Abierto de Tenis de EEUU

Djokovic buscará ante Medvedev la gloria en una final para la historia

  • El número uno gana a Zverev en cinco sets y jugará con el ruso la final que le separa del Grand Slam y de su 21 grande

  • “Voy a poner corazón, alma, cuerpo y cabeza", avisa, "voy a tratar el próximo partido como si fuera el último de mi carrera"

Djokovic celebra su victoria en las semifinales del Abierto de EEUU.

Djokovic celebra su victoria en las semifinales del Abierto de EEUU. / EFE

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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La historia está ya, ahora sí, a solo un paso. Novak Djokovic juega este domingo en el Abierto de Estados Unidos su 31 final en un grande tras sacarse ante Alexander Zverev la espina de Tokio e imponerse en un partido a cinco sets (4-6, 6-2, 6-4, 4-6 y 6-2).

No es una final más. El duelo ante Daniil Medvedev, el número dos del mundo, que se deshizo en tres sets del canadiense Felix Auger-Aliassime (6-4, 7-5, 6-2) ni siquiera es como las 20 anteriores que ha ganado el número uno del mundo. Esta le abre las puertas de la gloria total: el Grand Slam, Australia, Wimbledon, Roland Garros y Estados Unidos en el mismo año, una gesta que ningún hombre ha conseguido desde que lo hiciera en 1969 Rod Laver, que ayer fue testigo directo del partido en Arthur Ashe.

El triunfo además le pondría en el marcador de grandes por delante de Roger Federer y Rafael Nadal, los otros dos maestros con los que ha dominado los últimos tres lustros del tenis.

“Voy a poner mi corazón y mi alma y mi cuerpo y mi cabeza”, avisaba Nole en la pista tras asegurarse la final. “Voy a tratar el próximo partido como si fuera el último de mi carrera”.

La fortaleza mental

Ese es el hambre de Djokovic, aún voraz a los 34 años. Y así lo mostró ante Zverev. Fue el alemán quien en los Juegos Olímpicos rompió sus posibilidades de elevar aún más la gesta e igualar el inigualado Golden Slam que Steffi Graf logró en 1988 con los juegos de Seul, pero este viernes en Arthur Ashe se ha tomado la revancha.

No ha sido fácil. El número 4 del mundo y oro olímpico sabe cómo plantar cara a Nole. De hecho arrancó arrebatándole el primer set. Es lo mismo que habían hecho los tenistas que se enfrentaron en las tres rondas anteriores en Flushing Meadows a Djokovic pero, a diferencia de ellos, Sasha logró forzarle a jugar su primer partido a cinco sets en este Abierto.

Incluso cuando a veces Djokovic no mostró su mejor tenis, como reconocía después ante la prensa, tanto él como Zverev regalaron a los espectadores un partido de altísimo nivel y momentos fabulosos, incluyendo un impresionante rally de 53 golpes. El serbio desplegó además su mejor juego cuando más lo necesitaba, en esa quinta manga.

Fue, ante todo, una semifinal tremendamente mental y, como reconocía después Zverev, ahí Djokovic no tiene rival. “Mentalmente es el mejor jugador que ha jugado nunca”, recordaba el alemán.

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Ahora está por ver qué factura física le pasan las tres horas y 33 minutos de desgaste al serbio, especialmente ante un Medvedev nueve años más joven y que ha surcado este abierto cediendo solo un set en el camino hasta la que es su tercera final en un grande, la segunda en Nueva York. Pero Djokovic no juega solo con el cuerpo. Ya se sabe, ya lo ha dicho. Y ahora menos.

Intenta, eso sí, mantener su propio proceso mental y de preparación ante la atención desatada y la presión por esa posible gesta que se siente tan cercana. "El trabajo no ha acabado", advertía en la rueda de prensa ante la insistencia de las preguntas de los periodistas y recuperando una respuesta que dio Kobe Bryant cuando los Lakers estaban a punto de ganar uno de sus anillos pero aún no lo habían conquistado. "La emoción está ahí, la motivación está ahí, sin duda, probablemente más que nunca", decía Dkojovic. "Pero aún me queda uno".