Ir a contenido

CONTRA LA SENTENCIA DEL 'PROCÉS'

Vecinos de Terrassa ante la huelga del 18-O: "No va de ser independentista o no, sino de derechos"

Manifestantes de la cocapital vallesana logran cortar la C-32 en la marcha por la huelga, después de fallar en el intento de ocupar el edificio de Hacienda

"No he hecho huelga porque nadie me lleva el dinero a casa", expresa Joaquim, quien regenta una de las dos únicas paradas que abiertas en el Mercat de la Independència

Àlex Rebollo

Manifestación en Terrassa durante la huelga general del 18-O.

Manifestación en Terrassa durante la huelga general del 18-O. / ÀLEX REBOLLO

En el centro de Terrassa (Vallès Occidental), la mayoría de comercios han bajado la persiana a lo largo del viernes 18 de octubre. Sí que han abierto algunas escuelas y locales –principalmente cafeterías y bares-, pero la estampa general recordaba más a una tarde de domingo que a un viernes por la mañana. Así, la huelga general se ha desarrollado en un ambiente general de calma durante el día.

“No nos dejan votar. Sólo con votar ya estaríamos contentos. Ya seas independentista o no, creo que en estas huelgas se debería participar porque no es el hecho de querer la independencia o no, sino que se están vulnerando unos derechos”, relataba Bernat sobre por qué se unía a la huelga y a la concentración en el Vapor Ventalló de Terrassa.

Desde la Quadra del Vapor ha dado comienzo una manifestación con más de 1.000 asistentes, según datos de la Policia Municipal, que había convocado el Comitè de vaga del 18-O y que ha recorrido el centro de la ciudad y ha llegado hasta la C-32.

Desesperanza y ánimos

En el mismo Vapor, algunos asistentes han reconocido estar desesperanzados respecto al futuro de el 'procés'. Es el caso de Eugenia, vecina egarense y jubilada, que afirma asistir a todas la manifestaciones que puede.

-“Yo me siento triste. Voy adonde puedo y hago lo que puedo, pero en mi interior tengo tristeza… empiezo a pensar que no lo lograremos…”, expresaba Eugènia minutos antes de iniciar la manifestación.

-“Yo aún creo que lo haremos”, decía su amiga Roser.

-“No sé. Últimamente me he desanimado”.

-“La sentencia es el principal motivo por el cual nos sumamos la huelga. No hay derecho. Aún creo que lo podemos lograr y, por eso, esta tarde nos uniremos a la marcha de Barcelona”, concluía Roser.

"Nadie me lleva el dinero a casa"

La marcha pasó junto al Mercat de la Independència, donde, en ese mismo momento, Joaquim limpiaba pescado para unos clientes en una de las dos únicas paradas abiertas del mercado. “No he hecho huelga porque nadie me lleva el dinero a casa y tengo que mantener a una familia. Si un país no trabaja, mal vamos”, ha explicado Joaquim.

“No defiendo la sentencia, les han metido en la cárcel por nada, pero por ahora estamos en España y no te puedes saltar la ley a tu gusto”, ha añadido sobre la sentencia del ‘procés’.

El Mercat de la Independència de Terrassa durante la huelga del 18-O. / Àlex rebollo

En la misma línea se manifestaba Tomás, quien no pudo ir a trabajar porque su empresa le había dicho que “cerraban”. “Han puesto una nota diciendo que no podíamos ir”, acuñaba Tomás, quien aprovechó para pasear al perro por el centro del municipio egarense. “Me han jodido 190 pavos”, resaltaba con indignación.

Ocupación de hacienda, corte de la C-32 y selfies

El momento más crítico de la jornada se vivió cuando un grupo de jóvenes manifestantes se desviaron de la Rambla hacia el edificio de hacienda con la intención de ocuparlo. Aunque un pequeño grupo logró entrar, agentes de Mossos y Policía Municipal terminaron por desbaratar la ocupación, puesto que la mayoría de manifestantes prefirió no intervenir en el intento de ocupación y se lo miró desde lejos.

Finalmente, el grupo que había accedido abandonó las instalaciones voluntariamente y se retomó la marcha, que se dirigió hacia la C-32, con la intención de cortarla. Una acción que, esta vez sí, concurrió con éxito. Así, los manifestantes lograron cortar la carretera en ambos sentidos, siendo la mayoría de participantes adolescentes que lucían esteladas colgadas a la espalda.

Esa situación dio paso a decenas de selfies de los sectores más jóvenes de la marcha, que lucían las líneas rojas y amarillas pintadas en sus rostros con un fondo ocupado por coches detenidos y agentes de los Mossos d’Esquadra.

Contraste entre manifestantes

Tras una hora de acción, los manifestantes levantaron el corte por propia voluntad y regresaron hasta el Raval de Montserrat, donde se desconvocó la manifestación. Por el camino, los adolescentes más inexpertos volvieron a ser protagonistas, después de que algunos de ellos se adelantaran a la cabeza de la marcha o acudiesen a Mercadona para comprar alimentos y bebida. Ambas acciones fueron reprochadas por los organizadores de la manifestación, que gritaron “¡hay que ir detrás de la pancarta!” y “¡también se hace huelga de consumo!”.

Estos hechos contrastaban con las primeras movilizaciones de la huelga, cuando un grupo de unos 150 activistas ya había protagonizado una primera acción de protesta al cortar las vías de la estación de Renfe de Terrassa, hecho que supuso retrasos de hasta 45 minutos en la R4.

Calma por la tarde

Tras la manifestación, el ambiente de calma que reinaba por la mañana ha vuelto al centro de Terrassa. La mayoría de comercios permanecieron cerrados tanto en el Raval de Montserrat como en las inmediaciones de la plaza Vella.

En esa misma plaza, Óscar justificaba la necesidad de la huelga afirmando que “tenemos que movernos y hacer algo porque si los políticos no hacen nada, alguien tendrá que hacerlo. Es un drama que se juzgue y condene a la gente por nada. Tenemos que movernos, sin violencia, para que alguien reaccione de una vez”. Igual que Núria, que afirmaba que la huelga “es necesaria por los presos, por la libertad y por cómo nos tratan”.

Más noticias de Terrassa en la edición local de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA