Ases con futuro

Emergentes 2022: Carlos Alcaraz, listo para estar entre los mejores

  • En apenas cuatro años el joven tenista de El Palmar (Murcia) ha pasado de ser una promesa a consolidarse en el circuito 'top 30’'

  • El pupilo de Juan Carlos Ferrero aspira a afianzar esa progresión en la temporada 2022 y apunta 'al top 15'

Carlos Alcaraz

Carlos Alcaraz

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Jaume Pujol-Galceran
Jaume Pujol-Galceran

Periodista

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El covid le impidió cerrar una temporada redonda. A 24 horas de debutar en la Copa Davis, Carlos Alcaraz Garfia (ElPalmar, 2003) tuvo que renunciar a jugar tras dar positivo. Un duro golpe. Una decepción inesperada que no empaña el gran año del joven tenista murciano.

En un año ha saltado 109 posiciones en la clasificación mundial. Del puesto 141 en el que disputó su primer Grand Slam en Australia en enero de 2021, Alcaraz ha acabado el 32 del mundo. A sus 18 años levantó su primer título en el torneo de Umag (Croacia) y puso la guinda al proclamarse campeón de las Next Gen Finals celebradas en Milán, reservadas a los ocho mejores Sub-21 del circuito ATP. 


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Pero de los 49 partidos jugados este año (17 ganados), la victoria más importante, con la que se dio a conocer a nivel internacional, la logró en el pasado Abierto de Estados Unidos cuando eliminó, en tercera ronda, al griego Stefanos Tsitsipas (3 mundial) en una batalla a cinco sets por 6-3, 4-6, 7-6 (2), 0-6 y 7-6 (5). «Fue un partido épico que aún me emociona cuando veo vídeos. Posiblemente el partido donde cambia todo», valora Alcaraz. 

Una victoria que le reafirmaba que «estaba haciendo las cosas bien» en ese camino marcado desde que tomó la decisión de querer ser tenista profesional que inició a los 14 años cuando ganó su primer punto ATP en el torneo ITF de Murcia. Desde ese día la progresión de Alcaraz ha sido espectacular, saltando del puesto 492 hasta el ‘top30’ y con unas expectativas sin límites.

Un diamante en bruto

«Pensaba que todo iría más poco a poco, la verdad», admite en una reciente entrevista en la web puntodebreak.com, tratando de asimilar el cambio y hacer realidad un sueño que tenía desde que jugaba con sus hermanos en el Club de Campo de El Palmar donde su padre, Carlos le empezó a entrenar.

«Desde muy joven tenía algo especial, mucho coraje y un espíritu competitivo muy fuerte», dice Albert Molina, el mánager, que lo fichó y le ofreció después la posibilidad de entrenar con Juan Carlos Ferrero, en su academia de Villena.

El campeón de Roland Garros y exnúmero 1 mundial vio en Alcaraz un diamante en bruto que podía pulir a su gusto. Tenía 15 años y unas ganas locas de aprender. «Era un chico a quien formar y ayudar en su crecimiento tenístico», valora Ferrero, que destaca de su pupilo «la capacidad de trabajo, de querer aprender, su humildad y su mentalidad en la pista». 

Madurez sorprendente

Ferrero tenía ofertas de Juan Martín Del Potro, Stan Wawrinka, Simona Halep, entre otros, y había dejado a Alexander Zverev tras una mala experiencia, cuando aceptó el reto de empezar con Alcaraz «desde cero». Tres años después está orgulloso de su elección y la evolución de su pupilo. «Ha sido muy rápido en su ascensión y me ha sorprendido la madurez que ha conseguido a su edad».

Carlos Alcaraz, tras derrotar a Tsitsipas en el Abierto de EEUU.

/ EFE

«Tener a Juan Carlos y a todo su equipo a mi lado es un privilegio. De él he aprendido mucho. Su experiencia ha sido fundamental», destaca Alcaraz, consciente de que pocos campeones de su nivel, por no decir ninguno, habrían aceptado trabajar con una promesa tenística, aunque fuese el tenista español con más futuro desde la aparición de Rafael Nadal, al que es comparado constantemente y a quien se enfrentó por primera vez este año, en el Masters 1.000 de Madrid.  Alcaraz se cruzó con su ídolo de pequeño el mismo día de su cumpleaños, el 5 de mayo.

Carlos Alcaraz, en un descanso de su partido ante Uchiyama

/ ATP

Elogio de Nadal

 «Tiene un potencial enorme y solo necesita tranquilidad y un poquito de tiempo», valoró el 13 veces campeón de Roland Garros tras vencerle por 6-1 y 6-2. «No tuve mi mejor día. Estaba muy nervioso y jugué demasiado acelerado. Fue una derrota para aprender», explicó con humildad el tenista murciano. 

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Alcaraz y Ferrero forman un tándem tan exigente como cercano que tiene muy claros sus objetivos. Si el año pasado firmaban acabar en el ‘top 50’, prueba superada de largo, para el 2022 el reto es «acabar entre los 15 primeros del mundo».

Un desafío ambicioso y difícil pero no imposible para alguien que asegura, ahora, «no firmaría tener una carrera como la que ha tenido Juan Carlos, aunque es un carrerón». Una opinión que Ferrero también comparte. En Melbourne, en el Abierto de Australia, el próximo 17 de enero, comienza la carrera para hacerlo realidad.