvenes emprendedores gallegos, Sergio García y David Regueiro, lo publicita luciendo el logo de la DGT al final de la página de inicio, como puede verse en la imagen. En la pestaña DGT especifica, además, que “la colaboración consiste en intercambiar la información a tiempo real entre ambos servicios a través del Datex 2.0”. “Esto quiere decir que compartimos en la nube todas las incidencias de tráfico que afectan directamente a la circulación”, añade. En entrevistas a varios medios, García se ha vanagloriado, además, de ello.

Logo de la DGT que aparece en la red de Social Drive /JOSÉ LUIS ROCA

Jorge Ordás, subdirector de Gestión de la Movilidad y Tecnología de la DGT, niega que exista ningún tipo de colaboración. “Es verdad que hace dos años empezamos a trabajar con ellos para ver como podíamos colaborar, pero cuando nos dimos cuenta de que solo eran descubridores de controles de policía, alcoholemia y radares, paramos los trabajos sin que llegaramos a firmar ningún convenio”, advierte con rotundidad. Datex 2.0 es una base de datos de la DGT sobre incidencias de tráfico a la que puede tener acceso cualquier operador, colabore o no con el organismo.