Abierto de Tenis de EEUU

La alegría de Alcaraz: el joven da el golpe en Nueva York con un triunfo monumental ante Tsitsipas

  • El murciano de 18 años pasa a cuarta ronda tras imponerse en cinco sets al número 3

Carlos Alcaraz, tras derrotar a Tsitsipas en el Abierto de EEUU.

Carlos Alcaraz, tras derrotar a Tsitsipas en el Abierto de EEUU. / EFE

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Idoya Noain
Idoya Noain

Periodista

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Había en Nueva York quien, ajeno a los avisos de quienes indican en qué raquetas buscar el futuro del tenis, no conocía hasta este viernes a Carlos Alcaraz. La carta de presentación en el Abierto de Estados Unidos que les dejó el murciano en su debut en la pista central Arthur Ashe en un memorable e histórico triunfo ante el actual número 3 del mundo, Stefanos Tsitsipas, hizo inmediatamente que lo adoren, sonora y visiblemente, y hará que no le olviden y le sigan de cerca.

Alcaraz se convirtió a los 18 años en el jugador más joven en ganar a un top 3 en el torneo estadounidense desde que empezaron los rankings de la ATP en 1973. Lo consiguió en un partido monumental a cinco sets en el que mostró una fortaleza mental imponente junto a técnica, osadía y fuerza también física. Tsitsipas lo explicaba tras la derrota . “La velocidad de la pelota era increíble”, decía, “no he visto nunca a nadie que le pegue tan fuerte”.

En algo más no dudaba el griego, que tras salvar el segundo set y lograr el quinto llevándose el cuarto en blanco no pudo hacer nada ante el ímpetu templado de Alcaraz que se coronó en el tie break del quinto. “Puede ser un luchador por los títulos de Grand Slam. Tiene el juego para estar ahí”.

 De momento con el 6-3, 4-6, 7-6 (7-2), 0-6 y 7-6 (7-5) Alcaraz encontró la combinación que le ha abierto en Nueva York las puertas de su primera cuarta ronda en un grande, una donde se medirá al alemán Peter Gojowczyk.

Madurez y alegría 

Cuando logró en su tercera bola de partido la merecida gesta y selló el que para muchos es ya el mejor partido en lo que va de torneo neoyorquino, Alcaraz se dejó caer en la pista azul de Ashe mientras las gradas que le habían dado un apoyo incondicional se venían abajo aclamándole. Luego contó a la prensa, curiosa sobre qué pasaba por su cabeza en ese momento que pasó tumbado, que pensó en su familia, en sus amigos, en la gente que ha trabajado con él en Murcia, en todo su equipo, en la gente que le ha apoyado desde el principio, “cuando era un niño”.

No hace tanto de eso pero con la raqueta Alcaraz está maduro, más con cada día y cada partido que pasa. Lo explicaba también él mismo, recordando lecciones aprendidas en otros encuentros importantes en los que fue derrotado, entre los que citaba uno contra Alexander Zverev en Acapulco y otro contra Rafael Nadal en Madrid. “He recordado esos momentos e intentado no hacer lo que hice mal entonces”, decía. “En los momentos difíciles he intentado que no me afectara y creo que eso ha sido clave (...) He creído en mí y en mi juego en todo momento”.

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Alcaraz tiene en su cartuchera también otra bala: el consejo que le repite siempre su entrenador, Juan Carlos Ferrero, de que se lo tiene que "pasar bien en la pista". Este viernes demostraba haberlo interiorizado y explicaba que había sabido “jugar alegre en los momentos complicados”.

Con una sonrisa en la cara juego mejor”, decía también antes de marcharse de la sala de prensa, también sonriendo, reconociendo que había “disfrutado como un crío pequeño”. Ya no lo es, pese a lo que diga el carnet de identidad. Y, sin ninguna duda, no fue el único que lo pasó en grande.