Bolas 'anti-Nadal'

"Tengo que pegar más duro cada golpe.. Con la humedad y el frío es más dificil dar efectos", explica el número 2

Nadal retorna una bola en Roland Garros.

Nadal retorna una bola en Roland Garros.

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Jaume Pujol-Galceran

Si hay un golpe que temen los rivales de Rafael Nadal es su poderosa derecha liftada capaz de enviar la bola por encima de sus cabezas. Con ese ‘top spin’ Nadal ha impuesto su ley en el circuito, especialmente sobre pistas de tierra, donde la  efectividad del golpe es máxima, no solo por la altura a la que llega, sino también por la velocidad, potencia y efecto que hace muy difícil controlarla y se convierte en un martirio de bolas liftadas casi imposibles de devolver.

Según Según JohYandell, investigador y creador de www.tennisplayer.net, Nadal es capaz de dar a la bola con su derecha unas 3.300 r.p.m. (revoluciones por minuto) de forma consistente. Una velocidad que puede llegar a aumentar a las 5.500 r.p.m si le pega perfecto, cuando la mayoría de jugadores consiguen sólo alrededor de 2.600 r.p.m. de media.

Y ese golpe tan temido, que permite a Nadal controlar el ritmo y mandar con su juego, lo tendrá más difícil de emplear con las condiciones en las que jugará este año en Roland Garros. Días de lluvia, humedad, frío, pistas lentas, partidos más de una vez con el techo de la nueva pista central cubierto, de noche, pero sobre todo con esas bolas duras y pesadas que Nadal catalogó como “piedras”. Unas pelotas de la marca Wilson que los jugadores dicen que no son “tan vivas”. Que ya las han bautizado “anti-Nadal” porque benefician los golpes planos y perjudican a los jugadores liftadores como el mallorquín.

Aviso de lesiones

Nadal no está contento con el cambio de bolas e incluso ha advertido que son perjudiciales para la salud de los jugadores. “Hay que pegar con mucha fuerza y eso puede causar lesiones de hombro y codo”, decía tras probarlas.

"Las nuevas bolas van a cambiar el juego y los resultados"

Dominic Thiem

“Las nuevas bolas van a cambiar el juego y los resultados”, ha asegurado Dominic Thiem que, como Nadal, prefería las anteriores Babolat “más cómodas y bastante rápidas. Perfectas para mi juego y el de Rafa”.

No es la misma opinión que tiene Novak Djokovic, convencido que con estas condiciones de Roland Garros la bola de Nadal no va a botar a dos metros de altura y podrá devolverla por debajo de los hombros. Y eso es una oportunidad para aprovechar. El número 1 mundial es el único, junto al sueco Robin Soderling, que ha ganado a Nadal en París. Lo logró en 2015. El día del aniversario de Nadal (3 junio).

"Ahora las bolas son más pesadas, pero es normal en octubre"

Novak Djokovic

Número 1 mundial

Djokovic sabe que las condiciones de este año, por las fechas y las bolas, le pueden beneficiar en una hipotética final el próximo 11 de octubre. “Es cierto que las bolas son más pesadas, pero es normal en octubre. Deberemos acostumbrarnos”, ha valorado.

La valoración del campeón

Si Nadal ha tenido problemas en Roland Garros alguna vez ha sido en días húmedos, con bolas pesadas que le impiden sacar el mejor provecho a su ‘top spin’. Le ha pasado este año en Roma cuando perdió con Diego Schwartzman. “Tengo que hacer más daño con cada golpe. Las condiciones no me favorecen. Si no juego profundo es mi error, no por las bolas, pero con el frío, la humedad y la pista pesada es más dificil darles el efecto que quiero", valoró Nadal después de jugar su primer partido en Roland Garros, este lunes.

Alexander Zverev, posible rival de Nadal, en cuartos de final, se ha mostrado encantado con las nuevas bolas. “Ahora son mucho mejores que las anteriores”, ha dicho el tenista alemán, finalista del Abierto de Estados Unidos, que con su poderoso saque y potencia sabe que esas bolas van ayudarle en sus golpes planos. Para adaptarse ha rebajado la tensión de su raqueta tres kilos.

"Estas bolas son mucho mejores que las anteriores"

Alexander Zverev

Finalista del Abierto de EEUU 2020

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“Si Nadal ha tenido problemas en Roland Garros ha sido en condiciones como las de este año. Rafa sufrirá. Para mí es el año que es menos favorito”, asegura Mats Wilander, excampeón del torneo y comentarista en Eurosport.

Pero Nadal es Nadal y Roland Garros su casa. Un escenario en el que ha ganado 12 títulos y solo ha perdido dos partidos. A pesar de pisar este año tierra extraña, el campeón está decidido a defender su título con la mentalidad habitual dispuesto a salvar cualquier obstáculo hasta morder la Copa de los Mosqueteros por 13ª vez en su vida e igualar el récord de 20 Grand Slams de Roger Federer.