31 oct 2020

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las semifinales de Roland Garros

Nadal y Djokovic se jugarán el título de Roland Garros

El 12 veces ganador de París saca a palos de su camino hacia su 13º título al argentino Schwartzman al que supera por 6-3, 6-3 y 7-6 en poco más de tres horas

Jaume Pujol-Galceran

Nadal, entre el sol y las sombras, en Roland Garros.

Nadal, entre el sol y las sombras, en Roland Garros. / Martin Bureau (AFP)

Esto es Roland Garros y la Phillipe Chatrier, el sol aparece y desaparece, hace un frio otoñal en París, se juega de noche, a veces bajo techo, las bolas no saltan como le gusta, la pista está lenta, hay sol y sombra en la central, pero el campeón, que nadie lo dude, se llama Rafael Nadal. Lo ha sido 12 veces desde el 2005 y  lo ha vuelto a demostrar este viernes. el domingo estará de nuevo el domingo en la final, preparado para llevarse la Copa de los Mosqueteros a su museo de Manacor

Y será Novak Djokovic quien lo intente impedir. El número 1 mundial tuvo que sufrir para apartar de su camino a  Stefanos Tsitsipas. Durante una larga batalla a cinco sets en la que acabó imponiéndose por 6-3, 6-2, 5-7, 4-6 y 6-1, después de desaprovechar un primer ‘match ball’ con 5-4 en el tercer set,  que le habría evitado el maratón que se pegó de 3 horas y 54 minutos.

Lo reconocía al final del partido. «Pensaba que llevaba el partido controlado a pesar de perder el tercer set, pero Tsitsipas ha reaccionado muy bien. Por suerte al final he estado sólido y estoy contento por eso».

En la misma pista el ex tenista Cedric Pioline le preguntó por la final anunciada y esperada por todo el mundo del tenis. Djokovic, se rió. «Ja, ja.....Jugar contra Rafa aquí en su casa. Él es el favorito, claro por todo lo que ha ganado. Yo intentaré recuperarme y jugar mi mejor tenis el domingo. Tengo un plan y estoy motivado», dijo.

Nadal lo tuvo menos complicado con Diego Schwartzman. El tenista argentino le había ganado hace 20 días en Roma, pero era el primero que sabía que eso de  poco le valía. El tenista argentino había quitado del camino a Dominic Thiem, la ronda anterior, en un maratoniano partido a cinco sets y sus piernas lo notaron. No pudo aguantar el infierno al que le sometió Nadal que se deshizo del ‘Peque’ por 6-3, 6-3 y 7-6 (7-0).

El campeón marca territorio

El primer juego fue de tanteo. Momento de afinar las raquetas. Probar golpes. Se alargó 13 minutos ¿número premonitorio?  Schwartzman tuvo dos ‘break points’ pero Nadal lo hizo suyo a la cuarta ventaja y, en el siguiente juego, se apuntaba la primera rotura (2-0). El campeón marcaba territorio. Eso no es Roma.

Schwartzman buscaba líneas, tiraba profundo, se atrevía con alguna dejada y forzaba al revés de Nadal, así pudo hacer ‘break’ (2-1. Nadal lo recuperó enseguida (3-1). Ventaja suficiente para ganar la primera manga en 64 minutos pero sufriendo en el último juego en el que Schwartzman salvó dos ‘set balls’, antes de cederlo con un revés a la red y su 15 error no forzado por 6 solo de Nadal.

El primer paso, el más dificil,  estaba dado y Nadal lo celebró con todo su palco con un “¡Vamos!” que resonó en la central ante un millar de privilegiados espectadores. El guión de la segunda manga varió poco. Nadal rompió rápido (2-1) y fue suficiente la llevarse el set en 43 minutos.

Momento de sufrimiento

La cara del 'Peque' era un poema. Si había tenido alguna esperanza, Nadal se la arrebató de un manotazo. El tenista argentino resoplaba en la pista y  suspiraba cada vez que se sentaba en la silla y miraba hacia su palco, impotente. En la tercera manga se repitió la historia. Nadal hizo un break rápido (3-1), Schwartzman se lo devolvió, en un un último esfuerzo,  rompiendo el servicio de Nadal (4-3)  para igualar el marcador (5-5). Juan Ignacio Chela, su entrenador,  se levanta de la silla animándole.

Nadal está sufriendo por primera vez. Quería evitar un cuarto set. Schwartzman logró forzar el 'tie break'. Todo o nada para argentino. Nadal apretó los dientes. "¡Si!" gritó cuando logra el 5-0, celebra el 6-0 con su palco y cerró el partido con 7-0, para sumar una nueva vitoria a su colección. "He pasado un momento delicado en el tercer set y he sufrido para cerrar el partido", admitió.

Schwartzman explicaba su impotencia. “Sientes que estás ahí y, de repente, se acaba el partido”, eso es lo que me pasó en el tercer set. “Rafa siempre encuentra la solución en el momento más complicado. Tiene un control muy grande de todo lo que pasa en la pista y ganarle es muy difícil. Rafa es Rafa”, decía con resignación , pero feliz porque había llegado a su primera semifinal y el próximo lunes estrenará categoría de ‘top ten’. 

Nadal, como decía su entrenador Carlos Moyà, "ya está donde quería estar". Y Djokovic le espera. La gran final está servida.