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FAVORITO Y FINALISTA

Nadal llega a la final con 400 victorias en tierra

El número 1 mundial se deshizo con facilidad del belga Gofffin (6-4, 6-0)

Jaume Pujol-Galceran

Rafael Nadal, en acción.

Rafael Nadal, en acción. / JORDI COTRINA

La raqueta está afinada, el golpe suena limpio y claro en las cuerdas de su babolat, Rafael Nadal tiene a tiro su segunda 'undécima' después de Montecarlo. Este domingo quiere conseguirla en su casa, en su pista, en su club, el Reial Club Tennis Barcelona y se hace dificil pensar que no lo consiga después de sueeperar en las semifinales al belga David Goffin, número 10 mundial, especialista en tierra del quee se deshizo por 6-4 y 6-0, en 82 minutos.

Nadal ha pasado apuros al inicio del partido cuando Goffin le ha sorprendido y le ha roto el saque en el primer juego y se ha colocado 2-0. A los 20 minutos el número 1 había encauzado la desventaja (2-2) para mantener un pequeño pulso que ha acabado en el décimo juego, rompiendo el saque de Goffin y apuntándose el set en 49 minutos.

Goffin ha aguantado las acometidas de Nadal como podía. Intentaba jugar sobre las líneas, la única forma de sorprender a Nadal, pero la respuesta del mallorquín era para desesperar a cualquiera. "Ha sido el mejor partido de esta semana.  He estado a un nivel muy alto. Este es el camino a seguir. Todos los puntos han sido difíciles y los he luchado. He controlado el juego y he estado muy sólido", valoró el mallorquín.

Marcar territorio

Y en la segunda manga Goffin pagó el esfuerzo. El belga ya no tenía ni la claridad de ideas, ni la condición física para aguantar el ritmo que le imponía Nadal. No le ha dejado ni ganar un juego más. “Estaba bajo presión todo el rato y en cuanto él ha jugado pelotas difíciles y largas he tenido que hacer tiros perfectos todo el rato", decía Goffin que comprobó en persona, como antes lo habían hecho Alexander Zverev, en la Copa Davis de Valencia y Thiem,  Dimitrov y Nishikori en Montecarlo, el momento en el que se encuentra. Si había que marcar territorio, Nadal no se olvida de ninguno de sus rivales directos, solo le queda Djokovic, que se marchó de Barcelona antes de comprobarlo 'in situ'. 

En 33 minutos  Nadal ha ganado el set y certificado su pase a la final, un año más, sumando 44 sets consecutivos sin conocer la derrota en una pista de tierra y sumando la 400 desde que comenzó a jugar en el circuito. Solo el argentino Guillermo Vilas  (659) , el español Manuel Orantes (502) y el austriaco Thomas Muster siguen por delante en esa clasificación, aunque hay un pequeño detalle en el que les supera de largo. Nadal solo ha perdido 35 partidos sobre esta superficie en la que ha ganado 54 torneos y este domingo, nadie duda, que ganará el 55 y el undécimo en Barcelona. ¿Quien da más?

¿La explicación?  Nadal la tiene clara. "He conseguido adaptarme a la evolución del tenis actual y por eso sigo siendo competitivo", destacó en la misma central que lleva su nombre. De su rival, el griego Stefanos Tsitsipas, destacó que le vio en Montecarlo, que es "un buen jugador, agresivo, con buenos golpes y que, para ganarle. Deberé jugar al ritmo que lo he hecho hoy".

Descaro tenístico

Tsitsipas se ganó el derecho a disputar su primera final después de eliminar a Pablo Carreño por 7-5 y 6-6-3 continuando continuado su racha de victorias esta semana en Barcelona, sin ceder un set aún en el torneo y eliminando entre otros al argentino Diego Schmartzman (17 mundial), Albert Ramos (40), al austriaco Dominic Thiem (7) y ayer a Carreño (11).

Tsitsipas ha mostrado de salida su descaro tenístico adelanténdose 3-0 en el marcador y  dominando a un Carreño excesivamente precavido, siempre muy lejos de la linea de fondo. El tenista asturiano parecía que iba a darle la vuelta al marcador cuando ha conseguido romper el saque del tenista griego (5-4) y empatar el marcador en el siguiente juego.

Pero Tsitsipas ha sabido reaccionar, aguantar la presión, para acabar ganando el set en 51 minutos. En la segunda manga el tenista griego ha roto en el sexto juego (4-2) y ya no ha cedido su ventaja para consagrase con su primera final ATP y convertirse en el segundo tenista más joven que llega a la final desde que Nadal lo logró por primera vez en el 2005, con 18 años.

"Ha empezado muy fuerte, con un nivel muy alto. No le ha temblado el pulso", decía al final del partido Carreño.