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Crisis climática

Catalunya vive una temporada de borrascas convulsa: un día de cada tres ha registrado avisos por lluvias intensas

Entre septiembre y enero, se han registrado al menos una decena de jornadas con riesgo extremo por precipitaciones torrenciales, inundaciones o tiempo violento en algún punto del territorio

Los expertos afirman que la persistencia de las lluvias también en la temporada invernal no es habitual

El tren de borrascas que atraviesa España desatará más temporales marítimos y vientos huracanados a partir del viernes

Destrozos provocados por la dana Alice en el Montsià.

Destrozos provocados por la dana Alice en el Montsià. / Zowy Voeten

Valentina Raffio

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Barcelona
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Desde que empezó el otoño hasta ahora, en pleno ecuador del invierno, Catalunya ha vivido unos meses marcados por la sucesión casi ininterrumpida de borrascas, lluvias persistentes y episodios de tiempo adverso que, en muchos casos, han obligado a activar protocolos de emergencia en buena parte de la geografía catalana. Desde el pasado septiembre hasta finales de enero, en una de cada tres jornadas se ha tenido que activar algún aviso por lluvia en Catalunya. De los más graves, de nivel rojo, se contabilizan hasta una decena en tan solo cinco meses. Los expertos afirman que esta temporada de borrascas está siendo especialmente intensa y convulsa en Catalunya. En parte, porque el cambio climático está alterando los patrones atmosféricos y está dando lugar a unas lluvias más continuadas, impredecibles y difíciles de gestionar.

Los registros apuntan a que este año no está habiendo récord de borrascas pero sí se está detectando un comportamiento anómalo. "En cuanto al número de borrascas de gran impacto, este año más o menos está en la media del último lustro. En los últimos inviernos, para estas mismas fechas ya se habían contabilizado entre ocho y diez borrascas con nombre y ahora estamos más o menos en la misma cifra", afirma Rubén del Campo, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Lo que sí distingue esta temporada, afirma el experto, es la sucesión de borrascas una tras otra y, sobre todo, su intensidad y persistencia. "Estamos viendo borrascas especialmente profundas, en muchos casos asociadas a procesos de ciclogénesis explosivas. Este punto extra de adversidad no es habitual", comenta.

En el último mes se ha registrado la llegada de al menos cinco borrascas de gran impacto sobre la Península

Desde el Servei Meteorològic de Catalunya, el técnico de predicción y vigilancia meteorológica Sergio Gallego añade un tercer factor para entender por qué esta temporada de borrascas está siendo tan peculiar en Catalunya. "Después de unos años tan marcados por la sequía, en la que nos habíamos acostumbrado a meses enteros sin una sola gota, este año estamos viviendo la situación contraria. No solo está lloviendo, mucho sino que las precipitaciones están siendo muy persistentes", afirma. "Más que los episodios de lluvias torrenciales, que también ha habido, lo que quizá más sorprende es el carácter tan continuado de las lluvias desde el otoño y hasta el invierno, una época que normalmente suele ser más seca. Hacía años que no se registraba algo así en Catalunya", comenta el especialista.

"Después de unos años tan marcados por la sequía, en la que nos habíamos acostumbrado a meses enteros sin una sola gota, este año estamos viviendo la situación contraria. Hacía mucho que no veíamos una situación así"

Sergio Gallego

— Meteocat

Territorios más afectados

Los registros del Servei Meteorològic de Catalunyan indican que entre el día 1 de septiembre hasta el 30 de enero, un periodo que engloba unos 150 días naturales, hubo al menos 51 jornadas en las que se tuvieron que activar avisos por intensidad o acumulación de lluvias en Catalunya. De estas, en al menos una decena se emitieron avisos de nivel rojo indicando la llegada de lluvias torrenciales y episodios de tiempo violento en algún punto del territorio. Entre las comarcas más afectadas por los avisos de nivel rojo destacan Baix Ebre y Montsià, hogar de municipios como Alcanar, cuyo alcalde anunció su dimisión tras sufrir siete avisos de emergencia relacionados con lluvias torrenciales e inundaciones en menos de una década. Maresme, Garraf y Barcelonès destacan como las comarcas con más avisos activados aunque, en la mayoría de casos, se corresponden a un nivel amarillo y, por lo tanto, a un menor riesgo.

La cronología de los últimos meses muestra un panorama bastante caótico. En octubre, la borrasca Alice descargó casi 200 litros por metro cuadrado en menos de una jornada en Tortosa y en puntos como La Ràpita causó inundaciones de gran calado. En diciembre, el tren de borrascas de Davide, Emilia y Francis dejó otra tanda de lluvias torrenciales con descargas súbitas de hasta 20 litros por metro cuadrado y acumulaciones que volvieron a rozar los 100 en puntos como Terres de l’Ebre y Badalona. Entre diciembre y enero también se reportó la llegada de dos frentes que dejaron extensas nevadas en varios puntos del territorio, incluso en cotas bajas, y acumulaciones de hasta 10 centímetros de nieve. Desde que empezó el año 2026, se ha registrado la llegada de al menos cinco borrascas de gran impacto sobre la península Ibérica (Goretti, Harry, Ingrid, Joseph y Kristin), así como un desfile de frentes que han dejado precipitaciones casi continuas en buena parte de Catalunya.

Según explica Gallego, lo que más sorprende de este patrón de lluvias es su estacionalidad. "Que las lluvias se concentren durante el otoño entra dentro de lo normal. Pero ver cómo sigue lloviendo de forma tan consistente también en invierno, que en Catalunya suele ser una estación más seca, resulta sorprendente", comenta. Esta persistencia, afirma, también aumenta el riesgo potencial asociado a este tipo de episodios. "Cuando se da un periodo muy largo y continuado de lluvias, los suelos se saturan y pierden su capacidad para absorber más agua. A esto hay que sumarle el hecho de que muchos ríos han experimentado un aumento sustancial de su caudal. Todo ello puede aumentar el riesgo de inundaciones, incluso en episodios sin una intensidad excepcional", comenta el meteorólogo ante la situación registrada en las últimas semanas en Catalunya.

"Que las lluvias se concentren durante el otoño entra dentro de lo normal. Pero ver cómo sigue lloviendo de forma tan consistente también en invierno, que en Catalunya suele ser una estación más seca, resulta sorprendente"

Impacto del cambio climático

Esta convulsa temporada de borrascas en Catalunya se explica por al menos tres factores. El primero es el debilitamiento del vórtice polar estratosférico, una gran estructura de vientos que normalmente mantiene el aire frío confinado en latitudes altas y que, al ondularse, favorece el choque entre masas de aire frío y cálido y crea un cóctel ideal para la formación de borrascas. El segundo factor es precisamente esta ondulación del chorro polar, que también actúa como generadora de las bajas presiones hacia nuestras latitudes. El tercer elemento es el llamado índice de Oscilación del Atlántico Norte (NAO), que cuando coincide con un debilitamiento del anticiclón de las Azores hace que las borrascas atlánticas desciendan hacia el sur de Europa. "Todo esto aumenta las condiciones de inestabilidad en la Península Ibérica y el Mediterráneo", resume Gallego.

Los expertos afirman que el cambio climático no está provocando más borrascas pero sí que podría estar amplificando sus efectos

Según explica Rubén del Campo, en estos momentos no parece que el cambio climático esté provocando más borrascas pero sí que podría estar amplificando sus efectos. "Sabemos que una atmósfera más cálida es capaz de contener más vapor de agua y eso, en caso de que se forme una borrasca, puede traducirse en lluvias más abundantes y eventualmente en episodios más intensos", comenta el meteorólogo. El aumento de la temperatura global no solo afecta al aire sino también a sistemas como el Mediterráneo. "El hecho de que las borrascas atlánticas estén llegando a un Mediterráneo más cálido de lo normal desemboca en un incremento de la cantidad de humedad disponible y, de esta forma, también aumenta el riesgo de lluvias torrenciales y persistentes", comenta Gallego.

A falta de aún un mes para que finalice el invierno meteorológico, los primeros registros apuntan a que podríamos estar ante una estación de lluvias anómalas en Catalunya. Pero no por el número de borrascas, sino por la forma en que estas se encadenan y por el contexto climático en el que lo hacen. Un recordatorio de que, en un planeta más cálido, incluso los fenómenos conocidos pueden adquirir una dimensión nueva y más convulsa.

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