Abandono por lesión

El cuerpo frena a Alcaraz en el Abierto de EEUU

  • La joven promesa se retira en los cuartos frente Felix Auger-Aliassime cuando iba abajo 6-3 y 3-1 por un problema en el aductor

  • "Creo que voy a seguir siendo el mismo chico", dice el tenista de El Palmar, que en su primer Abierto ha dado el salto al estrellato global

 Carlos Alcaraz abandonando el US Open

 Carlos Alcaraz abandonando el US Open / JOHN G. MABANGLO (EFE)

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Antes de salir a Arthur Ashe para seguir con un difícil duelo ante Felix Auger-Aliassime en cuartos su estelar camino en su primer Abierto de Estados Unidos preguntaron a Carlos Alcaraz cómo se sentía físicamente. “Me siento bien”, dijo la joven estrella española de 18 años, ya fenómeno global. “Cuando sales a la pista te olvidas y te concentras”. Una hora y ocho minutos después, el cuerpo le llevaba la contraria y problemas en el aductor derecho le llevaron a tomar la decisión de abandonar el partido.

El sueño de Alcaraz acababa cuando su rival, el brillante y prometedor canadiense de 21 años recién cumplidos, número 15 del mundo, había tomado delantera 6-3 en el primer set y avanzaba 3-1 en el segundo. Y el adiós cayó como un jarro de agua helada para los fans, sorprendidos pero comprensivos, que brindaron una última ovación al de El Palmar.

El aductor derecho

Según explicó luego Alcaraz, había sentido antes del encuentro esos problemas con el aductor, que le castigaban tras sus dos épicos partidos a cinco sets ante Stefanos Tsitsipas y Peter Gojowczyk, dos encuentros de gran nivel a una intensidad a la que no está acostumbrado en partidos seguidos. Durante el arranque frente a Auger-Aliassime empezó a controlar esas molestias, pero para el final del primer set y el principio del segundo el dolor empezó a intensificarse.

Entendió entonces que “no tenía opción de seguir jugando” y sabía que “lo primero era cuidar del cuerpo”. Y tras llamar al fisioterapeuta en el intercambio en el segundo set tomó una decisión que permitía a Auger-Aliassime alcanzar su primera semifinal de un grande, donde le espera Daniil Medvedev, y hacer historia para Canadá en el Abierto estadounidense.

“Un poquito triste” y “muy feliz”

Alcaraz se reconocía después “un poquito triste” con ese final indeseado y tildaba de “muy duro” despedirse prematuramente de sus primeros cuartos en un grande, pero no había lamento. Porque Alcaraz se marcha, ante todo, “muy feliz”. “No estoy decepcionado conmigo mismo, ha sido un gran torneo, solo tengo sentimientos positivos”, decía un muchacho que ha conquistado a aficionados y expertos no solo con un tenis y una fortaleza mental que mejoran a pasos de gigante, sino con su saber estar.

Además de los 425.000 dólares por llegar a la ronda de ocho, Alcaraz se lleva muchas cosas que no se pagan con dinero. En su encuentro con la prensa se mostraba, por ejemplo, agradecido por cómo le ha tratado el público. “Me he sentido muy arropado, ha sido un factor fundamental”, decía. “Sin eso no podría haber llegado donde he llegado y me han hecho sentir súper bien. No tengo palabras para el cariño del público”.

Se marcha, además, con lecciones aprendidas. “La mayor es cómo he afrontado los momentos nuevos”, explicaba. “Jugar en Arthur Ashe, con el número 3, con la valentía que lo afronté. (...) Y saber manejar los nervios de la manera en que lo he hecho”. 

“Voy a seguir siendo el mismo chico”

Este torneo, decía, también le ha hecho “madurar mucho”, le ha permitido “coger experiencia”, pero hay algo que se mantiene. “Me voy súper contento pero no cambiado”, decía. “Creo que voy a seguir siendo el mismo chico”.

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 Se va con los pies en la tierra, sin dejar que le lleven a las nubes los halagos, la atención, o los comentarios que le ven como parte fundamental del relevo para Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic, el número 1 que sigue luchando en Nueva York por la gloria y la historia con un título que sería su 21 grande y le daría este año el Grand Slam. “Para mí es bueno, significa que estás trabajando y jugando bien, pero no le doy importancia más allá”, decía Alcaraz. “Intento no meterme presión a mí mismo en el sentido de pensar que esperan que haga lo mismo que esas bestias han hecho y conseguido. Cada uno tiene su camino, cada uno tiene que seguir prestando atención a su equipo, intentar no darle mucha atención”.

 Lo que viene ahora es volver a casa “a descansar unos días” y también hacerse pruebas médicas para determinar qué tiene. Luego, el objetivo es Metz, donde está inscrito para participar en el Moselle Open. De la posibilidad de la Copa Davis prefiere no hablar. “Para eso queda mucho”, decía. Se merece, sin duda, un tiempo para paladear todo lo conseguido.