14 jul 2020

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EL PERFIL

Sharapova, la retirada forzada de una estrella

La jugadora rusa deja las canchas angustiada por las lesiones después de ganar cinco títulos de Grand Slam y ser número uno mundial

Jaume Pujol-Galceran

Maria Sharapova.

Maria Sharapova. / AFP

"¿Cómo dejas atrás la única vida que has conocido? ¿Cómo dejas las pistas en las que has entrenado desde niña, el juego que amas, que te dio alegrias y te hizo llorar, un deporte en el que encontraste una família y aficionados que te animaron durante años? Soy nueva en esto, así que por favor, perdonadme. Tenis: me estoy despidiendo", escribe Maria Sharapova en un articulo en la revista Vanity Fair que salió a la venta ayer anunciando la decisión de la tenista rusa de retirarse a los 32 años.

Esta vez no hubo rueda de prensa multitudinària como cuando la tenista rusa anunció su sanción por un positivo de meldonium en el 2016, en Los Ángeles. Durante 15 meses estuvo fuera de las pistas sancionada y se llegó a pensar que ya no volvería a competir. Pero Sharapova regresó dispuesta a recuperar el tiempo perdido aunque ya no volvió a ser la misma.  Una tenista que había irrumpido en el circuito de forma espectacular ganando en Wimbledon (2004) su primer Grand Slam a los 16 años, apenas dos año después de hacerse profesional.

Un triunfo al que continuaron el Masters (2004), el US Open (2006), el Abierto de Australia (2008) y Roland Garros (2012 y 2014), además de una Copa Federación (2008) y la plata en los Juegos Olímpicos de Londres (2012). En total 645 victorias en 16 años de carrera que le permitieron alcanzar el número 1 mundial durante 21 semanas en el 2005. Sharapova deja el tenis en el puesto 373.

Animada por Navratilova

Un largo camino que inició a los siete años en un viaje a lo desconocido de la mano de su padre Yuri a Estados Unidos con la ilusión de hacerse tenista professional, como años antes lo había hecho su compatriota Anna Kournikova. Fue Martina Navratilova quien animó a su padre tras verla jugar en una exhibición que la exnúmero 1 mundial hizo en Moscú, ante un enjambre de pequeñas ‘kurnikovas’ que soñaban con lo mismo.

"Mirando atrás", como dice Sharapova en su articulo, el viaje ha sido largo, duro, pero también con resultados espectaculares que ni podia soñar cuando, a los 9 años, cruzó por primera vez las puertas de la acadamia de Nick Bolletieri, en Bradenton (Florida), donde su padre la llevaba diariamente sobre una destartalada motocicleta,en un tiempo en el que las incomodidades y la falta de medios económicos no le ayudaban pero en el que también empezó a forjar su caràcter "imparable", como ha titulado las memorias de su vida en las que ha trabajado este último año.

"Mi camino ha estado lleno de valles, montañas y desvíos, pero cuando llegué a la cima las vistas fueron increíbles”, escribe Sharapova.

Suspensión por dopaje

La exigencia mental y los problemes físicos le han decidido a tomar esta decisión, explica la tenista rusa. Los tendones de su hombro no aguantan el esfuerzo necesario para poder competir al máximo nivel. En el 2008 ya tuvo que pasar por el quirófano y estuvo fuera de las pistas durantes meses. En su retorno pudo recuperar el nivel para ganar Roland Garros, dos veces, así como la medalla de plata en Londres, pero siempre chocó con el dominio de Serena Williams en sus ilusiones de victoria.

El golpe más duro llegó con su suspensión de 15 meses por un control positivo de dopaje con meldonium, en el Abierto de Australia del 2016. El medicamento había sido incluido en las listas de productos prohibidos por el Comité Olímpico Internacional y Sharapova argumentó que sus médicos no la habían advertido.

Sharapova tuvo que empezar de cero a su regreso en abril del 2017. Ya nada fue lo mismo. La recuperación fue impossible. Desde ese momento y hasta la última derrota en el Abierto de Australia en febrero pasado en primera ronda ante DonnaVekic, solo ha ganado un título (Tianjin, 2017) de los 36 que ha acumulado en su palmares hasta anunciar una despedida forzada.