24 sep 2020

Ir a contenido

ABIERTO DE TENIS DE EEUU

Las madres reinan en el Open de Estados Unidos

Tres tenistas con hijos, Victoria Azarenka, Tsvetana Pironkova y Serena Williams, alcanzan la fase final

Idoya Noain

La búlgara Tsvetana Pironkova celebra un punto del partido ante la francesa Alize Cornet.

La búlgara Tsvetana Pironkova celebra un punto del partido ante la francesa Alize Cornet. / SEIH WENIG (AP)

En Estados Unidos el Abierto de tenis de este anómalo 2020 se ha bautizado ya como “la marcha de las madres”. Nueve tenistas que han tenido hijos empezaron el torneo en el cuadro principal y tres de ellas, Victoria Azarenka, Tsvetana Pironkova y Serena Williams, han alcanzado los cuartos, un hito inédito en la historia de los grandes, que hasta ahora solo han conquistado tres madresMargaret Court, Evonne Goolagong y Kim Clijsters.

No es que la maternidad sea lo que les define exclusivamente, como se empeñaba en recordar estos días Azarenka, pero en la lucha de tantas, y en los logros, la bielorrusa ve algo claramente inspirador. “No somos solo madres, somos también jugadoras de tenis, somos también mujeres que tienen sueños, objetivos y pasiones”, decía la exnúmero uno, que antes de llegar a Nueva York llevaba un año sin ganar partidos y a los 31 años conquistó el título de Cincinnati disputado en la burbuja de Flushing Meadows tras la retirada de Naomi Osaka.

Lucha por la custodia

La doble campeona de Australia, a la que una complicada lucha por la custodia de su hijo limitó los movimientos fuera de California e impactó negativamente su retorno a la competición poco después de regresar en 2017, ha definido de “heroínas” a todas esas colegas, cada vez más, “capaces de cumplir sus sueños y equilibrarlos con la maternidad”. “Espero que continúe esto en que las mujeres están inspiradas para hacer lo que aman, pero también capaces de perseguir lo que quieren”, ha dicho estos días.

"Para todo hace falta trabajar"

Pironkova, que hacía tres años que había disputado su último torneo, también ha celebrado que estén cambiando estereotipos que durante tiempo marcaron el análisis de la relación entre mujer y deporte. “Se está demostrando que puedes formar una familia y volver a competir a alto nivel”, decía la búlgara de 32 años que apeó del Abierto a Garbiñe Muguruza en la segunda ronda. “Si haces un buen calendario, si tienes la motivación correcta, puedes combinar las dos cosas. Es mucho trabajo, pero para todo hace falta trabajar”.

A ella le hará falta especialmente este miércoles, cuando disputará su partido de cuartos contra Serena, quizá la más ambiciosa de todas las tenistas. A los 38 años la estadounidense, que ganó el último de sus 23 títulos de Grand Slam en Australia en 2017 embarazada de su hija Olympia y retornó a las pistas tras superar un parto y periodo posnatal plagados de complicaciones, aún no ha saciado su apetito de volver a lo más alto e igualar el récord de Court, aunque ya alcanzó finales en Wimbledon y Nueva York tanto en 2018 como 2019. Y en la pista Williams no tendrá miramientos con su rival, pero fuera es otra cuestión. “Estoy enormemente feliz de que haya tantas madres en esta cita”, decía hace unos días. “Tengo un respeto totalmente nuevo por las mamás”.