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Temporales

Los nombres de las borrascas empiezan a agotarse: hay plan B, según la Aemet

De los 21 nombres propuestos en la lista, ya se han utilizado más de la mitad

Descubre si hay alguna borrasca que haya sido bautizada con tu nombre

¿Cómo se llamará la próxima borrasca? Este es el listado completo con todos los nombres hasta finales de 2026

Caída de un abeto de gran tamaño por una ráfaga de viento fuerte en la comarca del Ripollès causado por al borrasca Nils.

Caída de un abeto de gran tamaño por una ráfaga de viento fuerte en la comarca del Ripollès causado por al borrasca Nils. / Pere Durán

Andrea Valenzuela García

Andrea Valenzuela García

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Un episodio de borrascas tan activas, como la que estamos viviendo esta temporada, ha hecho que la lista de nombres previstos avance muy rápido.

Desde marzo y hasta agosto solo quedan previstos cinco últimos nombres de 21 que había al iniciar la temporada, ya que la lista se elabora para nombrar a las tormentas de septiembre a septiembre.

Puesto que a la época de borrascas aún le quedan unos meses, muchos se preguntan: ¿qué pasa cuando ya no quedan nombres disponibles en la lista, pero vienen más temporales que lo necesiten?

Ya hay un plan activo como alternativa, por si durante los próximos siete meses se agotan y aún quedan semanas hasta que se renueve la lista con el inicio de la siguiente temporada.

España en el grupo del suroeste

La Eumetnet es la agrupación de los 31 servicios meteorológicos nacionales de Europa, con sede en Bruselas, diseñada para fomentar la cooperación técnica, científica y operativa, y se divide en grupos para poner nombre a los temporales.

El grupo sudoeste es el que encuadra a España, y pone nombre a las borrascas atlánticas y a las del Mediterráneo occidental (que afecten de Córcega hacia el oeste), así como a las danas que puedan provocar un gran impacto en su territorio.

Dentro del grupo, los representantes de cada servicio meteorológico, durante la reunión habitual de media temporada, han necesitado buscar una solución por si se acaban los nombres previstos.

Activado el Plan B

Esta situación es poco probable que suceda, puesto que no ha habido ningún precedente de que pueda llegar a este punto desde la temporada 2017-2018, la que hizo el nombramiento por primera vez.

Antiguamente, si se daba el caso, la zona del Atlántico utilizaba las letras del alfabeto griego.

El punto para comenzar a plantear medidas alternativas se encuentra en estar entre las letras O y P. Precisamente, es donde se encuentra el grupo europeo, ya que las últimas borrascas del mes de febrero han sido Oriana y Pedro.

Por lo que ahora, el plan B se basa en que el grupo sudoeste acuerde conjuntamente una lista de respaldo con nombres que comiencen por las letras que no se usan frecuentemente en la lista principal.

Esta lista ya está preparada y cuenta con cinco nombres adicionales; sin embargo, es una enumeración que se desconocerá públicamente, a menos que se llegue a utilizar.

Nombramiento de las borrascas

Una borrasca o dana generalmente se nombra cuando se prevén condiciones que puedan dar lugar a la emisión de avisos de vientos de nivel naranja o rojo en algunos de los seis países del Grupo Sudoeste (España, Francia, Portugal, Bélgica, Luxemburgo y Andorra).

En el caso de España, la agencia estatal de meteorología (Aemet) lanza los avisos cuando se prevé que las rachas de viento máximas van a superar los 90, 100 o 110 km/h, dependiendo de las zonas. También cuando hay ráfagas de viento máximas superiores a 70, 80 o 90 km/h si los impactos asociados a las precipitaciones pueden ser importantes.

El primer servicio meteorológico que prevé emitir el aviso de nivel naranja o rojo es el que da nombre a la borrasca o dana siguiendo la lista preestablecida en el grupo sudoeste para la temporada 2025-2026.

Los nombres que quedan disponibles para la actual temporada son:

  • Regina.
  • Samuel.
  • Therese.
  • Vitor.
  • Wilma.

Nombres para poder reducir daños

El nombre que se le da a una borrasca se pone con el objetivo de mejorar la comunicación y poder minimizar los impactos y las incidencias, para evitar el máximo posible de daños personales.

En Reino Unido e Irlanda se demostró que la población estaba más atenta a los avisos previstos de los fenómenos meteorológicos adversos y a las recomendaciones de seguridad cuando la amenaza estaba bien identificada, asociada al nombre de la borrasca.

Este sistema ya se implementó en el grupo oeste europeo con éxito en las temporadas de 2015-2016 y 2016-2017, antes de extenderse al grupo sudoeste para la temporada de 2017-2018.