26 nov 2020

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50 años de un torneo

Stan Smith, maestro entre mantas y bufandas

Jaume Pujol-Galceran

Stan Smith, durante el primer Masters de tenis, que ganó en 1970.

Stan Smith, durante el primer Masters de tenis, que ganó en 1970. / GETTY IMAGES

El vestuario tenía una solitaria bombilla en el techo y una estufa de gas para calentarlo. Y allí estaban los seis mejores tenistas del mundo para disputar el primer Masters de la historia de tenis en el Metropolitan Gymnasium de Tokio. De eso ya hace 50 años. Nada que ver con las instalaciones del O2 Arena de Londres donde, a partir del domingo, se celebrarán las Nitto Finals que reune a los ocho mejores jugadores del mundo y cierra la temporada del circuito ATP.    

 El campeón de aquella primera edición, el estadounidense Stan Smith, recibió 15.000 dólares por su victoria. Nada que ver con los 2.712.000 dólares que puede llegar a embolsarse el vencedor de este año si gana los seis partidos que juegue.

Los promotores

El torneo fue idea de Jack Kramer, excampeón estadounidense que la impulsó con Philippe Chatrier,también extenista, periodista y entonces vicepresidente de la federación francesa, junto al primer agente deportivo Donald Dell, que diseñaron un plan para unir al mundo del tenis, muy dividido en esa época de cambio que supuso la era Open (1968).

 El estadounidense Arthur Ashe, los australianos Ken Rosewall y Rod LaverStan Smith, el yugoslavo Zelko Franulovic y el checo Jan Kodes fueron los seis tenistas que jugaron ese Masters de Tokio que reunía a los mejores del recién creado del circuito Gran Prix Pepsi Cola. Solo faltó el estadounidense Cliff Richey, número 1 entonces, pero que enfermó días antes.

El escenario

 "La pista era de caucho. A su alrededor había mesas de caballete y sillas plegables. El estadio era enorme pero no había calefacción, por lo que los espectadores estaban envueltos en mantas, abrigos de piel y bufandas", recuerda Smith  en la web oficial de la ATP.

 No solo hacía frío sino que los tenistas se entrenaron en las pistas de tierra del Tokio Lawn Tennis Club, antes de debutar en el palacio de deportes, que había albergado las pruebas de gimnasia en los Juegos Olímpicos de 1964, con una capacidad para 10.000 espectadores. El torneo se jugó en un formato de partidos todos contra todos y Smith, que había ganado en la primera jornada a Laver, se aseguró el título en la penúltima jornada, tras vencer a  Rosewall, el 14 de diciembre, el día que cumplía 24 años.

"El partido se suspendió durante 20 minutos cuando iba a sacar para ganar porque la pista se rompió y Rosewall se negó a jugar hasta que no se reparara", cuenta el campeón estadounidense, mucho más conocido por el nombre de las zapatillas que popularizó en la pista que por sus títulos como admitía el mismo en su biografía ‘Algunos piensan que soy un zapato’.  

  El 'loco' Pablo

En el año 1972, Barcelona albergó el torneo tras París  y  gracias al tesón y tozudez de Pablo Llorens, presidente de la federación española de tenis, que presentó su candidatura sin respaldo de las autoridades españolas . "Pedí el torneo sin encomendarme ni a Dios ni al diablo", explica el fallecido mandatario en sus memorias tituladas Fairplay.

Llorens alquiló el Palau Blaugrana por un millón de pesetas, al entonces presidente del FC Barcelona, Agustí Montal, para celebrar el torneo.

La obligación de retransmitir la señal de televisión en color hizo que Llorens perdiera cualquier apoyo del entonces Delegado Nacional de Educación Física y Deportes del Movimiento, Juan Gich de Careda, ya que en España no estaba prevista la llegada del color hasta 1976. "¡Estás loco, la televisión en color no existe en España, seremos el  hazmerreir de todos!  Torcuato [Ferández Miranda, ministro de educación de Franco] me destituirá y yo te destituré a ti. Te prohíbo que firmes documento", le amenazó.

Llorens no hizo caso y llegó a un acuerdo con la BBC para que trasladaran dos unidades móviles para la retransmisión mundial en color y una treintena de operarios. Llorens se hizo cargo del coste con su patrimonio personal. "El Masters de Barcelona 1972 jamás se habría celebrado si no hubiera actuado con total independencia ni aportando los 12 millones de pesetas de entonces –que nadie quiso subvencionar—necesarios para cubrir el déficit de sponsors", escribe en su libro Llorens que, por esa razón, no invitaría al torneo a ninguna autoridad.

Los ocho maestros de Barcelona fueron el surafricano Bob HewittStan SmithJimmy ConnorsTom GormanJan Kodes, el rumano Ilie Nastase, que  ganaría el título, Andreu Gimeno y Manuel Orantes que, cuatro años después, sería campeón en Houston.

Despegue en Nueva York

La consolidación del torneo llegaría en el Madison Square Garden de Nueva York donde, durante 13 años, se disputaría el torneo, para aprovechar el 'boom' del tenis en Estados Unidos y las estrellas emergentes como Bjorn BorgJimmy ConnorsJohn McEnroe y el nacionalizado tenista checo, Ivan Lendl, que ganó cinco títulos y jugó cuatro finales más.

Desde entonces el torneo se ha convertido en la joya de la corona de la ATP con 23 grandes maestros (entre ellos Àlex Corretja en 1998)  entre los que destacan  Pete Sampras (cinco títulos) y Roger Federer (récord con seis) al que este año del cincuentenario pretende batir Novak Djokovic en un O2 Arena, sin público por el coronavirus, que albergará su última edición antes de que lo acoja el año que viene Turín. "Nunca pensé que aquel torneo llegaría a lo que es hoy", admite 50 años después el mismo Stan Smith.