Tenis

Serena Williams anuncia su retirada

  • En un personal artículo en 'Vogue' habla de una "evolución" que le aleja del tenis y le centrará en ampliar su familia y los negocios

  • La despedida posiblemente será en el Abierto de EEUU, donde en 1999 ganó el primero de sus 23 títulos individuales de Grand Slam

Serena Williams anuncia su retirada

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Serena Williams ha labrado su histórica carrera en el tenis en sus propios términos. Ahora, a punto de cumplir 41 años, empieza a decir adiós de la misma manera.

Este martes, en un artículo en primera persona publicado en el número de septiembre de la edición estadounidense de ‘Vogue’, en el que ocupa la portada retratada junto a su hija Olympia, la campeona de 23 títulos individuales de Grand Slam y oro olímpico en Londres, imbatida junto a su hermana Venus en otras 14 finales de dobles en los grandes, ha anunciado su inminente retirada de las pistas.

“Quizá la mejor palabra para describir dónde estoy es evolución”, ha dicho descartando otros términos como jubilación o transición. “Estoy evolucionando alejándome del tenis hacia otras cosas que son importantes para mí”. Entre ellas: aumentar su familia y volcar más esfuerzos en Serena Ventures, su firma de capital riesgo.

El Abierto de EEUU, principio ¿y final?

Williams, que actualmente está jugando en Toronto, no fija específicamente cuándo llegará el momento pero se sobreentiende que será tras disputar el Abierto de Estados Unidos, el último grande del año y el torneo en el que aquella “pequeña niña negra que solo quería jugar a tenis” inauguró en 1999 su palmarés de grandes.

Será la última oportunidad de que iguale el récord de 24 títulos de Grand Slam de Margaret Court, una marca que, según admite, quería batir cada vez que salía a una pista. “Quizá pensé demasiado en ello y eso no ayudó”, reconoce Williams, que en otro momento asegura que si no hubiera enfrentado complicaciones como las que estuvieron a punto de costarle la vida tras el parto, si no hubiera jugado mientras daba el pecho a su hija, si no hubiera competido mientras atravesaba una depresión posparto, está convencida de que habría llegado a conquistar 30 grandes.

En esa reflexión, y en otras muchas, el artículo es Serena en estado puro. Habla, por ejemplo, de haber recibido críticas que sugiere excesivas y de haber allanado el camino para quienes llegaron después. Lo llena, además, de reflexiones personales y profesionales y aborda cuestiones de raza y de género que siempre han marcado su vida pública. En un momento, por ejemplo, asegura que “si fuera un tío” no habría tenido que llegar a este momento de tener que elegir entre tenis y familia.

Williams afirma que no le gusta "particularmente" pensar en su legado pero también aborda lo que le gustaría que quedara: "pensar que gracias a oportunidades que yo tuve las deportistas sienten que pueden ser ellas mismas en el terreno de juego. Pueden jugar con agresividad y apretar los puños; pueden ser fuertes y bellas; pueden vestir lo que quieran y decir lo que quieran y arrasar y estar orgullosas”.

“Me duele”

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La tenista, que sigue siendo una de las deportistas mejor pagadas (y que según 'Forbes' en 12 meses recientes ganó 45 millones de dólares, de los que solo 300.000 le llegaron por competiciones) confiesa también lo duro de haber alcanzado este momento de tener que dejar de jugar a su deporte. Cuenta, por ejemplo, que hablar de ello es “tema tabú” con su esposo, el también inversor Alexis Ohanian, o con sus padres, y que solo lo ha tratado con su terapeuta. “Cuando sale el tema se me hace un incómodo número en la garganta y empiezo a llorar”, ha dicho. “Me duele. Es lo más duro que podía haber imaginado nunca. Lo odio. Odio tener que estar en esta encrucijada”.

Williams se coloca también sobre el espejo para reflejar la fiereza y la determinación que han podido ver durante casi tres décadas los seguidores del tenis. “Amo ganar. Amo la batalla. Amo entretener (...). Amo el aspecto de ‘performance’”, dice, reconociéndose también como alguien que nunca ha contenido las propias emociones y que siempre se ha movido con ambición. “Quiero ser grande. Quiero ser perfecta”, dice, reconociendo también que está “lejos de serlo”.