Alemania cobrará peajes vía satélite en todas las carreteras

El sistema funcionará por GPS y permitirá detectar los kilómetros recorridos y calcular el importe

Vista del Tiergarten de Berlín, con la torre de comunicaciones al fondo.

Vista del Tiergarten de Berlín, con la torre de comunicaciones al fondo. / MAREK SLUSARCZYK

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

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Alemania cobrará un peaje o impuesto a todos los vehículos que circulen por sus carreteras y lo hará con un innovador sistema de GPS controlado a través de satélites que detectará los kilómetros recorridos y a partir de ahí calculará el importe. Un ‘gran hermano’ aplicado al cobro por circular cuyo pionero desarrollo tecnológico abre la puerta a otras utilizaciones para la vigilancia del tráfico.

Su implantación está siendo muy controvertida, tanto en Alemania como en las instituciones europeas, dado que los vehículos extranjeros pagarán la misma tarifa pero los alemanes contarán con una ventaja adicional. La aprobación de la medida en marzo del 2015 fue de la mano de una rebaja del impuesto de circulación, con lo que la aplicación de esta nueva euroviñeta será más gravosa para los extranjeros.

La medida fue una de las principales promesas de campaña electoral de la CSU, el brazo conservador bávaro de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que lidera Angela Merkel, y permitirá recaudar a Alemania un total de hasta 524 millones de euros anuales que se dedicarán íntegramente al mantenimiento de las carreteras. Los alemanes que conduzcan vehículos ecológicos o eléctricos o aquellos que presenten alguna discapacidad podrán acogerse a una rebaja o excepción de pago, según los casos.

SISTEMA PIONERO QUE PODRÍA EXTENDERSE A EUROPA 

Para que el sistema pueda arrancar, el usuario debe registrarse en la compañía de peajes, donde se le instala en su vehículo un dispositivo de sistema de navegación digital conectado con la concesionaria. Así, esta puede controlar el recorrido y calcular el coste final. Todo a través de internet.

El futuro que se le augura a este sistema hace pensar que dentro de poco pueda llegar a todo el continente europeo un sistema de peajes que sustituya la euroviñeta que actualmente solo se aplica a camiones y en algunos países determinados para un nuevo modelo generalizado. “Es algo que todo el mundo empieza a asumir”, confiesa Inés Ayala, eurodiputada del PSOE.

Por otro lado, Alemania también contempla que el registro en este sistema pueda ser manual en el caso de que ocurra algún problema. Así, los camiones que no tengan instalados ese dispositivo podrán acceder a una cuenta en las hasta 3.500 terminales que habrá instaladas por todo el país y que han supuesto una inversión para el Gobierno federal de alrededor de 31 millones de euros.

CONTROVERSIA EN BRUSELAS

Más allá de los beneficios para las saneadas arcas públicas alemanas, la medida no gustó nada en Bruselas. Después de dos años de negociaciones y de que el Tribunal de Luxemburgo la considerase “discriminatoria”, Berlín y la Unión Europea (UE) llegaron este pasado diciembre a un acuerdo por el que, dentro de este peaje obligatorio, los vehículos no contaminantes se beneficiaran de descuentos y de tarifas reducidas a imagen y semejanza de los conductores alemanes.

Aun así, esos cambios deben pasar antes por el Consejo Federal y el Bundestag. Berlín calcula que este controvertido impuesto entrará en vigor el 2019. La visita a Bruselas del ministro de Transporte, el socialcristiano Alexander Dobrindt, sirvió también para paralizar las medidas legales que se habían abierto contra Alemania por vulneración de la ley europea.

OPOSICIÓN INTERNA Y EXTERNA

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Pese a todo, estos peajes siguen indignando y generando disputas con otros estados en el territorio. Sin ir más lejos, Austria ha considerado “posible” presentar una demanda en el Tribunal Europeo de Justicia. Para ello, Viena amenaza con presentar una posición conjunta con otros países vecinos como Francia, Bélgica, Polonia, República Checa, Hungría y los Países Bajos. La república transalpina se ha mostrado visiblemente molesta por una medida tachada de antieuropea y que afecta directamente a sus ciudadanos, especialmente los que viven cerca de la frontera sur y trabajan en estados como Baden-Württemberg o Baviera, curiosamente el que impulsó la reforma.

Los planes de Berlín también han levantado ampollas en Alemania. Los Verdes (Die Grüne) han criticado reiteradamente la medida y lo socialdemócratas (SPD), conscientes de encarar las elecciones federales del próximo 24 de setiembre con opciones de hacer frente a Merkel, han reiterado que solo apoyarán la medida si “ningún conductor alemán se ve afectado por el peaje”.