UN DESAFÍO EN LA CIMA

¿Por qué fue tan memorable el Nadal y Djokovic en las semifinales de Roland Garros?

  • Los tenistas se vuelcan en elogios y algunos consideran que fue el mejor partido nunca visto, pero las estadísticas y la opinión de Nadal no coinciden con esas opiniones.

  • Tras la derrota Nadal aparca la decisión de jugar en Wimbledon "hasta digerirlo todo".

Djokovic y Nadal se cruzan en la pista.

Djokovic y Nadal se cruzan en la pista.

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Jaume Pujol-Galceran
Jaume Pujol-Galceran

Periodista

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“Ha sido el mejor partido que he jugado en París y de los tres mejores de mi carrera. Una de esas noches para recordar siempre”, decía orgulloso Novak Djokovic, minutos después de ganar a Rafael Nadal en las semifinales de Roland Garros por 6-3, 3-6, 6-7 (4) y 7-5 con la adrenalina aún a tope.

La opinión del número 1 la compartían seguramente todos los 5.000 aficionados que, gracias a Emmanuel Macron, vieron al completo el 58º capítulo del clásico del tenis, los millones de espectadores que estuvieron enganchados a la tele, el ordenador, el móvil o la tablet durante las 4 horas y 11 minutos del desafío entre los dos mejores jugadores de la tierra del momento.

Tenistas alucinados

Como Djokovic, muchos tenistas compartían la opinión del campeón serbio. “No se puede jugar mejor al tenis en tierra. Esto es la perfección”, tuiteó Andy Murray, que sabe lo que es enfrentarse a los dos.

“Sueño con volver a encontrarlos”, decía en Twitter, Juan Martín Del Potro, aún convaleciente de su operación de rodillas. “Soy un privilegiado! Por poder comentar con vosotros uno de los mejores partidos de los últimos años”, destacaba Àlex Corretja, que retransmitió en directo el partido para Eurosport.

“¿Los tenistas jugamos el mismo deporte que ellos?”, se preguntaba Diego Schwartman que 48 horas antes se había enfrentado a Nadal en los cuartos de Roland Garros.

La electricidad que tuvo el partido, la pasión y la tensión de Nadal y Djokovic en la pista estaban todavía vivos en la retina de todos para valorarlo así.

Pero en la reciente historia del tenis hay muchos mejores partidos para el recuerdo. Para citar dos con ellos de protagonistas, ahí está la final de Australia del 2012 (5-7, 6-4, 6-2, 6-7, 7-5) tras 5 horas y 53 minutos o la del 2008 de Wimbledon cuando Nadal ganó el primer título ante Roger Federer (6-4, 6-4, 7-6, 7-6, 7-9) en 4 horas y 48 minutos..

A Nadal tampoco le pareció el mejor partido, ni haberse enfrentado al mejor Djokovic. “No. Es lo que siento”, dijo. “Ha sido un muy buen partido al límite”, valoraba.

Datos realistas

Las estadísticas del partido corroboraban su impresión. Nadal cometió 8 dobles faltas (3, Djokovic), solo ganó 6 de los 16 ‘break points’ que tuvo (8 de 22 el serbio), se repartieron 92 errores no forzados (55 y 37) y estuvieron igualados en los golpes ganadores (48 y 50) y los ‘aces’ (6 cada uno). 

Nadal encajó la derrota con resignación. “Ganar 13 veces ya es una barbaridad. Estoy triste porque es el torneo más importante del año para mí pero la vida sigue. No hay más. Mañana estaré en casa, en Mallorca, con los amigos y mi familia”, se consolaba.

Las dudas del futuro

La derrota le plantea dudas para el futuro de cara al resto de la temporada, especialmente Wimbledon, que llega en menos de dos semanas (8 de junio a 11 de julio). “Quiero respirar un poco. Tengo que digerirlo todo. Ahora no estoy capacitado para tomar ninguna decisión. Después de dos meses intensos, la decisión de si juego en Wimbledon o no, ahora mismo tiene poca importancia”, destacó Nadal antes de marchar a Manacor.

 “Tengo 35 años y he trabajado dos meses muy intensos ganando dos títulos (Barcelona y Roma) pero sin conseguir el objetivo final. Hay que ver cómo me recupero en todos los sentidos. Todo es muy diferente a cuando tenía 25, 26 o 27 años”, recalcaba.

La hora de Djokovic 

Mientras Nadal valora la mejor decisión, Djokovic entrará este domingo en la Phlippe Chatrier (15.00 horas, Eurosport) con un objetivo muy claro en la final ante Stefanos Tsitsipas. El número 1 mundial buscará su segundo Roland Garros para acercarse al récord de 20 que comparten Nadal y Federer.

Después de “subir el Everest”, como dijo que sentía cada vez que jugaba ante Nadal, ahora intentará que Tsitsipas no le baje de golpe de la cima. Tiene experiencia. En 2015 cuando ganó por primera vez a Nadal en París en cuartos, después se le escaparía el título ante Stan Wawrinka.

Djokovic se daba un día para “saborear la victoria” ante Nadal y para “recuperar energías” ante un duelo generacional con Tsitsipas. El recuerdo de la última semifinal a cinco sets en París el año pasado es un referente.

 "Terminar el trabajo"

“Será un partido difícil pero sé qué debo hacer”. De momento el tenista griego solo le ha ganado dos de siete partidos (Canadá, 2018 y Shanghai, 2019) y ha caído en los tres partidos de tierra que han jugado (Madrid, 2019, Roland Garros, 2020 y Romas, 2021).

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“El trabajo no ha terminado”, decía Tsitsipas tras alcanzar la primera final en un Grand Slam en el torneo que soñaba de niño ganar cuando le veía por televisión desde Atenas. Para Djokovic, si gana, será un partido más importante que el jugado en semifinales contra Nadal.